El arte teatral: experiencia única e irrepetible

El arte teatral: experiencia única e irrepetible

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  • Actores en Aprender a nadar. Fotos: Raúl Olivera
    Actores en Aprender a nadar. Fotos: Raúl Olivera
  • La utilización del espacio escénico es una de las virtudes de la puesta. Fotos: Raúl Olivera
    La utilización del espacio escénico es una de las virtudes de la puesta. Fotos: Raúl Olivera

Muchas puestas en escena son concebidas en función del espacio, es decir, las salas de teatro. Un ejemplo de esto es la obra Aprender a nadar, de la dramaturga alemana Sasha Marianna Salzmann y dirigida por Miguel Abreu, director de la agrupación Ludi Teatro.

Aprender a nadar, se encuentra a disposición del público los viernes y sábados 8:30 pm, y los domingos a las cinco de la tarde, en la sede del grupo teatral que dirige Abreu sita en calle I entre 9 y 11, Vedado. El elenco está compuesto por los intérpretes: Grisell de las Nieves y Claudia Tomás (en el personaje de Feli), Arianna Delgado y Teresa Yanet Pérez (personaje de Lili), y Francisco López junto a Ronel Reinoso (como Pep). Las notas al programa nos señalan algunas de las pretensiones de la puesta: Ludi Teatro ha seguido explorando el camino de la música en el teatro creando un concierto-descarga entre amigos, donde los conflictos se lubrican fácilmente, redefiniéndose en otras actitudes, …dejando claro que todos los caminos hacia la alegría son válidos. Dicho de esta manera, el público que asiste a los montajes artísticos de Ludi Teatro, enseguida se identificará con lo anterior. Sin embargo, es conveniente señalar que, es cierto lo que se plantea en el programa que se le entrega a los espectadores, pero también es legítimo decir que la propuesta artística de esta agrupación teatral abarca mucho más de lo que podamos expresar en estas líneas.

Como dijimos al inicio, muchas obras teatrales son elaboradas teniendo presente el espacio, es decir las salas de teatro donde se ponen a consideración de los espectadores. De modo que la experiencia es única e irrepetible, por lo que artistas y público tienen una vivencia diferente, partiendo de la premisa de que la subjetividad humana es única e irrepetible. La creación escénica es un proceso, compuesto (entre otros aspectos) por elementos como la acción/reacción, muy empleados por la psicología conductista. En este sentido la obra de teatro debe entenderse a través de la presencia de relaciones como: creador/obra, creador/obra/espectador, creador/obra/espacio/medio circundante. Las personas que seguimos de cerca los montajes teatrales de Ludi Teatro nos damos cuenta de que estos son elementos que funcionan como regla de oro para el grupo.

Debemos resaltar el diseño de vestuario y maquillaje puesto que ofrecen una profunda caracterización de los personajes. La iluminación mediante el uso de diversos colores y de contrastes entre luces y sombras, apoya las acciones físicas y psicológicas de los intérpretes, ubicando a los personajes dentro de situaciones dramáticas determinadas. Las actuaciones son orgánicas debido a que se integran y sincronizan a los restantes elementos de la puesta en escena. Todo lo señalado hasta aquí habla a favor, directa o indirectamente, acerca del papel fundamental que ha jugado Miguel como director artístico de esta obra, que a su vez es su más reciente entrega teatral. En síntesis, Aprender a nadar constituye otro acierto en la ya exitosa trayectoria artística del grupo.

Otros recursos artísticos utilizados en la obra es la economía de elementos significativos en el diseño escenográfico, donde la música insertada dentro de la obra complementa la acción dramática. Ludi Teatro junto a su director general Miguel Abreu tiene entre sus objetivos cuidar la presencia o el aspecto externo, pero también se preocupa por los contenidos esenciales del arte. Lo que acabamos de apreciar podemos calificarlo como teatro de vanguardia, otros quizás dirían que es el teatro de la fragmentación, lo que algunos asocian como teatro post-dramático, en el caso que nos ocupa, es oportuno decir que, sin lugar a dudas, hemos sido testigos de lo que llamamos buen teatro, esta es la esencia de la obra Aprender a nadar.