De la 24 Edición del Festival “Al sur está la poesía”

De la 24 Edición del Festival “Al sur está la poesía”

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Escritores, Festival de Poesía de La Habana
  • En aquellos lugares nos invitaban a almorzar una exquisita mesa de frutas, digna del verbo de Lezama.
    En aquellos lugares nos invitaban a almorzar una exquisita mesa de frutas, digna del verbo de Lezama.

En el lejano y entrañable pueblo de Pilón tendría lugar el encuentro. Un lugar al que me une hermosos y especiales recuerdos. Cada año de mi niñez lo visitaba en viaje que también se extendía a Media Luna y Niquero, pues mis padres habían nacido en el primer municipio que menciono, y tenían familia en los tres sitios.

Con la certeza que se desprende como un conjuro del nombre del evento: “Al sur está la poesía”, no solo acudimos a aquel agreste, humilde y bellísimo lugar, sino que regresamos, con un poco más de paz y brío en nuestras almas. Fueron cinco días de jubileo en que se leyó poesía en las comunidades más diversas y lejanas de este municipio montañoso, en los parques, en los centros de trabajo, escuelas, hospitales, en sitios históricos vinculados a la guerra de liberación y se presentaron libros. Pero lo que más nos sedujo fue la visita a los barrios apartados donde el pueblo nos esperaba feliz, deseoso de recibir un poco de arte, e incluso, en muchas ocasiones intercambiarlo, pues los niños y los jóvenes cantaban, recitaban versos. Había que fijarse en el brillo de las miradas, en la tez mestiza de sus habitantes, que llevo en mi memoria desde mi infancia, donde están mezclados el negro y el blanco con preeminencia de lo indio.

Fueron momentos de regocijo e intercambio sincero en la humildad, como en aquellos tiempos en que siendo pequeña visitaba las casas de mis familiares en esta zona. Si en aquellos lugares, cobijados por el recuerdo, nos invitaban a almorzar en cada hogar que visitábamos, ahora nos brindaban solícitos en todo sitio visitado, una exquisita mesa de frutas, digna del verbo de Lezama, irrigadas por el aluvión del lugar, el aluvión que viene de las montañas. Es curioso recordar que en Pilón apenas llueve, pero, según dicen los organizadores del evento, siempre llueve en estos días de intercambio de amor, afecto y amistad, de seguro que gracias a la poesía.

Esta edición número 24 contó con la activa participación de poetas de diferentes países como México, Ecuador, Argentina, Perú, y escritores de diferentes lugares de la Isla, y se dedicó a homenajear a los poetas de Pilón, Julio César Pérez y Lázaro Gómez Castañeda. Puedo decir que en este Festival no solo me encontré con colegas, amigos, parte de mi familia que vive en estos lugares, a los que no veía hace muchos años y abracé, sino que me encontré, que me reencontré con mi país.