El Caracol en dos tiempos: en compañía de Soledad

El Caracol en dos tiempos: en compañía de Soledad

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Concurso Caracol, UNEAC, Soledad Cruz

Es un genuino placer contar con la entusiasta y dedicada colaboración de María Soledad Cruz Guerra (para toda la cultura cubana: la emblemática Soledad Cruz, que ya hace más de un año preside nuestra sección de Crítica e Investigación de Cine, Radio y Tv de la Uneac) para estas líneas; genuino, pero también imprescindible y muy saludable placer, pues se trata de una de las más sostenidas protagonistas de dicha sección, cuyo testimonio al respecto deviene esencial, como ella siempre lo ha sido en nuestra sección y en los Caracoles.

Estos esfuerzos que aunamos, y con estos propósitos para el bien de la Uneac (por esta vía, de toda la cultura cubana) a la par que satisface necesidades perentorias, es el mejor tributo con que se pueda agasajar los 60 años a que se encamina tan relevante asociación de los artistas cubanos. 

Narra Soledad que comenzó a participar en los eventos teóricos del Caracol desde los años 80 como crítica de radio y tv de la página cultural de Juventud Rebelde, y especifica que desde finales de los 70, estaba al tanto del Concurso Caracol surgido bajo la dirección del memorable intelectual y cineasta cubano José Massip, quien fue el primer presidente de la sección de cine, radio y televisión, que era la primera estructura que tuvo el trabajo de la UNEAC, institución de la cual fue fundador.

Massip, recuerda Soledad Cruz, tuvo que enfrentar ciertos prejuicios relativos a si los realizadores de radio y televisión se podían considerar como artistas, pero notables creadores como Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez, Dora Alonso estaban vinculados a esos medios y a partir del II Congreso de la UNEAC, 17 años después del primero, se reconoció que en la tv y la radio también se hacía arte. Y justo para demostrarlo surgió el Concurso Caracol, cuyas primeras bases fueron redactadas por el reconocido cineasta Octavio Cortázar. Llamar Caracol al concurso fue propuesta del cineasta Manuel Octavio Gómez, considerando que el caracol era un medio de comunicación entre los nativos siboneyes.

Luego de probar suerte con la crítica a programas televisivos y radiales, Soledad Cruz fue a estudiar Estética en el Instituto Superior de Arte para una mayor preparación y mejores instrumentos para los análisis de obras artísticas y desde el comienzo de la década del 80 se dedicó más intensamente a las valoraciones sobre la producción de radio y tv y luego entra a la sección de crítica.

Primero fue sólo el Concurso Caracol, afirma, y luego el evento teórico, que, como tantas otras cosas en el país, tuvo su mayor relevancia en la década del 80, cuando se convertía en un gran suceso nacional con escenarios en el Hotel Nacional y el centro Juvenil El castillito. Fue muy importante la gestión de la cineasta Lissette Vila, presidenta de la Asociación de cine, radio y tv entonces, porque lograba involucrar a muchas instituciones, afines o no, con la UNEAC.

Conseguía fuerte presencia en la televisión, la radio y la prensa escrita y los temas y las circunstancias favorables de los 80 motivaron la asistencia y participación, de realizadores, investigadores, periodistas. La hoy doctora Gisela Arandia era parte integrante del movimiento que generaba el evento y siempre puso en la agenda los asuntos relativos a la discriminación racial y reclamó que los medios comunicacionales contribuyeran a luchar desde el arte contra esa tendencia que se mantenía, aunque de manera menos evidente, que antes de 1959.

Asistían los jóvenes creadores de aquella generación que volcados en radio Ciudad de La Habana le dieron un vuelco renovador a los programas radiales. Se producían grandes polémicas de los temas de aquella actualidad, explica Soledad y recuerda una gran polémica sobre la libertad creativa, la censura, cuestionamientos al modo de funcionamiento de la sociedad, con cuyos enfoques no coincidía por considerar que se olvidaba los condicionamientos culturales de muchos problemas, las presiones externas, el constante interés desde los Estados Unidos de monopolizar la atención de los talentos para socavar el sistema político, que, como sabe, ha tenido defectos y cometido errores pero ha garantizado esencialidades para las gentes y los propios artistas.

Luego llegó la crisis de los 90 y Soledad Cruz Guerra fue nombrada Embajadora Extraordinaria y plenipotenciaria de Cuba ante la UNESCO. Desde agosto de 1994 hasta diciembre del 2001 cumplió esa función y de regreso a Cuba volvió a vincularse a la sección de crítica, de la cual era miembro, desde los 80.

