Del grito de independencia al Día de la Cultura Cubana

Del grito de independencia al Día de la Cultura Cubana

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Día de la Cultura Cubana, Día del Árbol, 20 de octubre, cultura cubana, Baños del Vedado
  • Cada 20 de octubre marca la identidad de la nación cubana. Foto de Internet.
    Cada 20 de octubre marca la identidad de la nación cubana. Foto de Internet.
  • Foto Abel Rojas
    Foto Abel Rojas
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    Foto Abel Rojas
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    Foto Abel Rojas

El auditorium florece a la sombra de un árbol

Como cada año desde que el 1ero. de octubre de 1999 revitalizamos el Día del Árbol a partir de las investigaciones en los jardines del Teatro Mella, el pasado sábado 10 de octubre disfruté del placer de asistir invitado por la promotora cultural del concejo en cuestión (Vedado-Malecón) Eyvis Llerena Brito, y por la especialista principal del Taller de Transformación Integral del Barrio en dicho concejo, Liudmila Labrada Massó, para una breve disertación a esta comunidad de los Baños del Vedado sobre los méritos que le compete por este entre otros tantos valores con que ha enriquecido el patrimonio y toda la cultura cubana, en este caso reforzando el papel de nuestro país entre los pioneros del orbe (ya había otros antecedentes) en organizar institucionalmente y desde las asociaciones humanas la urgente lucha que hoy se identifica como ambientalismo, y que se reconoce cada vez más, imprescindible para la sobrevivencia y mejor calidad de vida de todas las especies, incluido el propio ser humano.

Pero más allá: si al Día del Árbol le sobran cualidades para ser así promovido con estos reconocimientos y mucho más, desde su celebración del pasado año 2014 se acordó que esta acción iniciara los festejos en esta comunidad por el Día de la Cultura Cubana el 20 de octubre, y hasta entonces. Nada más apropiado: era el 110 aniversario de que la entonces Sociedad Anónima de Instrucción y Recreo del Vedado (con sede en el actual teatro Mella) aportó el Día del Árbol en Cuba, experiencia previa en muy pocas naciones como España y Estados Unidos, y nuestro país ya había aportado una Asociación Cubana Protectora de Animales y Plantas entre 1882 y 1891 con nombres tan elevados como los naturalistas, el habanero Felipe Poey y el alemán Juan Cristóbal Gundlach. Y si en 1904 se escogió este día para sembrar el primer árbol que iniciaría tan saludable tradición en Paseo entre Línea y 11, era el homenaje de los cubanos (y en particular, los vedadenses) de entonces al Grito de Independencia que ese día pero 36 años antes, en 1868, había clamado el bayamés Carlos Manuel de Céspedes en su finca La Demajagua hacia el oriental Manzanillo, de donde ha quedado la emblemática y no menos tradicional imagen de la libertad a los esclavos a la sombra de un frondoso árbol; apenas 10 días después se entonaría en Bayamo como primer territorio independiente de Cuba, nuestro hoy Himno Nacional enarbolando la bandera con que entonces Céspedes desencadenaba definitivamente nuestras gestas libertarias, por lo que el 20 de octubre de 1980 desde el aún reciente Ministerio de Cultura (también con sede en las inmediaciones locales), un Decreto Ley promulga este como el Día de la Cultura Cubana.

Ha sido pues, muy genuino y consecuente, que en esta comunidad se haya tomado el Día del Árbol como la inauguración de sus festejos hacia el Día de la Cultura Cubana, en la que las luchas ambientalistas, por fortuna, ganan cada vez más espacio, y mucho más necesitan ganar, a lo que contribuyen mucho más de lo que es posible prever, acciones como esta, tan necesarias en todo el resto del país, y del mundo. Es esta una aplicación muy digna de la política cultural cubana, tan a tono con la actualidad y con nuestras necesidades de todo tipo, como con lo mejor de nuestras tradiciones y patrimonio que identifican a todas y cada una de las comunidades cubanas.

