El pintor Elías F. Acosta en una cita Solo para adultos

El pintor Elías F. Acosta en una cita Solo para adultos

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Plásticos, Cienfuegos, exposición
  • Acosta Pérez en sus pinturas reflejas profundas intenciones antropológicas y estéticas.
    Acosta Pérez en sus pinturas reflejas profundas intenciones antropológicas y estéticas.

En la galería Mateo Torriente de la UNEAC en Cienfuegos, durante todo el mes de marzo podrá apreciarse la exposición personal Solo para adultos del pintor Elías F. Acosta Pérez, miembro de la UNEAC en la provincia y profesor de la Escuela de Arte Benny Moré. Acosta Pérez presenta bajo este título, aparentemente anodino, su más reciente producción pictórica. Sin embargo, con él encubre profundas intenciones antropológicas y estéticas.

En una cultura como la nuestra, en la que el cuerpo deviene espacio privilegiado de la expresión, los textos visuales de Elías Acosta se revelan cual superficie de sentidos; son paisajes voluptuosos donde encarna el eros atávico que nos identifica y define, resultado de la mixtura que nos conforma.

Consecuente con ello apuesta por la naturaleza pura de la carne humana, mutable y efímera, pero no en calidad de materia inerte o impasible. En la representación de Elías subyace el valor del cuerpo como actante, pues las desprejuiciadas y sugerentes posturas de su morfología, insinúan el escarceo y la oblicuidad propios del deleite sensual, de la densidad erótica y de ese hedonismo refinado, pleno, que reverencia la vida y quizás sea, solo para adultos.

A la par, Acosta Pérez, ata su numen al esplendor de las formas. Las despliega en composiciones dinámicas, volúmenes provocadores y veladas transparencias rebosantes de lubricidad con nexos evidentes a la mejor tradición plástica cubana, específicamente las poéticas de Carlos Enrique y Servando Cabrera.

La gama cromática esparcida en virtud de la sutiliza denota el arribo de Elías a la mayoría de edad en el oficio, algo semejante sucede con las estructuras proyectadas hacia lo abstracto con las que transforma esquemas interpretativos y de representación. En fin, una propuesta intensa y singular plagada de artilugios que estremecen el espíritu, únicamente si la disposición cultivada de quien observa, se lo permite; por eso, la advertencia inicial de Elías F. Acosta para acercarse a esta lección visual de andragogía.