El Jockey, eterno jinete de la televisión cubana

El Jockey, eterno jinete de la televisión cubana

Etiquetas: 
Medios audiovisuales y radio, Homenaje
  • El Jockey, reconocido con varias distinciones por su entrega total a la Televisión Cubana.
    El Jockey, reconocido con varias distinciones por su entrega total a la Televisión Cubana.

Ernesto Piñero, una vida para la pequeña pantalla

Todos le conocen así, vivaracho, polemista contumaz, no hay cónclave en el que no alce su voz. La televisión ha sido la vida y más allá para… Ernesto Piñero Padrino, El Jockey.

¿Quién le tiene miedo a los caballos?

 Nacido en 1932 en la caribeña ciudad de Santiago de Cuba, El Jockey, como todos le conocen, arribó a la televisión cuando apenas en 1950 se montaban los primeros estudios de transmisión en La Habana. Contaba entonces solo 17 años y fue Santiago Aldama, un experimentado electricista montador, quien le introdujo en el mundo de cables y magnetos del apasionante universo de la televisión.

Desde los doce años, cuando fuera “descubierto” por Johny del Risco mientras jugaba fútbol, había estado cabalgando no solo en el Oriental Park, sino también en México y Miami. Pero una lesión sufrida sobre las ancas de un pura raza le alejaría de esas pistas.

Una carrera distinta

Entonces las metas para el Jockey eran otras: el nuevo fenómeno de la televisión cautivaba a la gente. Cuba era pues de los primeros países en desarrollar la interesante aventura tecnológica y El Jockey sería uno de sus fundadores. Contratado como ayudante de electricista hizo su entrada en el montaje de los estudios de Unión Radio Televisión y luego en Telemundo propiedad de Barletta, un italiano representante de la General Motor en Cuba. En Unión Radio TV hizo de auxiliar de sonido, boonman, operador de audio, hasta llegar en 1953 a plantarse definitivamente detrás de una cámara. Sustituye en la cámara a Pedro Pablo Valdés del Canal 4, quien pasaría a engrosar las filas de los productores. Era entonces el único camarógrafo de solo poco más de cinco pies de altura. “Al hacer las tomas en picada, tenía que guiarme por los monitores del estudio” confiesa ahora el Jockey.

Hasta los años setenta estuvo tras una cámara de televisión. Para entonces ya formaba parte de Comisiones de Expertos junto al guionista Carballido Rey, la excelente animadora Consuelo Vidal, el músico Adolfo Guzmán y otros.

El Jockey Director

Entonces le piden que pase a dirigir programas. Había entregado un par de proyectos: uno de ellos de periodismo hecho por niños y niñas y el otro, que le tocó en suerte realizar, un espacio de poemas y canciones.

 De tal forma, con el tema musical de Adolfo Guzmán Te espero en la eternidad, comienza El Jockey a dirigir a instancia de Renecito Ortega (un antiguo directivo del Instituto Cubano de Radiodifusión) su propio proyecto, que su amiga Consuelito Vidal titulara “Antes de…”. Recuerda el Jockey que este "era un programa en vivo desde Shakespeare a Buesa, sin distingos la buena poesía donde quiera que esta estuviera”. Después de su estreno, como hombre de la batuta le llovieron propuestas y comenzó a dirigir noticiarios y musicales junto a maestros como los emblemáticos Joaquín M. Condal, Roberto Garriga o Sirio Soto.

El Decano

El Jockey es hoy un  fundador de la Televisión Cubana en activo. No hay espacio de debate al que no se le invite y aún tiene en mente dirigir un nuevo proyecto. 

 El Jockey atesora entre otros premios y distinciones los de Artista de Mérito de la TV, la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Televisión que se otorga por la obra de toda la vida. Ha sido además miembro de la Comisión de Carrera del Instituto Superior del Arte, integrante de la Comisión de Ingreso a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba  y  Presidente del Tribunal de Evaluación de Directores de programas de TV. Graduado de Sociología e Historia y Diplomado en Dirección de TV, El Jockey es, además, fundador del Canal Educativo, medio al que ha dedicado estos fructíferos últimos años de vida profesional como si fueran los primeros.

Con la misma pasión de cuando se guiaba por los monitores en las cámaras en picada, Ernesto Piñero Padrino se alza en puntas de pie y se declara un atrapado por las teleclases que dirigió recientemente para la enseñanza primaria de toda Cuba.

Y si alguna vez volviera a nacer dice que buscaría dondequiera que estuviera a Santiago Aldama para pedirle otra vez trabajo en la Televisión.

Tomado de El Porta (L) Voz