El proceso de creación de los Versos sencillos en los apuntes de José Martí

El proceso de creación de los Versos sencillos en los apuntes de José Martí

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José Martí, Versos sencillos, Centro de Estudios Martianos
  • El creador y su obra
    El creador y su obra

Si bien la mayoría de los intertextos que se pueden identificar en los apuntes están relacionados con el proceso de gestación del Ismaelillo (9 propiamente) también podemos encontrar un fragmento, muy ilustrativo, con una síntesis de sus preocupaciones temáticas en Versos Sencillos, donde Martí establece una comunión, una correlación entre el alma humana con sus efluvios y la naturaleza física — despliegue de un moderno pensamiento analógico—  generando ideas que nos colocan ante los ojos toda esa atmósfera de flujo, cambio, certeza y misterio de aquellos perfectos versos, y que majestuosamente nos llevan directo a dos de sus estrofas o poemas: [1]

Por el amor se ve. Con el amor se ve. El amor es quien ve. Espíritu sin amor, no puede ver. La naturaleza está delante de él, / las montañas /, el valle con su río ancho, y a lo lejos: la sierra de horizontes: la cascada rueda y truena / clarea el cielo azul por entre el follaje: / como cayendo sobre el alma, todas a una (a la vez), como si las empujase, caído del cielo, un pastor de alas inmensas, las hojas rumorean, cantan y valsan: / cae el hacha a compás en un monte lejano: / pasan, cautas, por la roca las arañas y las hormigas, / Arrolla un golpe de viento los helechos gráciles. Y el poeta sin poesía, el amante solo, asiste a la hermosura, sordo y ciego. Eva no está allí. Todo será hermoso, y querrá decir algo, cuando venga Eva. [2]

También hay un curioso apunte que arroja mucha información sobre la naturaleza poética de su libro inédito Polvo de Alas de Mariposa, que a continuación comentaremos, para luego hacer alusión a la presencia de manuscritos en estas libretas conservadas de José Martí, donde casualmente los que predominan son los correspondientes a este cuaderno en que el poeta da toda una lección de su conocimiento de la Métrica Española. El fragmento es el siguiente: “Hay en estos versos, quiebros desusados y asonantes raros. / Son voluntarios. En el sentir que añaden a la expresión, y en el anhelo de ser fiel a la verdad, han sido escritos / Es la literatura caliente”.[3] De él ha afirmado Luis Álvarez que es una reflexión, que bien pudiera asumirse como embrión de un prólogo posible para el poemario, tanto por el hecho de que, seguidamente, aparecen dos poemas que, por su factura estilística y su tono lírico, corresponden sin discusión posible a Polvo de alas de mariposa y, significativamente, el último de los dos aparece en el índice, como porque las ideas expresadas por Martí sólo pueden aplicarse, justamente, a Polvo…  Si bien lo antedicho podría dejarse en el terreno de la hipótesis, es un poco difícil aceptar que un juicio sobre versos, situado precisamente entre dos poemas que preceden y dos que suceden al texto reflexivo no se refieran en absoluto al estilo en que ellos están escritos. Por otra parte, la reflexión sobre la estructura inusual del pie quebrado —tremendamente innovadora, como comprobará el lector y muy frecuente—, así como acerca de “extrañas” asonancias— tanto, que están mucho más cerca de lo que serán ciertas tendencias y entonaciones de la poesía del siglo XX—, revelan que Martí estaba plenamente consciente de estar haciendo un verso especialmente novedoso y atrevido para su tiempo. [4]

Este amago de prólogo aparece en el Cuaderno de apuntes 6, correspondiente al año 1881, que precisamente es el que contiene los poemas manuscritos del libro Polvo de alas de mariposa, y son un total de 5, [5] así como 8 estrofas pertenecientes a la serie incluida en aquel poemario “La pena como un guardián”, [6] curiosamente intercaladas entre aquellos. Estos poemas, con dos versos expositivos y dos conclusivos, son como una especie de balón de ensayo donde ya se ven venir las formas de Versos sencillos, manera largamente probada, largamente pensada. Es curioso encontrar entre esos manuscritos el del poema “Mi despensero” del Ismaelillo, como una prueba de que ambos poemarios se gestaron y escribieron por la misma fecha. En el propio Cuaderno n. 6 aparece el poema “Amor errante”, también perteneciente al Ismaelillo, junto con varios textos con temas afines a los de este poemario, pero con un tratamiento más grave, y un aliento más desolado, razón por la cual creemos que no los incluyó en el cuaderno publicado en 1882. Ellos son “Oh nave”, “A bordo” y “Bien vengas mar”. [7]

Como únicas huellas de esos monumentos de la lengua española que son sus Versos libres y sus Versos sencillos aparecen tres manuscritos respectivos en el Cuaderno de apuntes 18. De los endecasílabos hirsutos: “De forma en forma, y de astro en astro vengo”, con sus muchas variantes, y del poemario publicado en 1891 el poema XX “Mi amor del aire se azora” [8] y el poema XXIII “Yo quiero salir del mundo”.