Sucede que este año 2015, además, se celebraba el centenario del parque que todos conocen como (José Ramón) Villalón (Sánchez, otra familia tradicional de este barrio y hasta la actualidad) por ser el Secretario de Obras Públicas de antaño promotor de este parque; o parque de Neptuno por la estatua del italiano Giuseppe Gagnini (1837-1838) que desde su concepción del parque en 1915 y hasta 1997 enseñoreó aquí, también muy adecuada por tratarse del Dios del mar en nuestras raíces occidentales que tanto nos identifican también y ser esta una comunidad playera entonces: los Baños del Vedado (en 1997 fue devuelta a su original ubicación colonial en la hoy La Habana Vieja que diera nombre ulterior a la calle Neptuno, y sustituida aquí por una de Afrodita, nacida de las conchas del mar); pero cuyo nombre oficial original y hasta hoy, que fue el motivo de este parque, era Gonzalo de Quesada (y Aróstegui, otra familia de notable tradición vedadense hasta la actualidad), albacea literario del Héroe Nacional José Martí, y que recientemente, el 9 de enero de 1915, había fallecido en Berlín, Alemania; otro hito insoslayable tanto en la cultura cubana, como en nuestro proceso independentista, como al barrio en cuestión.

Aún se observa el busto a Gonzalo de Quesada fechado el 24 de febrero de 1918, con unos dos metros de altura en mármol blanco con cuatro placas de bronce y sus inscripciones. El escultor fue el eminente italiano Ugo Luisi, nacido en Pietra Santa (1877-1943), considerado el escultor extranjero más importante en la fisonomía escultórica de Santiago de Cuba y en otras ciudades del Oriente cubano durante la república, pero también legó a La Habana el busto en mármol a Carlos J. Finlay en el antiguo Ministerio de Salud Pública, y este a Gonzalo de Quesada que nombró Exedra. El alcalde de La Habana que inauguró este monumento era el Dr. Manuel Varona Suárez, otro gran protagonista al frente de la Sociedad Anónima de Instrucción y Recreo del Vedado. Gonzalo de Quesada había nacido en La Habana el 15 de diciembre de 1868, justo a dos meses del Grito de Independencia, y llegó a ser Secretario del Partido Revolucionario Cubano que fundara Martí en 1892 para la libertad de Cuba y fomentar la de Puerto Rico; así como Delegado de la Revolución en Washington, Delegado a la Asamblea Constituyente, Embajador a varios Congresos, y Ministro Plenipotenciario de Cuba en diversos países. El Ayuntamiento de La Habana, con el entonces Alcalde Municipal General Fernando Freyre de Andrade (otra eminente familia de tradición vedadense y que en este misma comunidad legaría sangre mártir en las ulteriores luchas antimachadistas, cimentando más aún la tradición patriótica local), “en la sesión del 12 de febrero de 1915, por iniciativa del Concejal Sr. Germán S. López, acordó rendir este homenaje a la memoria del gran patriota”.

Con todo lo anterior, el parque Gonzalo de Quesada está cumpliendo su primer centenario; a su lado, durante 87 años, se yergue majestuoso otro baluarte infaltable a la gloria de la cultura cubana: el Teatro Auditorium, obra de la Sociedad Pro-Arte Musical fundada en 1918, y que entre tantísimos otros méritos, aportó el ballet cubano como una auténtica tradición local con nombres como los hermanos Fernando y Alberto Alonso (nacidos en el barrio, en Calzada y E, hijos de Laura Raynieri quien llegó a dirigir Pro-Arte Musical en una familia que no se puede obviar de la cultura cubana ni del Vedado en particular por las casas aportadas por sus arquitectos, entre otras contribuciones esenciales), y el ballet ha sido del gusto tradicional incluso (al menos en esta comunidad) por los más humildes de todo color de piel, que tanto ahorraban para asistir a funciones (a menudo el mejor público, el que no iba “a vestir”) que en efecto, han sido pilares del patrimonio cubano y universal, e inolvidables para todos y cada uno de ellos, y el imaginario y justo orgullo local del resto, junto a otras tradiciones como la rumba, a la que no faltó espacio en el propio teatro en su recontextualización. Frente por frente, y como tipificó muchas de estas instituciones con alguna instalación inmediata idónea para satisfacer las mayores exigencias gastronómicas al salir del placer artístico más elevado, el llamado Carmelo de Calzada ha sido desde estos Baños del Vedado, otro hito indispensable en la historia de la cultura culinaria cubana, con aportes que por tanto devienen vedadenses, como el filete uruguayo, el Elena Ruth, el acorazado, la natilla quemada, el helado tostado y otros, a decir de ese experto en estos temas que ha sido Gilberto Smith.

