A debate el Caracol

Evento Teórico. Caracol, 2015

A debate el Caracol

Etiquetas: 
Caracol 2015, radio, Audiovisuales, realizadores radiales, Radio Progreso, dramatizados radiales, Medios audiovisuales y radio, nuevas tecnologías
  • Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello
    Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello
  • Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello
    Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello
  • Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello
    Sesiones teóricas del Caracol, 2015. Foto: Roberto Bello

Las sesiones teóricas del Caracol comenzaron en su primer día en la sala Villena de la UNEAC. Esta vez el punto focal de las discusiones giró en torno a las nuevas tecnologías, su uso, abuso o desuso en nuestros predios audiovisuales.

A la primera mesa —conducida con su desenfado proverbial por Soledad Cruz— fueron convocados Rolando Pérez Betancourt, José Antonio García Borrero, Antonio Enrique González y Antonio Caballero Nuviola, quienes expusieron sus puntos de vista sobre el tema en cuestión arrojando luz en algunas de sus aristas y sembrando la inquietud en otras.

Como suele suceder año tras año, tras pasarse revista a numerosos reclamos e imperativos de los creadores que no han sido resueltos oportunamente y que a ratos convierte el plenario en una suerte de catarsis colectiva.

De cualquier modo el debate —a veces bien polémico por cierto— resultó muy interesante y se pusieron sobre el tapete —una vez más— con sensatez y respeto, inconformidades y propuestas que forman parte del legítimo anhelo de ser atendidas, de una vez por todas, por quienes corresponde.

 ¿Qué le interesa al espectador de estos tiempos? ¿Cómo involucrar a las comunidades en el uso de las NT no solo en el plano afectivo de la comunicación bipersonal del wiffi? ¿Cómo formar a un público responsable en el uso del Internet?

A veces la sola formulación de una pregunta mueve como una palanca los obstáculos burocráticos, inmovilistas o abúlicos y conduce a serias reflexiones.

En tal sentido algunos de los ponentes daban prioridad al papel de las instituciones —UNEAC entre ellas— para propiciar, sin temores a los riesgos consabidos, el estímulo masivo en el uso de tales nuevas tecnologías.

Un término no sé por quién acuñado se hizo sitio en el debate: el “prosumidor”, alguien con la capacidad de producir —en materia audiovisual— lo que desea consumir o lo que es lo mismo, el constructor de su propio canal de televisión o su propio paquete semanal. Pero sin duda, ese ente que poco a poco se va abriendo paso, necesita estar alfabetizado funcional y tecnológicamente.En tal sentido, el excelente crítico y comunicador Rolando Pérez Betancourt vaticinaba, con el acceso masivo al Internet, la muerte natural del tan llevado y traído paquete semanal.

Es decir que más allá de lo apocalíptico que suenan estos tiempos habrá que repensar posturas en todas las instancias. Y eso de la “ciberalfabetización” propuesta con énfasis por José Antonio García y apoyada por panelistas y participantes, trasciende a todas luces lo audiovisual para entroncarse con un asunto de cultura nacional.

Como siempre el anhelo de acceder como derecho ya inalienable al internet fuera de las llamadas zonas de camping del wiffi, se convirtió en justa demanda, lo que transita, al parecer, por limitaciones financieras y de logística nacional y también, por qué no decirlo, por cierto temor de no contar con el cibernauta responsable.

Pero solo andando se hace el camino, ya se sabe. Quedó claro que el internet no es de por sí la panacea divina que nos salvará de los destiempos pero tampoco es la peligrosa caja de pandora que otros suponen.

Propuestas válidas y factibles como la de Juan Antonio García Borrero de donar y poner en activo funcionamiento un banco digital de libros a la Biblioteca de la UNEAC y cuestionamientos a la supuesta “alfabetización del gusto” fueron también puntos del debate.

Lo cierto es que habrá que formar hoy los públicos del mañana. Pero ¿qué público queremos para el mañana? ¿qué mañana queremos para esos públicos? La televisión ha de sacudirse de sus cimientos y hacer más programas inteligentes, asumiendo los riesgos, pues: ¿el gusto se crea, se forma, se impone, se orienta, se finge? Criterios contrapuestos de algunos participantes, más que dar respuestas, arrojaron más leña al fuego cuya luz ha de alumbrarnos el camino.

El asunto está, al decir de Rudy Mora, en poder llevar las grandes ideas al hecho. He ahí el reto y el talón de Aquiles: quedarnos en las formulaciones y no ser capaces de materializarlas.

Alfredo Noya, director general de la televisión cubana, uno de los decisores en el pleno, decía con acierto que debía haber un Caracol todos los días en la televisión y eso, a fe mía fuera maravilloso, si hubiera también, todos los días, respuestas a los problemas que nos plantean.

De cualquier manera, el Caracol, aunque lento, como le cuadra a cualquier caracol que se respete, es ya en sus sesiones teóricas un espacio necesario, diría yo formidable, para el debate cultural de vanguardia que necesita el país.