El mejor premio posible para mostrar mis poemas

El mejor premio posible para mostrar mis poemas

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  • Teatróloga y poetisa Martha Luisa Hernández
    Teatróloga y poetisa Martha Luisa Hernández

El poemario Días de hormigas. Puesta en escena fue en fecha reciente uno de los merecedores del Premio David 2017, concurso con el que nuevamente la UNEAC convocó a jóvenes escritores cubanos inéditos y residentes en el país, esta vez en los géneros de poesía, cuento y cuento de ciencia ficción.

Un jurado integrado por Lina de Feria, Jamila Medina y Marcelo Morales decidió por unanimidad otorgar el lauro al mencionado cuaderno, cuya autora, la teatróloga y performer Martha Luisa Hernández Cadenas (Guantánamo, 1991), ha transitado por varios colectivos teatrales, desempeñándose actualmente como asesora de Teatro El Público. También ha estrenado varias puestas en escena y colaborado en diferentes publicaciones culturales.

En entrevista que concediera al sitio web de la UNEAC, la autora se refirió a su acercamiento a este género, en el que acaba de resultar premiada entre la treintena de autores que enviaron sus versos al que es considerado uno de los más antiguos y prestigiosos concursos literarios del país.

“Llevo mucho tiempo haciendo poesía, pero vengo de una formación teatral y por eso tengo mayor seguridad escribiendo críticas y ensayos que con la escritura más creativa, aunque se puede ser creativa en la crítica.

Con la poesía me sucedía eso, siempre tenía mucho miedo de mostrarla públicamente. Era como una especie de protección sobre esos textos que siento  son muy personales. Y también un poco de temor. No a ser juzgada, sino a compartir cosas que son muy sencillas, pero a la vez muy trascendentes… solo para mí.

Este libro con el que acabo de ganar el David es del 2014. Tiene muchos años, pero es ahora que sentí era el momento de mostrarlo. No lo ha leído casi nadie.

Yo lo considero mi primer poemario, aunque antes ya había escrito muchos poemas; pero creo que un poemario debe tener un concepto, un asidero muy fuerte porque si no es imposible sostener tantas ideas que pueden llegar de repente”.

Ya desde el título se advierte la influencia de tu formación teatral.

“El poemario tiene una estructura concebida a la manera de cómo se monta un texto escénico.No es algo que esté muy definido, conceptualizado, sino que son como las ideas con las que uno pudiera montar una historia de amor o de una relación con la familia. En este caso con mi madre y con mi abuela.

Pienso que hay en él una idea muy teatral de la poesía porque son textos en los que uno puede encontrar una especie de performatividad, en cuanto al modo en que están ordenados.

No se trata de una poesía convencional, con un tratamiento retórico más habitual, aunque quizás alguien pueda leerlo y encontrarlo. Esto no es algo que haya intentado mientras lo escribía.En realidad, lo produje desde una posición muy performativa, muy de textos escénicos. Entonces, yo creo que eso le da otra cosa”.

Dentro de las influencias que reconoce la joven escritora destaca la que ha ejercido en ella la obra de la poeta, dramaturga y crítica teatral Nara Mansur.

“Me siento muy protegida por todo lo que ella ha producido en la poesía. La leo mucho; como leo su teatro, sus ensayos. Me encanta ese corrimiento constante a través del cual un ensayo se convierte en un poema. También me da mucha seguridad saber que es teatróloga.

Es una poeta que admiro mucho y me dio mucha confianza para enviar al David pues es una de las dos personas que se había leído con anterioridad el libro y no me hizo ninguna recomendación. Simplemente me dijo que le encantaba, que le parecía muy sólido. Eso fue muy importante porque ella es una especie de mito y realidad para mí”.

Supongo que este premio que acabas de ganar elimine tus temores y haga que te asumas como la poeta que eres.

“Pienso que es como un pie forzado para mostrar mis poemas, mis textos teatrales, porque en realidad ayuda mucho saber que leídos fuera de toda relación con el autor tengan un valor para el jurado, que son escritores que admiro y leo ávidamente.

Que encontraran en esas ideas, en ese rastro de hormigas, un texto que premiar, me da mucha fuerza para continuar escribiendo y para mostrar otros poemarios, que son pocos, pero están muy bien conservados.

Creo que forzosamente implica, en cierta medida, revisar cómo yo me veo.En realidad, esos textos que son parte de mí se producen también con la idea de que sean leídos por otros.

Creo que por falsa humildad uno no debe proteger mucho eso, porque también veo que hay un tiempo que puede ser lapidario para cualquier obra, y este premio creo que es el mejor posible para mostrar esos poemas porque tiene como antecedente a poetas cubanos que admiro mucho y leo mucho.

Estar entre los ganadores del David es una especie de súper poder que de repente te hace creer un poco más en lo que haces y te fuerza a volver sobre esos poemas sin el velo de gracia que uno tiene sobre lo suyo. 

A veces se habla mucho de transgresión, pero la primera cosa que hay que trasgredir es a uno mismo. Creo que el Premio es un impulso para esa trasgresión”.