Cuba Criolla, una vasta historia en señoríos y marquesados

Cuba Criolla, una vasta historia en señoríos y marquesados

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  • Debates enriquecedores sobre la etapa colonial convergieron Tertulia Histórico-Social, uno de ellos sobre la Iglesia de Santa María del Rosario.
    Debates enriquecedores sobre la etapa colonial convergieron Tertulia Histórico-Social, uno de ellos sobre la Iglesia de Santa María del Rosario.

Muchos historiadores coinciden que “la historia es la ciencia en el tiempo”, una parte imprescindible del pasado para comprender y forjar presentes y futuros. La Tertulia Histórico-Social, espacio mensual que organiza la Asociación de Escritores de la UNEAC, abordó un tema trascendental, poco conocido y olvidado: los señoríos y marquesados en el tiempo de la colonia. Un tópico de lujo para los amantes de nuestras tradiciones se abordó desde la sala Villena de la UNEAC.

Coordinado por la historiadora Lohania Aruco Alonso, el panel estuvo encabezado por los arquitectos Germán Bodes y René Gutiérrez; el párroco de la iglesia de Jaruco, Elixander Torres Pérez; la especialista María Josefa Arceo y la presidenta de la Unión de Historiadores del municipio Cotorro, Sofía Bolaños, quienes ofrecieron el resultado de sus investigaciones, las cuales constituyen una pieza de singular valor puesto que rescata una parte esencial que nos distingue como nación.

La primera ponencia estuvo a cargo de Lohania Aruco titulada El señorío y la ciudad condal de San Juan de Jaruco en el siglo XVIII. Fundado en 1767, sus primeros pobladores fueron 30 familias canarias blancas, representadas por vasallos y campesinos, dedicados al cultivo del tabaco, así como esclavos africanos negros. Como característica tenían que cada familia podía poseer uno por núcleo, para labores agrícolas y de construcción.

Este señorío fue testigo de ilustres figuras de la cultura cubana. Primeramente se halla doña Teresa Rosa Beltrán de Santa Cruz, segunda condesa y Señora quien tuvo un marcado protagonismo en la construcción de la Iglesia de San Juan de Jaruco, finalizada en 1778. Por primera vez en Latinoamérica una mujer está cargo de un dominio de orden político-social. Le sigue don Joaquín María Santa Cruz y Cárdenas, fundador del señorío de Nueva Paz en 1804 y subinspector general de la Isla, además de director de la Real Comisión de Guantánamo (1796-1802). Por último se encuentra Francisco Xavier Santa Cruz y Montalvo, segundo conde de Santa Cruz de Mopox. Todo lo anterior releva el estado de la oligarquía criolla de aquella etapa, que se estaba fortaleciendo en el país.

Un símbolo clave de Jaruco es su iglesia, fundada, como se expresó anteriormente en 1778, la cual, por su valor arquitectónico y patrimonial, merece una remodelación lo más fiel a su construcción original, pues en los templos también se halla parte de nuestro legado. Y es la intención del párroco Elixander Torres Pérez: “como proyecto para este 250 aniversario queremos hacer una restauración (…) mi sueño sería que la iglesia retomara sus valores antiguos”.

La MsC. María Josefa Arceo desarrolló el tema del marquesado, específicamente en el poblado de Guisa, lugar que presentó un rasgo distintivo, según expresó la ponente: “hay una particularidad en Guisa y es que se construye el pueblo con criollos propiamente”. Aquí la iglesia tenía un rol significativo. Era el centro de las actividades sociales en la etapa colonial. Posteriormente en 1897 el pueblo queda destruido producto del paso de la guerra independentista y no es hasta 1905 que comienza su reconstrucción. Actualmente esta urbe cuenta con el templo original, pero restaurado con una versión moderna.

No podía faltar en los debates un santuario colosal, que de tan solo escuchar su epíteto emanan gratas emociones, la Catedral de los Campos de Cuba, la iglesia de Santa María del Rosario, patrimonio nacional, ubicada en el Municipio Cotorro. Sobre este tema profundizó la presidenta de la Unión de Historiadores del Municipio Cotorro, Sofía Bolaños Rodríguez.

Fundada el 21 de enero de 1733 fue visitada por Morel de Santa Cruz, posteriormente en 1812 por Juan José quien la denominó con este calificativo porque solo era superada por nuestra majestuosa Catedral. Según cuentan las anécdotas del pueblo, el santuario atesoró un cadis de plata de un papa de Roma. Sus archivos son un verdadero tesoro de información y además contiene pinturas de Nicolás de la Escalera, considerado uno de nuestros primeros artistas. Como dato distintivo se encuentra su altar, un verdadero monumento de arte colonial único en Cuba por sus amplias dimensiones.

Ha sido testigo de pasos fuertes y visitantes ilustres como Pedro Morel de Santa Cruz, Ignacio Agramonte y su esposa Amalia Simone, Alejo Carpentier, la Reina Sofía, Tomás Romay, entre otras personalidades. Bolaños al referirse a Santa María del Rosario declaró: “ha sido testigo de incontables dramas humanos y hechos históricos (…) y su creación no hubiera sido posible sin el sudor de los negros esclavos.”

Por último el arquitecto René Rodríguez profundizó sobre el proyecto para declarar patrimonio nacional a la Iglesia Parroquial de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, así como su plaza Juan Delgado ofreciendo elementos contundentes sobre la historia del templo, que son dignos para alcanzar esta distinción. En su plaza está la escultura de Juan Delgado, quien rescató los cuerpos de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro. Una proeza donde se rinde honor a quien, con el filo del machete, conquistó el respeto del enemigo y la eternidad y el amor del pueblo cubano.

Una intensa sesión fue la propuesta de Cuba Criolla. Un reencuentro con la historia que revela un pasado decoroso y formidable.