El instante fugaz de lo eterno

El instante fugaz de lo eterno

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  • Non Places se exhibe en la Galería Villa Manuela durante los meses de noviembre y diciembre. Foto de la autora
    Non Places se exhibe en la Galería Villa Manuela durante los meses de noviembre y diciembre. Foto de la autora

El diseñador norteamericano Miton Glaser expuso en una ocasión: “el arte tiene que ver con transformar al que mira, con hacerle ver el mundo de otra manera”. Y tiene razón. No existe arte sin análisis, sin posibilidad de interpretar, de soñar, de viajar por el lienzo y sus colores, en busca de otra realidad. Para ofrecer respuesta a tales juicios llega la exposición Non Places, en la galería Villa Manuela de la UNEAC, durante los meses de noviembre y diciembre.

La muestra colectiva de trece artistas cubanos es reflejo de cómo estos se apropian y conciben la realidad. Objetos y lugares simples ocupan el centro de atención; esos espacios que solo existen en el instante fugaz de una mirada, una sonrisa, un pensamiento, mientras la vida (el hombre) construye sucesos mayores.

Antonio Gómez Margolles, Humberto Díaz y Rigoberto Díaz, fragmentan espacios como rompecabezas,donde cada pieza encaja perfectamente con su semejante, aun cuando forma y estilo difieran, la potencialidad del contenido hace que la imagen cuente su historia propia.

La utilización de planos y enfoques juegan un rol fundamental, determinan el área que está más allá, la secuencia de un suceso anterior, o la soledad que se esconde tras una cabeza cabizbaja (pieza Un lugar para llamarlo mío de Antonio Gómez Margolles).Es un devenir de ideas que apelan a un suceso mayor: el placer oculto de lo cotidiano.

Por su parte Alfredo Sarabia, Felipe Dulzaides, Ricardo Miguel y Liudmila & Nelson muestran, desde diferentes ángulos y maneras, su percepción de la Isla. Ya sea a través de edificios, direcciones, muros o la emotiva combinación de arena y mar, la insularidad es una huella palpable, habla calladamente en cada obra, con la intención de despertar silencios y emociones.

Nadal Antelmo y Juan Carlos Alom apuestan por la memoria. El primero con un aparente juego de palabras, en combinación con el título de la obra (Del Proyecto Cuestiones de Estado), infiere elementos de carácter político y social. Utilizando la técnica minimalista representa el acto de romper, separar, pero a su vez el recuerdo (memoria) debe perdurar.

Con la intención subjetiva de crear un espacio seguro, llega la propuesta de Linet Sanchez, donde representa un sitio de aparente confort, pero su única salida está clausurada y sin apenas espacio. Surgen preguntas inevitables: ¿Alguna vez hemos participado de un suceso similar? ¿Un círculo vicioso? Todo depende del espectador y sus experiencias.

Aluan Arguelles y Alain Cabrera parecen distantes en sus ideas, pero como dos líneas convexas, al final se entretejen. Si bien el primero llega con una imagen, que alude a elementos arquitectónicos y por ende simboliza fortaleza, resistencia y poderío, expresa subjetivamente que es fácil perder el camino cuando la trayectoria no es certera. El segundo es más efímero, sencillo, con el simple acto de escribir palabras en la arena, concibe todo un mundo. La analogía en los dos está dada en el acto de iniciar, o sea, dejar una huella es lo realmente importante.

La muestra—con un trabajo curatorial excelente— constituye una representación de la función de la imagen como conducto, efímero y eterno, del hombre y su conjunto de cosas.