David Blanco: “Soy el resultado de mis influencias”

Entrevista

David Blanco: “Soy el resultado de mis influencias”

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  • Concierto de David Blanco, con 15 años y cinco discos en su carrera musical, en el parque Calixto García de la ciudad de Holguín. Foto: Lázaro Wilson
    Concierto de David Blanco, con 15 años y cinco discos en su carrera musical, en el parque Calixto García de la ciudad de Holguín. Foto: Lázaro Wilson

Entre Tengo para dar, su primer disco, y su última producción fonográfica, han pasado quince años y otros cinco discos donde sobresalen, como hilo conductor y tributo a la música insular, las esencias de una profunda cubanía.

David Blanco recorre actualmente buena parte del país promocionando los temas de su reciente disco, Vida Libre (Bis Music). En Holguín se ha presentado en varios escenarios de la ciudad y en otros de algunos municipios, incluido un concierto con Athanai, el rapero blanco, en el Salón Santa Palabra de la Casa de la Música de la EGREM. Es, además, asiduo a eventos como las Romerías de Mayo, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, el Festival Internacional de Cine de Gibara, entre otros.

Aquí tiene un público fiel que sigue al pie de la letra sus canciones, desde que en 2001 iniciara la carrera musical al frente de su banda. Entre Tengo para dar, su primer disco, y Vida Libre, su última producción fonográfica, han pasado quince años y otros cinco discos realizados por el productor, arreglista y multi-instrumentista conocido por temas como “Mueve la pachanga”, “Cuando me dijiste adiós”, “Miénteme” y “El despechao”. En todos ellos sobresalen, como hilo conductor y tributo a la música insular, las esencias de una profunda cubanía.

Conversamos con el reconocido compositor, cantante y productor cubano para realizar un breve abordaje por su amplia carrera musical.

¿Cuánto influyó iniciar tu carrera musical en una agrupación reconocida como Moncada?

Moncada fue una experiencia muy agradable. Salí del Conservatorio de Música Amadeo Roldán con solo 17 años y comencé a trabajar con esta agrupación; ellos necesitaban un músico que tocara varios instrumentos, hiciera arreglos… y yo clasifiqué. Guardo de Moncada, además, la experiencia de cómo dirigir un grupo, porque Jorge Gómez es un gran director. También viajé a varios países; comencé a viajar joven con Moncada, pues es importante conocer otras culturas

También estuviste en el grupo de Gerardo Alfonso.

Un año antes de entrar en Moncada estuve en el grupo de Gerardo Alfonso, donde también aprendí mucho. Gerardo es un gran compositor y tiene canciones de todos los estilos.

Pero a partir del 2001 creas tu propio grupo.

A partir de ahí le pica a uno ese bichito de crear un grupo… Hay un poquito de la buena locura de los jóvenes en esto, sin ese toque de locura quizá no lo hubiera hecho. Si hubiera sido, quizá, un poco más sensato y hubiese pensado que Moncada es un grupo sólido, una institución en la que estoy seguro de alguna forma, no hubiera dejado todo eso atrás para aventurarme con mis amigos más cercanos de cuando era pequeño, sin un soporte económico… Hicimos una carrera solamente con canciones; instrumentos teníamos muy pocos, unos pedazos de batería… Pasamos mucho trabajo, llegábamos a los lugares y era muy difícil conseguir trabajo; cuando no te conocen no puedes hacerlo… Sin ese toque de locura, y si lo hubiera pensado mucho, no lo hubiera hecho. Pero qué bueno que lo hicimos...

De alguna forma eso somos nosotros. No es que hemos cambiado los estilos, no es nada que uno se proponga… El músico va madurando como lo hace también el ser humano, ese mismo pensamiento lo llevas a tu vida profesional. Me parece que eso se llama oficio.

Y crecimiento también…

Claro, hemos crecido desde el tema “Mueve la Pachanga” de nuestro primer disco. Esa canción fue el tema más bailable de Tengo para dar. Yo estaba loco por hacer un disco y de repente me dan la oportunidad de grabarlo: grabas un tema y sigues grabando y grabando… “Mueve la Pachanga” era el tema diferente de ese disco, incluso quien quiso hacer el video clip con esa canción fue la disquera, y funcionó mucho… Pero no solamente somos ese estilo. La gente me ha dicho si he cambiado de estilo, pero no, hay que escuchar nuestros discos y analizarlos bien para poder tener un diálogo.

¿Cuáles son tus principales influencias musicales?

Yo tengo influencias de Matamoros, de los Rolling Stone… Tuve la suerte de estudiar en un conservatorio cubano, que tienen un peso, son herederos de la exigente escuela soviética. Los conservatorios cubanos enseñan música muy bien, eso te hace amar la música de concierto, el jazz, por ejemplo… Me gusta mucho el blues tradicional. El jazz que se ha hecho en Cuba siempre ha tenido para mí una admiración tremenda… Incluso las cosas antiguas, poca gente habla de Mario Bauzá, de Chano Pozo…

Tuve mi trío de jazz en la escuela, de hecho yo nunca pensé que fuera cantante, te lo digo sinceramente. Yo quería tener un grupo que hiciera mis canciones; yo podía hacer los arreglos, ser el director, pero que tuviera uno o dos cantantes… Pero, por cosas de la vida que da vueltas, terminé cantando yo.