En nuestro viaje por estas anotaciones también encontramos textos preparatorios de esa gran culminación de su pensamiento poético que son los Versos sencillos y que, a través de observaciones de corte filosófico, resumen el proceder en este poemario: “Después de todos los dolores de la vida / qué asombro causa verla reducida a unas cuantas verdades, / y como / después de enmarañados sucesos, cuya significación aislada entendemos absolutamente / vemos salir lenta y confusamente sencillas verdades” [9]

Las verdades de su existir se han convertido aquí en cápsulas de las esencias y de la vida en forma general, en tal sentido, como afirma Fina García Marruz, el tema de la certeza, tan caro al español, será acogido por Martí en este poemario. Ya puede mirar al pasado con cierta perspectiva sentimental y trasmitir un pleno respirar del mundo a través de lo cifrado. Otras observaciones, donde comprende que lo analógico es base para comprender esencias de la vida, parecen resúmenes del repertorio de imágenes que sabrá desplegar en el libro publicado en 1891:

¡De veras que hablan los hombres demasiado de peligros! ¡Espántense otros de los riesgos sanos y naturales de la vida: nosotros no nos espantaremos! Nace el guao en el campo del hombre laborioso, y silba la serpiente desde sus agujeros escondidos, y brilla el ojo de la lechuza en los campanarios; pero el Sol sigue alumbrando los ámbitos del cielo, y la verdad continúa incólume su marcha por la tierra. [10]

Pretendemos igualmente recoger aquí un fragmento escrito por Martí a Manuel Mercado, que refiere el envío de Versos sencillos a su gran amigo, una de las personas a las que está dedicado este cuaderno:

“Yo apenas había escrito para el público antes de ir a México, fuera de lo que requería el servicio de mi patria, y esto naturalmente había sido muy poco; porque la patria requiere más actos que palabras.

Yo no conozco hombre alguno mejor que V., ni mérito más cierto, aunque no sea pomposo ni de generosidad más natural e infatigable, ni mente y corazón más abierto a toda bondad y hermosura. Ud. a la escondida, salva honras, ampara caídos. Yo tengo orgullo en poner, frente a este bello libro de caridad, el nombre de Ud. –¿Cómo he de olvidar yo que por U. tiene sepultura mi hermana, y que por U. hallé trabajo a las pocas horas de llegar a México, mísero y desconocido? [11]

En el mismo reconoce que su poemario es un libro de amor y corrobora que está dedicado a su mejor amigo. Como en los Cuadernos de apuntes, encontramos aquí también un manuscrito de Versos sencillos, escrito al dorso del poema “El pensamiento indignado” [12] curiosamente concebido en estrofas de cuatro versos octosílabos – correspondiente al poema XXI:

Sobre las hebras de paja

Le cruza el manto a los lados

Lo mismo que una mortaja.

Esa es la hermosa mujer

Que me robó el corazón

En el soberbio salón

De los pintores de ayer. [13]

Encontramos allí también otro conformado tan solo por una estrofa, evidentemente, relacionada con el poema XVII de Versos sencillos, diríamos que es un antetexto, o una composición en resonancia con él, pero nunca afirmaríamos, como lo hace la Edición Crítica de sus Obras Completas, publicada en el 2007, que es una versión de la primera sección de la obra aludida perteneciente al poemario publicado en 1891, conservada en hojas sueltas:

Es rubia. Como el carro del esbelto

Heclas de Olimpo, fúlgido y sonoro,

Voy desde que la quiero, como envuelto

En una nube de centellas de oro. [14]

Pues la misma está escrita en versos endecasílabos. Su inclusión como parte del poemario Polvo de alas de mariposa en la Edición Crítica de la Poesía, publicada en 1985 por el Centro de Estudios Martianos, es otra respetable suposición de los estudiosos. Al someter a análisis todos estos poemas no publicados por Martí, y en deuda con sus unidades poéticas terminadas, me inclino mejor a pensar en la naturaleza híbrida de los textos entre la poética de un libro y la del otro, con una verdad o legitimidad que el poeta se llevó a la tumba. Pues la suavidad serena de Versos sencillos se hombrea en el manuscrito en cuestión con la altivez peleadora, la soberbia en el sentimiento fértil de los Versos libres, según ha afirmado Luís Álvarez. Pero ese insondable universo interior aparece en voluntaria fragmentación estilizada, en el ardor de una literatura que, en efecto, es literatura caliente. [15]

