Diversidad cultural comunitaria ¿en los medios?

Diversidad cultural comunitaria ¿en los medios?

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Medios audiovisuales y radio, UNEAC, Cultura Comunitaria
  • Avelino Couceiro Rodríguez, presidente de la sección de Crítica e Investigación, pronunció las palabras de apertura.
    Avelino Couceiro Rodríguez, presidente de la sección de Crítica e Investigación, pronunció las palabras de apertura.

Diversidad cultural comunitaria ¿en los medios? fue la línea temática desarrollada en el espacio Moviendo los caracoles, que auspicia la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que tuvo como sede —en esta ocasión— la sala Caracol de nuestra cincuentenaria institución.

El doctor Avelino Couceiro Rodríguez, presidente de la sección de Crítica e Investigación, pronunció las palabras de apertura, y explicó al auditorio que dicha actividad sesionaría en forma de panel, moderado por la M.Sc. Felipa Gálvez, directora de Estudios Socioculturales del Consejo Nacional de Casas de Cultura, e integrado por la licenciada Francis Lowell, metodóloga de dicha entidad estatal, y el carismático actor Alden Knigth, analista del tema.

Los ponentes comenzaron su disertación con el planteamiento de que los medios de difusión han abierto espacios a todas las artes y las expresiones de cultura, en su más amplio espectro, tanto en los más disímiles rincones de nuestra geografía insular como en otras latitudes del orbe. Sin embargo, los expertos del patio continúan reclamando las polémicas, implícitas y explícitas, que existen en las comunidades, de las cuales se habla más que nunca y determinan, incluso, las directrices que rigen el turismo, y donde —a la postre— se vencen las grandes batallas: exclusiones de razas, género, sexualidades, así como el imprescindible ambientalismo, casi virgen, en los debates organizados al respecto. A estos temas polémicos se les han dedicado discusiones civilizadas, en este espacio y otros contextos, devienen inagotables investigaciones y no se deben desatender en lo más mínimo, por la importancia de que la ciencia se encuentra en función del trabajo comunitario.

Si bien los medios son considerados como un hecho integral, más allá de programas especializados, sería lícito formular la pregunta ¿quedan así satisfechas las necesidades de toda la población en cuanto a diversidad cultural, en cada comunidad cubana?

En opinión de los especialistas, es requisito básico indispensable perfeccionar los recursos técnico-artísticos utilizados por los medios en lo que respecta al trabajo cultural comunitario, ya que los medios devienen expresión legítima de la realidad social que nos circunda.

Por lo tanto, deben profundizar —desde una óptica estético-artística por excelencia— en la transmisión de temas relacionados con la cultura comunitaria y el trabajo en esta esfera.

Los medios, a veces, solo registran lo que los antiguos romanos le daban al pueblo: «pan y circo», lo cual constituye una ofensa a la inteligencia global y emocional de los receptores del mensaje. De ahí, que deban recoger —en sus respectivas agendas de trabajo— los procesos intrínsecos que tienen lugar en los barrios marginales o cualquier sitio donde se producen.

Por otra parte, precisaron el hecho que las deidades integradas en el panteón yoruba son de origen criollo, no africano, como suelen reiterar los medios. Los ritmos cubanos no son tratados como tales, ya que la música campesina no solo se circunscribe al punto guajiro, como erróneamente se piensa y se divulga, sino también abarca el son, la guaracha u otras manifestaciones musicales que tienen su génesis y desarrollo en la campiña insular.

Los panelistas debatieron sobre los vínculos entre los medios y la comunidad, los cuales configuran una unidad dialéctica, cuyos componentes esenciales se complementan, pero —en modo alguno— se excluyen. Y, además, señalaron la marcada europeización de nuestra sociedad. Lo trascendental es nunca olvidar que somos caribeños, mestizos únicos y especiales, irrepetibles, una realidad multi-étnico-cultural que no podemos soslayar o relegar a un segundo o tercer plano. Por esta y muchas otras razones, los medios tienen la obligación ineludible de ser mucho más cubanos, más criollos.

Una vez finalizadas las intervenciones, fueron proyectados varios materiales audiovisuales para ilustrar con imágenes la explicación teórica correspondiente.

Por último, se estableció un diálogo civilizado entre los panelistas y los participantes en ese espacio vespertino, intercambio que enriqueció —con creces— la línea temática desarrollada en dicha sesión de trabajo.

Al espacio Moviendo los caracoles, asistieron la locutora y periodista Rosalía Arnáez, presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, especialistas del Consejo Nacional de las Casas de Cultura, artistas e intelectuales, así como representantes de la prensa local.