El análisis de un género que hay que venerar: el bolero

El análisis de un género que hay que venerar: el bolero

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Boleros de Oro, sala Villena
  • El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro se desarrolló en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Fotos del autor
    El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro se desarrolló en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Fotos del autor
  • El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro se desarrolló en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Fotos del autor
    El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro se desarrolló en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Fotos del autor

El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro, que se desarrolla en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, analizó en la mañana del viernes 22 de junio "La problemática y el estado de las investigaciones en torno al bolero", durante la celebración de su mesa no. 3 bajo la conducción del Dr.C. Lino Neira Betancourt.

La primera ponencia fue presentada por las MsC. Alicia Valdés y Ailer Pérez, quienes con el título “El Festival Internacional Boleros de Oro a través de su evidencia testimonial y documental” hicieron un recorrido desde los inicios de estos Festivales para destacar que “el bolero ha marcado un sello de permanencia en la cultura cubana, el cual se ha logrado armonizar en el imaginario colectivo.”

Indicaron que su validez y principal función social y cultural —que contribuye al desarrollo, vigencia y contemporaneidad del género— viene dado por su capacidad de adaptarse y vincularse a otros estilos musicales, sin que pierda su perfil y autonomía.

En función de mantenerlo vivo, destacaron el trabajo realizado por José Loyola, creador de los festivales Boleros de Oro y quien ha promovido no solo su interpretación sino también la investigación. “Si el auge del bolero mantiene vivos los clásicos del género y estimula las nuevas creaciones, ello también se debe al Festival y Coloquio Internacional Boleros de Oro, que desde hace treinta años convoca intérpretes y compositores nacionales e internacionales del género”, resaltaron.

Desde esa perspectiva, la idea inicial de 1987 dio pie al Festival que conocemos hoy, con un grupo de actividades colaterales que aportan desde el conocimiento por parte de varias naciones participantes y personalidades nacionales y extranjeras. Como resultado, se ha logrado el aumento y el interés de hacer acercamientos más profundos al género, en el que ha conocido de su incursión no solo en Cuba, sino también en México, Colombia, España, Brasil, Puerto Rico, República Dominicana, entre muchos otros.

En los 31 años de su existencia, en el Festival se ha examinado al bolero desde distintos ángulos como forma de expandir el conocimiento y se ha logrado una participación muy heterogénea —con periodistas, historiadores, musicólogos, filólogos, críticos literarios, etc—, con un resultado positivo de estudios que tienen disímiles perspectivas, las cuales se complementan.

 “Ha sido un vehículo para el reencuentro a gran escala de un público conocedor, con la nostalgia de los tiempos de oro del bolero, y ha roto las barreras de la falta de información e indiferencia, logrando el interés de la juventud en una música que no hace mucho le sonaba vieja”. De ahí la importancia de analizar una música que merece ser venerada, reafirmaron.

La segunda ponencia estuvo a cargo de la MsC. María del Rosario Hernandez Iznaga, Decana de la Facultad de Música de la Universidad de las Artes, quien se dedicó a analizar “El bolero desde el Instituto Superior de Arte (ISA)”. Durante su intervención, abogó por la necesidad de la presencia de la Universidad en estos eventos, porque “no es lo mismo cantar que interpretar un bolero”: esa distancia se acerca con los estudios, con la cultura que se adquiere a través del conocimiento.

“La interpretación del bolero requiere de la expresión de todo el conocimiento cultural que se tiene, por eso es tan importante el conocimiento universitario, de la cultura general que le puede aportar al artista”, reafirmó.

Comentó sobre el estudio realizado sobre la influencia que ejercen los estudios superiores en la interpretación del género y la cultura general que provee la universidad para sus ejecutores. Citó el caso de la conocida cantante Elizabeth de Gracia, quien fue el ISA cuando ya era una artista multipremiada, y encontró en ese centro de estudios —a finales de los 1980s y principios de los 90— un claustro que favoreció la enseñanza del género, con preferencia en al canto popular.

Consideró que el bolero aún se encuentra presente en el ISA, no ya con tanta incidencia en la especialidad de canto, sino en perfiles de instrumentistas, musicólogos y estudiantes de sonido, quienes han proyectado una manera novedosa de interpretarlo.

Sobre la base de estos argumentos, consideró que la universidad está preparada para ser subsede del Festival y pidió a sus organizadores que valoren la posibilidad de realizar eventos del género en ese alto centro de estudios para la próxima cita.

Al finalizar, Lino Neira presentó el libro titulado Otro tributo al bolero, de la Editorial Oriente, que contiene una rigurosa selección —realizada por Alicia Valdés— con treinta y cuatro ponencias que han sido presentadas en diversas ediciones del Coloquio Internacional Boleros de Oro.

El libro analiza el género desde diversos enfoques —que abarcan el musicológico, el ensayístico y el propiamente literario— para tratar la presencia del bolero en diferentes países de la región, su reflejo en catálogos discográficos y las interinfluencias con la música popular brasileña, el pop y otros.

Resaltó como protagonista del libro al bolero que, más que un género musical, es un fenómeno cultural completo, capaz de atraer multitudes. Abogó por la necesidad de que se recojan en textos los resultados de estos eventos teóricos y destacó el trabajo de Alicia de las Mercedes Valdés Cantero, musicóloga con sólida formación profesional, historiadora del arte y estudiosa de la música cubana, quien ha sido fundadora y coordinadora general no sólo de este Festival, sino de otros —como el de Danzón y Cubadisco—  con una gran contribución al estudio de la música cubana.