El Premio de Olga Marta

El Premio de Olga Marta

Etiquetas: 
Escritores, Olga Marta Pérez Fernández, Ediciones UNIÓN, Premio Nacional de Edición del 2015
  • Ediciones UNIÓN y Olga Marta de la mano de la UNEAC
Entrega la UNEAC Premios David 2016
Escritores de la UNEAC debaten cuestiones sociales y culturales del país
Atractiva literatura presenta Ediciones UNIÓN en XXV Feria del Libro
Daniela Dhan conversa con escritores cubanos
El mundo "real" de Curbelo
Convenio entre la Asociación de Escritores de la UNEAC y China Writer Association
Redescubrir a Soler Puig en su centenario
La Gaceta de la UNEAC y el color de cada época
Revista Unión dedica dossier a Pedro de Oraá
Lina de Feria y La belleza de lo entendible
El Paraíso lezamiano: cincuenta años después
Literatura infantil y la gráfica: objeto de miradas para los escritores cubanos
Homenaje a Rubén Darío y Fayad Jamís en el Foro Literario de la UNEAC

¡Niñas y niños! ¡Señoras y señores! ¡Estimado público!
¡La Maga Maguísima es lo suficientemente maga como para haber inventado a Olga Marta Pérez…

El Premio Nacional de Edición del 2015 recién acaba de ser conferido a Olga Marta Pérez Fernández. Acuciosa y permanente editora  pero además poeta, narradora y guionista de radio y  televisión.

Olga Marta nace en Matanzas en 1952. Graduada en Lengua y Literatura Hispánica por la Universidad de La Habana ha cursado diversos postgrados y diplomados en materia editorial. Vinculada desde 1980 a la edición de libros, tiene una larga trayectoria en esta especialidad que ha desempeñado con acierto en las reconocidas casas editoras Orbe, Gente nueva, Abril, Capitán San Luís y Unión, editorial que dirige desde hace más de una década.

Colateralmente ha colaborado con Letras Cubanas, Caminos del Centro Martín Luther King y otras empresas productoras de libros en Ecuador, Australia y Puerto Rico. Fue, además,  jefa de redacción del semanario Pionero y directora de la revista juvenil Nosotros.

Olga Marta Pérez, Premio Nacional de Edición 2015

Su obra como autora de libros para niños y jóvenes se destaca por los poemarios Tricolor en coautoría con Vivien Acosta;  En el cristalEntre la luna y el agua, así como las noveletas Las sombras andan solasDeclarado desierto, ambas reeditadas.

Ha publicado también las selecciones de cuentos El Halcón MarquésUn largo regreso; El día que se fueron las palabras; La Maga MaguísimaComo 6 granos de canela; (en coautoría con Ada Elba Pérez y Liuba María Hevia), Conversa mucho (de la saga de la maga maguísima); Traviesos de la noche (en coautoría con Alina Torres) y el libro de historieta Polvo de Oro ilustrado por Irandis Fundora.

Poemas suyos han sido musicalizados y grabados en discos por la EGREM. Ha impartido conferencias sobre literatura cubana, autores y libros para niños y jóvenes y promoción de la lectura en numerosos países del área.

Su obra ha sido reconocida en concursos como La Edad de Oro, La Rosa Blanca y Pinos Nuevos.

Olga Marta Pérez ha sido profusamente antologada dentro y fuera del país y sus textos han sido traducidos al inglés y el alemán.

Cuando escribe sus historias, borda con paciencia caminos de fantasía para los ojos de las niñas y los niños. Como campanas son sus palabras, unas tras otras, tropeles de juguetes. Hay una rara melodía en sus textos que parece canción de pájaros sin jaulas.

Cuando edita —prolífica, incansable— descubre y redescubre historias que despiertan y duermen. Más allá de los libros busca los personajes, las tramas, porque más allá de los libros está la vida, incontenible.

A su desempeño como editora, oficio en el que suele acompañarle el fino olfato de lo que vale y brilla en la literatura, siempre promoviendo la obra de los otros, Olga Marta añade la virtud de escribir como los dioses para esos  pequeños gigantes que son las niñas y los niños. Cierto es que también escribe narraciones para adultos, pero es cuando achica los ojos, cuando brotan los papalotes vivos con alas de mariposas y se abren las sombrillas de hojas de yagrumas y le crece la cola a Siracusa.

Felizmente, su obra como editora, múltiple y gratificante ha sido merecidamente reconocida. Allí se le puede ver sobre su escritorio colmado de cuartillas con tachaduras y signos incomprensibles para el ojo profano, haciendo muchas veces del diamante bruto, la maravilla. He ahí el reto que afronta esta mujer que dirige una de las editoriales más importantes del país y que aún tiene tiempo para encantar con sus historias.