De estos contactos reminiscentes entre una creación y otra siguen dando pruebas los Apuntes en hojas sueltas, donde encontramos más de un texto en los que el poeta se personifica como muerto, [16] “emerge de sí como un amigo muerto – aquí sinónimo de ser contrito por la pena – que canta (escribe versos) (…) Hay indudable presencia de la queja del corazón, del requiebro amoroso – donde se evidencian algunas alusiones autobiográficas – que desaparece ante el despliegue de una inteligente lógica”,[17] igual que en el poema VIII de Versos sencillos:

Versos:

Mi amigo ha muerto. Lo mataron de un engaño. Su único error de previsión lo pagó con la vida. Creyó en un amor; en quien no debió creer, y dicen que vive, pero tan desfigurado y fuera de su serenidad venturosa, que ni a sí propio se conoce, y no responde por su nombre a sus amigos. Dicen que por dentro, cuando al descuido se mira el corazón, da pena verlo. Yo cumplo con su encargo y de modo que nadie sepa que es él, cuelgo sus versos al viento.

No supe siqª tenía relaciones, porque era un muerto mi amigo, y vivía tan solitario que ni ambición ni tpo. tenía para hacerlo. Son notas fugaces, y revueltas parecíales carta la primera forma. – “Tú, me decía él, tu despreciarás conmigo estas poesías incompletas. Tu haces tus versos bárbaros, sin miedo y sin rima, y no me puedes perdonar estos entretenimientos, ni estas ideas sueltas”. – “Yo también peco, le decía yo; cuando el dolor canta o susurra el amor, podrán salir en consonantes los versos: los de penas o los de amoríos; el lamento sabe que sale sin rima! Y ¡publícalos!, me decía él! Después de los tuyos.” [18]

En este indudable paratexto del poema VIII el yo se desdobla en dos seres donde uno describe, juzga al otro, y son el pretexto para caracterizar las dos maneras en que nacen sus versos: rimados o blancos. Rimados y octosílabos, y con el tema del muerto, e incluso resonancias del poema XLV de Versos sencillos, se recogen en los Apuntes en hojas sueltas los correspondientes a “Cuando en la calle anchurosa”, que exhibe rasgos románticos, pero que ya lleva el tono existencial y desgarrado del texto referido:

¿Quién saluda a un muerto?  (tachado en el original)

Cuando en la calle anchurosa

Pasa un cadáver, del mudo

Cortejo, jefes, con alma piadosa,

Sonrío, canto y saludo.

Pero al muerto que tendido

En mitad del alma llevo

Sin dejar que entre el olvido

Ni que nazca un amor nuevo, -

Con su corte de violetas

Y rosas blancas marchitas

¿Quién sonreirá? ¿Qué poetas

Dirán mis cuitas?

Quien en la dura agonía

De un alma que amor no espera

Cantará en la noche fría

Palabras de primavera. [19]

Comprobamos así el largo ejercicio de un gesto culminante y la bien ganada condición de taller que atesoran los Apuntes en hojas sueltas de Martí. Lo que se une en varias ocasiones al hecho de ser Versos sencillos un compendio de los sucesos más entrañables de su vida, por eso algunos pasajes en los que da fe de los mismos en dichos apuntes hacen referencia abierta a las que luego en el poemario serán representaciones de episodios lejanos. Veamos el caso del conocido poema XXX, [20] y una serie de anotaciones personales reconocidas allí que le sirven de paratexto:

¿Y los negros? ¿Quién que ha visto azotar a un negro no se considera para siempre su deudor? Yo lo vi, lo vi cuando era niño, y todavía no se me ha apagado en las mejillas la vergüenza. Para los espíritus supremos, que han recusado como innecesarios los honores, estas ansias de justicia son caso de hidalguía. Yo lo vi, y me juré desde entonces a su defensa [Y continúa fundamentando sus ideales de libertad e independencia respecto a ellos, que sin duda tributan a su proyecto emancipador]; no aquella que consiste en halagarlos con declaraciones bellas cuando se necesita de su simpatía para ganarse fama o posición, o echar de su fama algún rival, sino la que consiste en irlos levantando con amor, en irlos salvando de sí mismos, en los yerros naturales a que los expone su pena acumulada, e irlos defendiendo de las exaltaciones de sus propias pasiones o de las que encienda en ellos esa raza criminal de aduladores de las turbas, seta venenosa que le nace siempre a la virtud, caricatura a veces admirable de la gloria. ¡Como si bastase invocar la virtud para poseerla! Los que la poseen, rara vez hablan de ella. ¿Necesita el Sol privilegio de su fuego o certificado de su luz?

