Debates sobre radio en la UNEAC durante el 2015

Moviendo los Caracoles

Debates sobre radio en la UNEAC durante el 2015

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  • La radio es un hecho cultural.
    La radio es un hecho cultural.

No sé si aún se insiste en que la radio queda como la marginada en el universo de los medios de difusión masiva; lo oí a menudo, y puse mi empeño y parte de mi obra contra esa, como contra toda marginación. Suele pasar que algo que deja de ser, sin embargo, continúa siendo en el imaginario bajo los embates de la inercia, y ese imaginario lejos de una nueva identidad por empírico e improvisado, dificulta retrógradamente la reivindicación que no obstante, se ha logrado. Este año 2015 exige rectificar que no se siga repitiendo a la radio como el más desvalido de los medios, al menos en cuanto a atención recibida en los intensos debates que ha conocido en la UNEAC y me atrevería a extenderlo a las universidades que la han asumido como objeto de estudio.

Son varias las publicaciones que hemos logrado en este portal de la UNEAC, que reflejan dichos debates y otras atenciones que la radio ha ganado por nuestros especialistas; el espacio mensual Moviendo los caracoles de nuestra sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión en nuestra sala Villena, la tarde del martes 14 de abril, lo recuerdo en particular por ser el más silenciado pues desafortunadamente, nuestro estimado colega Jesús Dueñas, siempre ocupado de sus promociones, no pudo participar.

El tema, La crítica sobre la radio, una de las deudas pendientes a encarar desde el último festival Caracol, trasciende con creces a esa sesión: en el panel Orieta Cordeiro (presidenta de la sección de radio de la asociación), y dos hitos sobre la crítica radial en Cuba: la entrañable Ilse Bulit, y Soledad Cruz, quien además se ha destacado también dentro de la literatura para niños y con sus valoraciones sobre televisión, quien ya hace más de dos años inauguró este espacio mensual cuyo nombre se debe precisamente a su publicación que en nuestro portal de la institución había abierto y mantiene para todos expresarnos en estos temas.

La sesión fue inaugurada y clausurada por la presidenta de nuestra asociación, Rosalía Arnáez, y como presidente de nuestra sección de crítica e investigación que convoca estas reflexiones cada mes, tuve el reto de moderar no solo entre estas tres grandes damas cuyos comentarios han hecho historia en nuestros medios, sino también en la rica interacción que de inmediato se propició con quienes en el público enriquecieron la polémica desatada desde un inicio y que constituyeron invaluables aportes profesionales no solo a los puntos de vista que se fundamentaban, sino a las propuestas de soluciones que de hecho, se gestaron durante las dos horas de intensas deliberaciones y que como es notable, conservan la más absoluta vigencia, sobre todo cuando nos preparamos para los eventos teóricos del Caracol de noviembre.

Se enfatizó en los llamados decisores a quienes se debe involucrar y sentirse involucrados al tratar de dilucidar desde las luces brindadas por los expertos, las disímiles problemáticas que enfrenta la radio y la cultura radial en la Cuba actual, y para lo cual, en efecto, decidieron tal vez con mayor discernimiento que desde el buró u otros contextos, al punto de modelar propuestas concretas de soluciones.

Se comenzó y concluyó por reconocer la utilidad y necesidad de la crítica y sobre todo, la autocrítica, desde el propio medio, para ayudar a encaminar mejor a los decisores, a los artistas y a los académicos, incluso para asumir lo mejor de las modas y contra todo modismo; así como que lejos de que la radio haya perdido eficacia, en el mundo se sigue escuchando. Cordeiro recordó aquella revista Correo de la Unesco sobre la radio en 1997, valorando si había disminuido su eficacia o no, pero ella ha constatado en los espacios más recónditos y humildes en el mundo actual que no tienen nada más, pero sí una radio y es lo que oyen. Opina que lo que falta es arte para la radio, obras de arte, y una mayor relación de los programas con sus oyentes; ya la gente no escribe a la radio pero sí llaman, con lo que se gana en inmediatez e interacciones y cita el programa La yerbabuena en Radio Camoa, con profundas y muy buenas críticas. Nota que en la Facultad de Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) se privilegian los audiovisuales y hace falta inducir más las realizaciones radiales, sin limitar la actividad. Concluye que la radio no ha perdido eficacia, pues por la propia naturaleza y economía de sus recursos llega donde quiera.

De su vasta experiencia radial, Bulit brindó su método de seguir los espacios durante un tiempo antes de hacerles un comentario crítico: mientras escucha atenta y sistemáticamente cada detalle de un programa durante una semana, está grabando otras emisoras para estudiarlas igual después, aun frente al saludable reto de que las emisoras radiales crecen, lo que le exige más de tanta responsabilidad, pues llegan y se reciben de toda Cuba. Llamó a seguir de cerca también a las emisoras provinciales con sus aciertos y desaciertos, algunos copian por ejemplo el Habáname de Habana Radio, pero Artemisa y Mayabeque aportan nuevos espacios radiales. Es necesario primero autoanalizarnos como radio, tampoco como la culpable del mal gusto musical que se ha debatido en los inicios de estos mismos encuentros, y realzar sus buenos ejemplos.

Cruz reconoció ser adicta a Radio Reloj, recordó su infancia camagüeyana, donde todos acudían a reunirse en torno a los únicos equipos de radio y TV disponibles y así, ella creció con Tía Tata Cuenta Cuentos; y yo también en La Habana, la única manera que encontraba mi madre para levantarme para la escuela con aquella leche humeante, “calientica”.