Son efemérides (por no incluir el 155 aniversario del reparto Vedado y los 450 años del topónimo Vedado) que a pesar de haberse notificado desde las Investigaciones de dicha Dirección Municipal de Cultura a quienes entonces la dirigían, solo han contado con este eco, y con otra acción que el viernes 20 de marzo del 2015, durante la Semana de la Cultura municipal, se realizó en este parque y por el mismo equipo sensibilizado con estas urgencias, y tan ajeno al facilismo populista. Nada más oportuno para ello, que una retreta que, a la sombra de los árboles en el parque y como si el Auditorium (hoy Teatro Auditorio Amadeo Roldán) trascendiera sus paredes para toda la comunidad, resonó con lo mejor de la música fundamentalmente cubana en ambas ocasiones, mediante la brillante interpretación de la banda municipal de conciertos de Marianao, de la Empresa de Música Ignacio Piñeiro que radica en la misma barriada del Vedado.

La retreta fue el colofón tras el espectáculo que hizo las delicias de los infantes, pero también de los adultos de todas las edades que allí se amontonaban curiosos y a la sola voz popular, para enriquecer el alma y los conocimientos de su propia comunidad de residencia, de la que no tenían más conocimiento que la limitada tradición empírica por el imaginario; o en la que estaban de visita, que también es otra tradicional identidad local que tan bien habla de la tradicional hospitalidad vedadense. Los payasos Alepito y Bambalina y dos titiriteras, La Tintaya y Gladys Gil, “la jutía del Camino de los Juglares” (programa infantil de nuestra televisión, por lo que se puede decir que la televisión cubana se sumó en tan importante acción, además de documentalista chileno que allí enriqueció su obra para su televisión) crearon un espectáculo especializado para el Día del Árbol cubano y para esta comunidad de los Baños del Vedado en este parque que, al concebirse ya hace un siglo, completó un casco histórico local que en buena lid, deriva hasta aquí y entonces desde la actual calle E y Malecón, donde en 1864 surge el primer baño de mar, El progreso del Vedado, que dio el popular nombre de calle Baños a la calle E por donde se llegaba a estos nuevos atractivos habaneros, y que pronto se extendió a la calle D como Las Delicias del Vedado, y luego más y más triunfalmente por toda esta costa.

Hubo algún que otro periodista (nunca suficiente para la importancia notable de acciones como esta) y sí, también hubo algunas ofertas gastronómicas y muy bienvenidas, pero que por fortuna, distaron mucho de ser el centro de la actividad, como lamentablemente han degenerado un sinnúmero de seudo-promotores. Quedó así inaugurada, en tan importante comunidad, una jornada de festejos en la que todos estos días y al menos hasta el 20 de octubre Día de la Cultura Cubana, aún escuchamos las risas de niños y adultos aprendiendo con los payasos en la mejor cultura ambientalista, en un urgente programa de educación científica sobre los valores y patrimonio local en un municipio que aún adolece de haber perdido su entonces tan prestigioso Museo municipal que entre 1982 y 1999 floreció desde 13 y 8, hoy Centro Provincial de Patrimonio; y que ya en el 2000 estaba en la Quinta de los Molinos fusionado con el Museo Máximo Gómez, que ya tampoco es tal pero donde del 6 al 7 de diciembre de 1989 en homenaje a Antonio Maceo, se había velado los restos de los internacionalistas muertos en las campañas cubanas en África, de las que también ya estamos conmemorando 40 años.

Y junto a las risas y el crecimiento espiritual y del sentido y sentimiento de pertenencia de todos los presentes y de aquellos a quienes luego llegó de una u otra forma (como la más legítima cultura), al menos todos estos días, aún escuchamos hitos de la música cubana de todos los tiempos, según han establecido las retretas entre las mejores tradiciones a revitalizar en la cultura cubana y, sobre todo, en parques como este, y cuya amplia acogida comunitaria se demuestra, contra tantas acciones que degeneran en agresión sonora… ¿puede haber mejor homenaje al Día de la Cultura Cubana?