El Ballet de Montecarlo en la capital cubana

El Ballet de Montecarlo en la capital cubana

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Escénicos, Jean Christopher Maillot, Cenicienta, coreográfica contemporánea
  • Instantánea de Cenicienta por el Ballet de Montecarlo.
    Instantánea de Cenicienta por el Ballet de Montecarlo.
  • Instantánea de Cenicienta por el Ballet de Montecarlo.
    Instantánea de Cenicienta por el Ballet de Montecarlo.

La princesa Carolina de Mónaco, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, asistió a las funciones del ballet Cenicienta, que el emblemático Ballet de Montecarlo (BM), dirigido por Jean Christopher Maillot, llevara a las tablas de la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, para clausurar el 16 Festival Internacional de Teatro de La Habana.

Dicha joya de la danza universal, en versión coreográfica contemporánea de J.C. Maillot, se basa en el relato original de los narradores alemanes Jacob (1785-1863) y Wilhelm (1786-1859) Grimm.  

El BM, dirigido desde hace seis años por el exbailarín galo, fue fundado en 1936, hace casi ocho décadas, y es la compañía nacional del Principado de Mónaco, ciudad-estado de Europa occidental, que geográficamente se ubica entre el Mar Mediterráneo y las bajas estribaciones de los Alpes franceses.

La sencillez, el simbolismo y la contemporaneidad en la danza caracterizan las presentaciones de la agrupación, que renació en 1985, gracias a la férrea voluntad de la princesa Carolina de Mónaco.

El BM, laureado con los premios Benois de la Danza y Nijinsky por su excepcional labor coreográfica, está compuesto por 50 bailarines, procedentes de una veintena de países, y se ha presentado en importantes plazas culturales de Europa y Asia, y ha llevado su arte excepcional a naciones latinoamericanas y caribeñas.

Durante la interpretación del ballet Cenicienta, las primeras figuras, solistas e integrantes del cuerpo de baile impartieron una clase magistral de integralidad artística, percibida —con meridiana claridad— por el público y los colegas de la prensa especializada. 

Por otra parte, habría que destacar el amplio dominio de la técnica académica, que los bailarines logran espiritualizar hasta conmover las fibras íntimas de los amantes del arte de las puntas, así como de la compleja interpretación teatral, que le exige al danzarín una gran capacidad expresiva para hacer cómplice al auditorio de las desventuras y alegrías de la pobre huerfanita, la maldad de la madrastra y las hermanastras, la esbeltez y la perseverancia del príncipe, quien se enamora perdidamente de Cenicienta y no ceja en el empeño de localizar su paradero, aunque para ello tuviera que registrar hasta el último rincón del reino.

La importancia que, en el proscenio, los miembros de la agrupación europea le conceden al movimiento, el cual desempeña una función clave en el campo del arte danzario, el cual perciben como legítima expresión de la unidad cuerpo-mente-alma, sustentada por la martiana ciencia del espíritu, así como el amor inmenso que les inspira la danza, en todas y cada una de sus disímiles manifestaciones.

Espléndida técnica académica (espiritualizada), excelente interpretación teatral, genuina capacidad expresiva del yo, inteligente puesta en escena de Maillot, impecable diseño de vestuario, y funcional y moderna escenografía, se fundieron en cálido abrazo para ofrecerles un espectáculo de lujo a los balletómanos insulares, quienes ansiaban ver in vivo a una de las más prestigiosas compañías del orbe.

No me asiste la más mínima duda de que esas presentaciones históricas del BM en el coliseo habanero dejaron una huella indeleble, que perdurará por siempre, en la memoria poética de quienes tuvimos el privilegio de asistir a ellas y ovacionar hasta el cansancio el carisma de su multiétnico elenco artístico.