Cuba: un país sin minorías nacionales

Cuba: un país sin minorías nacionales

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Fundación Nicolás Guillén, Comisión Aponte, racialidad, UNEAC
  • Esteban Morales y el conferencista en la sala Villena de la UNEAC. Foto de la autora
    Esteban Morales y el conferencista en la sala Villena de la UNEAC. Foto de la autora

Con la conferencia titulada Identidad y diversidad etnorracial en Cuba: etnos único, origen plural y variedad fenotípica, a cargo de Rolando Julio Rensoli, dio continuidad este jueves el ciclo de conferencias El color cubano hoy, que auspician la Comisión Aponte de la UNEAC y la Fundación Nicolás Guillén.

En la Sala Martínez Villena, donde habitualmente tienen lugar cada mes estos encuentros, el investigador y profesor universitario hizo un bosquejo general del surgimiento de los estados nacionales burgueses y, con ellos, de los conceptos “mayorías y minorías nacionales”, siempre discriminatorios.

Destacó Rensoli como muy positivo el hecho de que en ninguna de nuestras Constituciones se definiera una mayoría nacional, siendo catalogados todos los ciudadanos del país como cubanos; e hizo énfasis en que, incluso, en la primera de ellas firmada en Guáimaro en 1869, representantes de la sacarocracia establecieran la total erradicación de la esclavitud.

Sin embargo, apuntó, si bien las que le sucedieron en la etapa republicana no tuvieron elementos explícitamente discriminatorios, no posibilitaron una verdadera equidad, al no tomar en consideración las desigualdades existentes previo a su firma.

“La Constitución de 1901 vetaba la pobreza y la pobreza tenía un color”, dijo el conferencista al referirse a los artículos que estipulaban que para ejercer el voto el ciudadano debía saber leer y escribir, así como poseer más de 600 pesos; lo que inhabilitó incluso a la mayoría de los mambises negros y blancos pobres.

“Nuestra República, más allá de su carácter colonial, nació con una Constitución discriminatoria y profundamente burguesa”, enfatizó; para luego apuntar que la de 1940 tuvo al menos el mérito de proscribir la discriminación racial, aunque en la práctica resultara letra muerta.

“Si nosotros llegamos al triunfo de la Revolución y nos declaramos en lucha abierta contra todas las desigualdades y no tenemos en cuenta esa historia, las desigualdades van a subsistir”, expresó.

Recordó entonces cómo en fecha tan temprana como marzo de 1959, en un discurso pronunciado en Güines, Fidel Castro dijo que el problema social más serio que tenía que resolver la Revolución era el de la discriminación racial.

Sin embargo, señaló el modo en que algunas de las medidas adoptadas para resolver problemas como el de la vivienda, no tomaron en consideración las desigualdades acumuladas por siglos, evidentes aún hoy en la composición de quienes pueden establecer negocios particulares.

Subrayó Rensoli que, a pesar de que en la ética de nuestros conciudadanos el ser racista “es un crimen de lesa cubanía”, no se pueden subestimar la pervivencia de prejuicios que pueden ser la puerta de entrada de la discriminación.

En el caso de Cuba, el también vicepresidente de la Comisión Aponte, hizo énfasis en el modo superficial en que se imparte en nuestras escuelas la historia precolombina y la poca preponderancia que se le otorga a la población originaria y a su heroica resistencia frente a los colonizadores.

También señaló como erróneo el no asumir a África en su diversidad étnica y cultural, al analizar con igual rasero toda la población negra que fue traída a nuestro país; así como el modo en que fue arrancada de su suelo de origen.

Varios de los asistentes aportaron sus criterios al término de la conferencia, esta vez dedicada “a la memoria viva” del recién desaparecido poeta Guillermo Rodríguez Rivera, cercano colaborador de la Comisión Aponte.

La de este jueves fue la quinta conferencia impartida por destacados intelectuales dentro del ciclo El color cubano hoy, previsto para concluir en septiembre venidero.