Mis influencias tienen que ver con todo. Vengo de una familia de músicos por parte de mi mamá: mi bisabuelo era maestro de capilla; mi abuelo fue fundador de la Sinfónica y la Filarmónica; mi madre es profesora de música y musicóloga; mi abuela, profesora de coros. Cuando pequeño, en la casa de mis abuelos siempre había un contrabajo o un chelo, siempre estaban ensayando; y yo empecé estudiando violín. Pero, por su parte, mi padre me ponía mucha música popular: Elvis Presley, Rubén Blades, Irakere, Van Van, Beny Moré, Matamoros, incluso música llanera venezolana. Por eso le insisto tanto a los jóvenes que no se queden solamente escuchando un solo estilo o ritmo musical, eso hace que tus neuronas no se desarrollen… Me parece que soy el resultado de todo eso. Cuando un músico crea, emerge todo lo que ha escuchado.

¿Cómo te las arreglas para ser compositor, director, arreglista, cantante, productor y multi-instrumentista?

Mira, a veces ni me doy cuenta. Quizá por eso es que paso dos o tres años sin un disco, porque lo hago todo yo mismo… Pero es parte de lo que me gusta hacer; antes de cantar yo hacía canciones y arreglos para otras gentes, producía discos… Desde joven me encantó producir y el mundo de los estudios, y me estoy preparando desde joven –o desde más joven– para eso… También tengo personas que me apoyan muchísimo, como Luis Durán, mi sonidista, y mi hermano Ernesto. Nos sentamos y hacemos temas juntos, hace poco hicimos la música de la telenovela La sal del Paraíso… Soy un músico que también hago cosas que no son muy conocidas: música para cine, música instrumental, cosas que he hecho para documentales y además, la producción…

David, ¿cuánto influye la promoción de los medios en la consolidación de la obra de un músico?

Eso es fundamental. Cuando se acaba de grabar el disco es que empieza lo más importante, la promoción… Ahora hay un momento de globalización en la Internet, es el principal puente de venta de la música. Poco a poco Cuba se ha ido insertando en ese mercado, ojalá siga mejorando, para que un fans de un artista cubano desde su casa pueda comprar la música. Le agradezco mucho a los medios cubanos, porque siempre estamos haciendo algo. Por ejemplo, el 2017 es un año de unos cuantos videos clips… Hace poco hice la producción de una canción de Liz Alfonso que grabamos con su grupo, y me siento muy honrado por eso. También se hizo un video clip en el que se mezcla la compañía Liz Alfonso con David Blanco, por los 25 años de Liz.

También has trabajado en varias campañas educativas.

Creo que los músicos tenemos una responsabilidad grande. Cuando te conviertes en ídolo de jóvenes y multitudes, eso es una gran responsabilidad, porque estás, de alguna forma, educando o sembrando una semillita en la cabeza de alguien que intenta vestirse como tú, seguir tu estilo.

Hoy los jóvenes les hacen más caso a sus artistas favoritos que a sus padres y maestros. Yo fui un fanático en mi época de Guns N´ Roses, Carlos Varela… Hoy en día tuve la suerte de conocer a muchos músicos de Guns N´ Roses y ser gran amigo de Carlitos Varela… Eso ha sido porque también me fijé en artistas que daban un mensaje, por eso la importancia de este tipo de campañas. Hemos estado en campañas de información y educación hacia los adolescentes sobre el VIH-Sida con la canción “Miénteme”, en 2005… Y hace tres años estamos con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en una campaña por la no violencia hacia las mujeres, con el proyecto Únete… Son campañas en las que das un mensaje con un micrófono en la mano. Cuando tienes miles de personas delante de ti, un micrófono se convierte en un arma muy potente que debe usarse en bien para la gente.

Me decías que desde muy joven comenzase a viajar con Moncada. ¿Cuál es la reacción del público extranjero hacia tu música?

Cuba es querida. Nosotros tuvimos mucho éxito en España y en Argentina. En España sacamos dos discos con Warner Music y en Argentina sacamos La Evolución, con Sony Music. Hicimos dos giras por Argentina, varias giras por España durante cuatro años… Siempre hay una aceptación. Ojalá que los músicos cubanos, cada vez que salgamos fuera de Cuba lo hagamos por respeto hacia la música y calidad.

¿Qué representa Vida Libre, respecto a tus otros discos, en tu evolución musical?

Vida Libre es un disco que me encanta. La Evolución es del 2009 y ha sido un disco con mucha vida. Esa fue mi “evolución” en ese momento. Yo venía de España de haber cumplido unos contratos, siempre he vivido aquí en Cuba, nunca fuera… Cuando llegué lo hice en mi casa, en mi pequeño estudio, lo produje yo solo, y tuvo un alcance tremendo después… Luego nos dedicamos a grabar conciertos en vivo, grabamos La Evolución en 2010, y en 2013 sale el disco Amigos, una producción diferente a todos los demás, porque hay muchos invitados: Eliades Ochoa, Paulo FG, Buena Fe, Diana Fuentes, David Torrens.

Vida Libre tiene un sonido, una tímbrica electrónica que hoy se está usando mucho, un poco también rozando las décadas de los ochenta y los noventa, un sonido que se está usando muchísimo ahora en el plano internacional… Siempre estamos en función de los jóvenes. Pero insisto, mi reto fundamental siempre es que se sienta lo cubano, que haya cubanía… Es un homenaje, de alguna forma, a los ritmos tradicionales cubanos, con un lenguaje actual, un lenguaje de crónica… Por ejemplo, el tema “Como el avestruz” utiliza un lenguaje que crítica los sentimientos negativos que existen, desgraciadamente, en la humanidad, como el egoísmo, la hipocresía.