Ya en el siglo XXI formó parte del grupo de trabajo que existía en la sección de crítica, donde participaban la periodista y escritora Lourdes Pasalodos, el venerable Infante de la radio, Gisela Arandia, Teresa Valdés, el Chino Lam, Paquita Armas entre otros, y con ese colectivo diverso comenzó a participar en la organización del evento, en el que ha sido panelista casi todos los años o moderadora, jurado de crítica y de las obras televisivas.

A pesar de que se realizaba un gran esfuerzo desde la presidencia, a cargo de José Ramón Artigas, y de la sección por mantener el interés que despertaba el Caracol como evento teórico, liderado por Paquita Armas, Teresa Valdés y Mayra Pastrana en distintas etapas; no se logró mantener ni la difusión, ni la resonancia pública que había tenido en el siglo XX. Valora Soledad cuán curioso resulta que los medios comunicacionales no daban la cobertura de otros tiempos, cuando buena parte de los periodistas de prensa escrita, radio y tv son miembros de la asociación que organiza el evento.

A pesar de esa realidad, el Caracol mantuvo temas polémicos y los asistentes siguieron  participando con pasión, aunque eran menos numéricamente. Soledad hizo una encuesta por cuenta propia para entender el cierto desinterés que percibía por el evento teórico. La mayoría de las respuestas coincidieron en que hacía años se discutían los mismos temas porque no había progreso en las soluciones necesarias y las discusiones se parecían a las de otros tiempos, lo cual era parte también de los efectos dela crisis de los 90.

Soledad sugirió crear el espacio Moviendo los Caracoles para mantener un espacio mensual de análisis y discusión, como una extensión del evento teórico que cada año se ha realizado desde sus inicios durante la premiación; evento teórico que al ser mensual lo sistematizaría todo el año con nuevos temas propuestos por los miembros y otros solicitados y evidenciados de interés social (así se recargaba menos el anual), y que ya despuntó desde enero de 2013, y se ha mantenido excepto por la pandemia actual.

Avelino Couceiro hizo una gran labor como presidente de la sección de crítica y logró mantenerlo, pero esas sesiones mensuales no tuvieron la visibilidad que merecían a pesar del apoyo de Rosalía Arnaez como presidenta de la Asociación.

Soledad siente que los 40 años del Caracol, no tuvieron todo el apoyo que merecía este, el primer evento en asumir la reflexión sobre cine, radio y tv en el país. De manera que, desde su punto de vista, diversos factores han ido reduciendo el impacto del Caracol, en la parte teórica, y también cierto cansancio de sus participantes más antiguos, por lo que sería muy importante contar con los más jóvenes en los campos de atención del Caracol. Aunar fuerzas con los miembros de la Asociación Hermanos Saíz, con la Escuela Internacional de Cine, con las escuelas de arte, poder darle un perfil de mayor carácter nacional con la asistencia de participantes de todo el país, e internacional con invitados extranjeros. Poner temas de mayor atractivo en sus propuestas y una mayor difusión, posibilidades limitadas ahora por la Covid-19.

El ejecutivo que encabeza hoy Lourdes de los Santos, ha trabajado para que el Caracol del 2020 se mantenga en las plataformas de las nuevas tecnologías, apunta Soledad Cruz, pero no es suficiente tener un canal en Yotube o en Facebook, porque sigue habiendo una parte de los destinatarios que dependen de la radio y la tv para enterarse.

Es importante que ya haya una promoción en la tv donde se pronuncian personalidades ganadoras del premio Caracol. De la misma deben aparecer en el noticiero cultural, en la revista en tiempo real los paneles grabados para esta ocasión. Los tiempos necesitan que haya multimedialidad, para que haya mejor acercamiento a las mayorías posibles, afirma Soledad Cruz.

Lamento que el Caracol 2020 no aborde como prioridad el tratamiento informativo sobre la pandemia, la polémica que generó la telenovela cubana, los buenos efectos de la serie LCB, Lucha contra bandido II, porque son asuntos de gran actualidad , pero espero que en los paneles que analizarán los 70 años de la TV haya referencias y en el dedicado a la radio se puede usar la pandemia como ejemplo del uso de las nuevas tecnologías en ese medio, porque desde temas generales se puede profundizar en particularidades.

Lo más importante, concluye Soledad Cruz, es que el Caracol se hará virtualmente y se ganará experiencia para recurrir a los nuevos procedimientos comunicacionales que son imperativo de los tiempos, y alcanzar mayor eficacia en los sucesivos movimientos caracoleros por venir.