Por otra parte hay que reconocer la labor de Alejandro G. Alonso, el primero que apuntó en Cuba la necesidad de enjuiciar los medios por lo fundamentales que son y que requerían especialistas para ello, lo que motivó a empezar a valorar la radio y TV, como el medio para debatir problemáticas y otros temas relacionados, destacó la primacía de la radio, pues trata más y mejor la historia de Cuba, ejemplificando con el programa en que personalidades como Pedro Pablo Rodríguez y Ana Cairo aportan las últimas investigaciones y visiones al respecto; confieso que en lo personal, recordé los esfuerzos sabatinos de Elías Gracia para su espacio Historia y comunidad, en Radio Metropolitana.

Entre otros comentarios, se mencionó que muchos jóvenes oyen radio aunque sea para grabar música; la dependencia de muchos programas en vivo; que la crítica tal vez no decida sola, pero sí desempeña un papel esencial en mejorar toda obra e incluso, inspirar otras, a lo que agrego que una buena crítica es una obra en sí, y puede llegar a ser una obra de arte, como lo era la crítica martiana y otras; y se citó un solo programa en Radio Rebelde para opinar sobre radio, en no más de 15 minutos.

Frente a quienes creen que la radio ha envejecido, Radio Cadena Habana y Radio Taíno son buenos programas de música y de conducción; a su vez en Radio COCO con Pepe Alejandro y sus planteamientos críticos de  las emisoras provinciales para solventar los problemas de sus comunidades; Alegrías de Sobremesa, Visión y otros programas que como todo arte, quedan acuñados por personalidades artísticas; revistas como: A Primera Hora de Radio Progreso, Haciendo Radio y La revista de la mañana en Radio Reloj.

Los estudios de audiencia indican una consecución que el público escucha de 6 a 7 y media de la mañana Radio Reloj y se informa del acontecer inmediato, ahí conectan a Radio Rebelde y luego a Radio Progreso.

En palabras de Arnáez, la radio debe ser más anunciada, darle mayor promoción por todos los medios, y se pronuncia porque la UNEAC logre visibilizarse más en algún espacio radial, asignatura aún pendiente. Recordaba revistas de los años 40 que nos muestran aquella radio y nos han legado su historia, sus valores patrimoniales, cómo era y se hacía aquella radio, incluso sus oyentes, y sería muy bueno al menos una publicación mensual sobre la radio y valorar también que hay oyentes según emisoras, y el problema de la locución en la radio. Citó el amor que demuestran los radioyentes, al punto de figuras como Raúl Fuillerat que hospitalizado entonces, sus oyentes se turnaban para cuidarlo, por el apoyo que sentían de él mediante la radio.

Mabel Manso directora de Radio Rebelde, ejemplificó lo difícil que fue continuar los programas al perder a Gladys Goizueta en Visión, y luego Franco Carbón. ¿Qué hacer? La respuesta es: trabajar con la investigación al pie de la letra.

Por otra parte Pasaje a lo Desconocido que es conjunto con la televisión y en vivo, demuestra que los públicos llaman. Omayda Alonso, directora de Radio Reloj desde 1987, señaló el reto que les representa la fuerte competencia de la televisión y del internet, y el caso particular de Radio Reloj que es única, sin dramatizados ni música, vive únicamente de las noticias.

Y nació entonces la propuesta de Moviendo los Caracoles para un intercambio como este, con los resultados de las investigaciones sobre lo que dice el público.

 El Dr. Rolando Álvarez, director nacional de música en la radio, reclama la urgencia de programas radiales especializados en crítica musical. Hay más de mil programas musicales en la radio cubana, y la crítica como factor determinante debe aparejarse a ese ritmo, y para ejercerla hay que dominar la especialidad. Necesitan crítica musical en la radio, sin que sea divulgación, ni simposios, ni reseñas. Llama a resolver los problemas desde adentro, desde la propia radio, en una buena relación entre lo interno y lo externo, con otros expertos y con sus propios públicos y la población en general.

La radio es un hecho cultural y hay que verlo como tal integralmente, capta al oyente, lo hace suyo y guía en su función educativa de forjar mejores valores.

El consenso explícito casi unánime, fue que la crítica es decisiva para mejorar la radio, como en todas las artes, por lo que todos agradecieron este encuentro ya que la radio lo merece, merece que se le analice, que se le critique, lo cual es muy beneficioso para su futuro más saludable, y quedaron propuestas muy concretas, algunas ya canalizadas en la actualidad, tales como extender estas tribunas con los periodistas, estudiantes de los medios y otros tantos presuntos interesados; y sistematizar un espacio radial de análisis para la cultura radial de nuestra población. No en balde, el feliz término de aquel debate fue la cita para el documental al día siguiente en Radio Progreso por los 50 años de Alegrías de Sobremesa, y también al documental Never ever neverland de Marina Ochoa Tanda, el lunes 20 de abril en la misma sede de la UNEAC, sobre vivencias de los niños enviados a Estados Unidos cuando la operación Peter Pan a inicios de la Revolución; porque la radio, como se evidenció entonces y evidencia hoy, es un hecho indispensable en todo el resto del sistema que conforma la cultura de un pueblo, y ha de levantarse con sus mejores exponentes.