El Mejunje, la Cuba posible

El Mejunje, la Cuba posible

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Villa Clara
  • “No voy a ser modesto cuando digo que el Mejunje siempre ha sido un adelantado en casi todo por eso cuando han llegado los cambios ya teníamos ventaja porque andábamos en ese camino” dice orgulloso y seguro Ramón Silverio. Foto del autor
    “No voy a ser modesto cuando digo que el Mejunje siempre ha sido un adelantado en casi todo por eso cuando han llegado los cambios ya teníamos ventaja porque andábamos en ese camino” dice orgulloso y seguro Ramón Silverio. Foto del autor

Este 26 de enero se cumplen 33 años de que el promotor y dramaturgo Ramón Silverio Gómez  en Santa Clara creó el Centro Cultural El Mejunje.

Al inicio estuvo en la sede del Grupo Teatro Guiñol, después en el patio de las ruinas de la Academia Santa Rosalía y en la Biblioteca Provincial Martí para posteriormente pasar a otras ruinas en la calle Marta Abreu, lugar donde hoy está, convertido en Catedral del Arte y la Diversidad de Villa Clara.

“No voy a ser modesto cuando digo que el Mejunje siempre ha sido un adelantado en casi todo por eso cuando han llegado los cambios ya teníamos ventaja porque andábamos en ese camino” dice orgulloso y seguro Ramón Silverio.

Aquí sentimos la inclusión social y cultural, el respeto por lo diferente, la solidaridad, el amor, la amistad y la constancia en el hacer desde el arte, en defensa de la cultura e identidad nacional lo que de cierta forma ha convertido al Mejunje en un sitio de resistencia cultural.

“Aquí conviven en buena armonía la gastronomía y otros proyectos de diversos tipos pero todos en función de la opción cultural que es la base que concatena a todo lo demás porque no se nos escapa ninguna manifestación artística”

Por eso se puede decir que el mejunje se ha convertido, para cientos y hasta miles de santaclareños, en una actitud ante la vida por su capacidad de aglutinar todas las tendencias y miradas hacia la cultura y la vida.

 “Y no solo lo que presentamos entre estas cuatro paredes sino lo que llevamos hacia muchas comunidades, sobre todo las más apartadas, y en las situaciones más difíciles como las que dejó el huracán y que nos permite estar en contacto con los más humildes”

En medio de ese entramado artístico que proyecta el Mejunje tiene también un gran desafío que es mantener la preferencia de los niños y jóvenes que son el público más importante.

“Hasta una discoteca tiene que tener un sentido cultural donde la cubanía tiene que ser priorizada sin desdeñar lo mejor de la cultura universal y saber mezclar lo recreativo con lo que deja un sedimento cultural y valores”

Para entrar a esta institución no es preciso explicar de dónde y a qué venimos, tampoco qué economía nos respalda, pues en el Mejunje de Silverio, el arte alcanza para todos a partes iguales.

“Nosotros tenemos precios de entradas asequibles y si alguien viene y no tiene dinero pues le buscamos una variante porque nos caracteriza la inclusión social y porque para nosotros el Mejunje es toda Cuba, la Cuba posible”.