Qué yo vi en los albores de mi vida? Aun recuerdo aquellas primerísimas impresiones: mi padre en la Calle del Refugio: Porque a mi no me extrañaría verte defendiendo mañana las libertades de tu tierra […]

  • El boca abajo en el campo, en la Hanábana. [21]

Llegado a este punto en el análisis del universo intertextual martiano, presente en los Apuntes en hojas sueltas, pensamos que la poesía puede tener una forma, la prosa o el apunte otra, pero “la búsqueda, aquella en que está en juego el movimiento de toda búsqueda, parece ignorar que no tiene forma, o lo que es todavía peor, se niega a interrogarse sobre la forma que extrae de la tradición.” [22] Así percibimos y distinguimos la escritura concebida para el libro y la escritura que hace posible acceder a él, traspasarlo, y que llega a conformar la obra. Entonces pensamos como Blanchot en que escribir es la ociosidad de la escritura (en el sentido activo de esa palabra) es el juego insensato, el albur, lo aleatorio, lo imprevisible entre razón y falta de razón. Pues por el libro pasa la escritura, pero el libro no es aquello a lo que ella se destina. Esta aseveración de matiz teórico cobra visos especiales al contemplar la alucinante unicidad y organicidad de la obra martiana que se define como “un verdadero sistema de vasos comunicantes que se reflejan y remiten recíprocamente”, [23] una intratextualidad donde un enunciado adquiere su propia vida transformándose una y otra vez en el otro.

Notas:

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[1] Y son los siguientes:

Todo es hermoso y constante, / Todo es música y razón, / Y todo, como el diamante, / Antes que luz es carbón.

Poema I, Estrofa 16.

Mi amor del aire se azora; / Eva es rubia, falsa es Eva / Viene una nube y se lleva / Mi amor que gime y que llora.

Se lleva mi amor que llora / Esa nube que se va: / Eva me ha sido traidora: / ¡Eva me consolará!

Poema XX

[2] José Martí. Obras Completas, T. 21, C.A. 18, p. 419. Toda esa tesis analógica del mundo tiene su base en múltiples lecturas de carácter científico que llevó a cabo donde se prueba la unidad del mundo. Obsérvese esta cita del propio C.A. 18: “Y estos seudo – científicos soberbios, ¿por qué no leen lo de Draper que dice así, hablando de las formas sucesivas de la fuerza solar? - «La metamorfosis que han fingido los poetas de la antigüedad no son simples ficciones, y el mundo vegetal y el animal están indisolublemente ligados uno a otro». Y Huxley luego, declara que no hay modo científico de fijar donde la planta acaba y el animal empieza. La diferencia dice, no parece ser de clase, sino de grado” Ob. Cit. p. 430.

 [3] Ob. Cit. C.A. 6, p. 187.

[4] Ver José Martí. Polvo de alas de mariposa. Prólogo de Luis Álvarez, Centro de Estudios Martianos, ARTEX, La Habana, pp. 9 – 10.

[5] Son los siguientes: “Dicen que Nubia es tierra de leones”, “Oh diles que callen”, “Quema el sol” Ob. Cit. p. 181; “El hierro, amigo mío” Ob. Cit p. 186; “Bueno es sufrir” Ob. Cit p. 187. Orden, por supuesto, alterado en la hoja índice que se conserva del poemario.

[6] Ellas son: “La ciudad es grande, cierto”, “Anoche me abrí el pecho” Ob. Cit. p.181; “Yo se como cae un fardo”, “Garza, la de la blanca pluma”, “Causa pasmo a la gente” Ob. Cit, p. 182. Los tres primeros poemas en este mismo orden en la edición definitiva en Polvo de alas de mariposa, Poesía Completa, Edición Crítica, T. II, p. 204; “Esa rosa que me das” Ob. Cit p. 187; “De mi cuaderno al golpe” y “Corazón, hoy me han dicho” Ob. Cit, p. 190.

[7] José Martí. Obras Completas, C.A. n. 6 T. 21, p. 175.

[8] El poema aparece recogido en el Cuaderno de Apuntes 18, que el editor fecha como de 1894 aproximadamente. Si este poemario se publicó en 1891 se pueden hacer dos suposiciones: o Martí sobrescribió en cuadernos de fechas anteriores, o dicho cuaderno no se corresponde con esta fecha. Ob. Cit. p. 424 – 425.

[9] José Martí. Obras Completas, T. 22, Otros Fragmentos, Fragmento 6, p. 311.

[10] José Martí. