El humor en la poesía para niños cubana más reciente (Parte I)

El humor en la poesía para niños cubana más reciente (Parte I)

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Si bien la literatura dedicada a los niños apareció como forma o género independiente de la literatura en la segunda mitad del siglo XVIII y se desarrolló en el siglo XX, la especificidad que es la poesía, en este caso el arte de la palabra destinada a los niños que se caracteriza por su musicalidad, brevedad, sencillez y elevado rigor a la hora de su concepción y significativa calidad literaria, comprende tres pautas: a) Los textos escritos por niños y adolescentes; b) Los textos escritos para niños y adolescentes y c) Los textos que la tradición literaria ha considerado adecuados para este público que es lo que se considera propiamente poesía para niños.

Cuando estudiamos en profundidad esta rama o subgénero de la literatura infantil, notamos que en ella ha predominado aquella vertiente de la poesía donde se insiste en aspectos como la voluntad pedagógica y la moral, de ahí que nos encontremos más una poesía dirigida a la ética y a la enseñanza, más que obras cuya finalidad sea el arte mismo, el simple divertimento o lo que hoy los teóricos definen como metapoesía, o sea, donde el tema de la poesía es ella misma y la relación que tiene el autor con el texto y los lectores.

Un breve repaso por la historia literaria cubana nos ubica ante importantes nombres como José Martí, en el siglo XIX, autor de clásicos como son Ismaelillo (1882), la revista La Edad de Oro, publicada en Nueva York, entre julio y octubre de 1889 y un libro que ha devenido en el primer poemario nuestro, escrito para adultos, pero del que los niños se apropiaron: Versos sencillos, dado a conocer en Nueva York en 1891.

Hay que destacar que no fue el humor una característica, un rumbo o un ingrediente de nuestra poesía para niños en sus primeros momentos y autores posteriores como Nicolás Guillén (Camagüey, 1902- La Habana, 1989), Adolfo Menéndez Alberdi (Sagua la Grande, 1906-1987), Emilio Ballagas (Camagüey, 1908 - La Habana, 1954), Dora Alonso (Martí, Matanzas, 1910- La Habana, 2001), Mirtha Aguirre (La Habana, 1912- 1980) y Eliseo Diego (La Habana, 1920- México, 1994), tampoco hicieron uso pleno del humor. Una ilustre excepción la encontramos en el breve volumen Soñar despierto (1988), Premio de la Crítica de ese año, libro de poemas para niños de Eliseo con  ilustraciones de su hijo Rapi, donde sí lo encontramos, pero solo como una leve chispa, una presencia atenuada entre los versos del gran poeta cubano.

Lo mismo sucede con autores posteriores como David Chericián (La Habana, 1940- Bogotá, 2002), Julia Calzadilla (Ciudad de La Habana, 1943), Renael González Batista (Velasco, Holguín, 1944), Waldo González López (Puerto Padre, Las Tunas, 1946), Excilia Saldaña (La Habana, 1946- 1999), Emilio de Armas (Camagüey, 1946), Aramís Quintero (Matanzas, 1948), Antonio Orlando Rodríguez (Ciego de Ávila, 1956) y Erick González Conde (La Habana, 1961).

Sin embargo, el humor será más visible en creadores de promociones más recientes como Alberto Rodríguez Copa (Palma Soriano, 1963), Nelson Simón González (Pinar del Río, 1965), José Manuel Espino (Colón, 1966), Alexis Díaz Pimienta (Ciudad de la Habana, 1966), Ronel González Sánchez (Holguín, 1971), Mildre Hernández Barrios (Jatibonico, 1972), hasta llegar a un autor como Jorge Luis Peña Reyes (Puerto Padre, 1977), quien en es un verdadero derroche de humor en sus poemas para niños publicados hasta la fecha.

Las características de la poesía que se escribe para los niños actualmente son:

1.- Empleo de intertextualidades a partir de la misma literatura para niños u otros temas del arte y la cultura en general. La mirada del poeta para niños se abre hacia zonas poco exploradas de la realidad, la cultura y la ciencia como los descubrimientos científicos, las computadoras, la era de INTERNET, el correo electrónico, los videojuegos, etc.

2.- Uso frecuente del humor y el absurdo, y énfasis en el sentido lúdico de la obra de arte, a partir de búsquedas semánticas, lingüísticas y estructurales.

3.- Apertura temática hacia tópicos que no eran frecuentes en el discurso tradicional, sino más bien proveniente de la narrativa, el teatro y el cine: conflictos familiares, inadaptación social, la soledad, la muerte, etc.

4.- Menor recurrencia al lirismo, propio de la poesía para niños de décadas anteriores.

5.- Despego en buena medida del sentido moralizante de gran parte de la poesía para niños precedente (décadas del 60, el 70 y parte de la del 80 del siglo XX). No se obvia la función educativo-formativa de la poesía para niños, pero ésta se vuelve menos explícita en el discurso, queda más velada en el entramado formal y contenidista de la obra, más disimulada por la estética y la expresividad del texto.

6.- Manifiesta voluntad de ruptura respecto a los modos tradicionales de concebir la poesía para niños, fundamentalmente relacionados con la forma.

7.- Reincorporación consciente y creativa del imaginario universal de la poesía para niños al contexto cubano: brujas, duendes, hadas, seres mitológicos, criaturas folklóricas, etc.

8.- Empeño en aproximar la poesía para niños al discurso secuencial, lógico, fabular de la narrativa. Reaparición del cuento en versos con elementos bien definidos del texto en prosa y más alejados de la estructura y la expresividad poéticas.

9.- Interés creciente de los creadores de literatura para niños por el fenómeno del mercado internacional de este género, aunque en general es tímida esa visión, debido a la escasez de puntos de contacto con el movimiento literario extranjero, y a la desinformación.

10.- Redireccionamento de la mirada del poeta hacia el empleo del lenguaje que, en relación estrecha con los temas tratados, puede rozar lo grotesco, sarcástico o escatológico con una marcada intención de descolocar patrones establecidos.

   Ahora bien, en cuanto a la utilización del humor por los autores cubanos más recientes que, pese a sus publicaciones aún soportan el calificativo de desconocidos, citaré un grupo de nombres que he reunido a partir de las cercanías temáticas y no por orden cronológico, debido a la calidad creciente de sus textos, aspecto que permite afirmar con seguridad que hoy asistimos a un verdadero espectáculo humorístico dedicado a los más pequeños.

   Reclaman la atención de la crítica y los estudiosos cubanos Idilio Lara Forgas, nacido en 1976 en Cabaiguán. Poeta y profesor universitario que actualmente vive en Las Tunas, este autor publicó en 2013 el volumen Retórica medieval, y por la Editorial El Ojo Óptimo de Chile, Isla Verdeoro de las ranas toros (2014), del que he escogido esta simpática décima titulada “Amor frustrado”

El tomate,

enamorado de la cebolla,

en secreto,

si ella le falta el respeto

se pondrá

¡muy colorado!

El siempre estuvo a su lado,

“muerto” por una ilusión,

y sufrió tal decepción

que no la quiere mirar

porque lo hizo llorar

al quitarse el camisón.

 

El próximo mencionado es Héctor Nordet Bell, poeta, narrador y siquiatra, nacido en Sagua de Tánamo en 1985, que trabaja en la emisora de su localidad como director de programas de orientación para la familia. Nordet publicó en 2011 De cuando las lechuzas no enloquecían con frecuencia por Ediciones Casa Vieja de Puerto Rico.  Leamos de su autoría este jocoso “Discurso frente a la ensalada”        

Vinagre, malhumorado,

exige autorización

para irse de la reunión

que la col ha convocado.

— ¡Ustedes me han traicionado!

— dice, en un tono fatal

a la ensalada. —Estoy mal,

pues me parece una chanza

soportar la mezcolanza

con aceite vegetal.

 

   Una voz a tener en cuenta en el panorama de nuestra poesía para niños es la de la poeta e ingeniera agrónoma Higinia Mustelier Ramos, quien nació en 1986 en Contramaestre, se desempeña como promotora cultural en su municipio y es autora de El rábano por las hojas y otros cuentos rurales, publicado en 2010, del que he tomado la décima titulada “Celos”:

Jamonada y mantequilla

están tristes, porque el pan

transformado en un don Juan

se fugó con la tortilla.

— ¡Yo era una empanadilla

con ellas! —dijo al pepino

el amante libertino

un día, en la discoteca,

antes de que la manteca

se lo llevara al casino.

 

Ganador del Premio Dora Alonso de su pueblo natal en 2010, Freddy Alberto Robert Castellanos, nacido en 1989 en Nuevitas, es un destacado poeta e ingeniero eléctrico. Trabaja como asesor literario en la Casa de la Cultura de su municipio, es autor de la investigación Mamíferos del Cáucaso, publicada en 2009 en Krasnoiarsk, y del poemario Tojosas sobre el cable pelado (2010), del que cito a continuación el breve poema “Casa en ruinas”:

Ya no hay pared que se coma

la carcoma,

ni puerta que al comején

sepa bien

y como engulló mi silla

la polilla

¡que detengan, por favor,

al castor!

O viviré en un jardín

de aserrín,

sobre astillas de madera…

¡Si hubiera!

 

Nacido en 1990 en Bayamo, el poeta, narrador y realizador audiovisual, radicado en Niquero, Arnaldo Vaillant Kindelán, es el autor de Cartas cruzadas entre una cartacuba y un tomeguín del pinar, publicado por Ediciones La Otra Mejilla de Costa Rica en 2015 y de los guiones de la serie infantil Bandidos en la Sierra de Cubitas, actualmente en proceso de realización. A Vaillant Kindelán pertenece el magnífico texto titulado “Profesor ejemplar”: 

El calamar,

profesor ilustre, en un barco hundido,

a un tiburón atrevido y mentiroso

¡qué horror!

lo hizo nadar a babor del buque, calladamente,

le escribió ¡Fraude!

 en la frente,

con óleo y con tinta china,

lo llevó hasta su oficina,

y le manchó

el expediente.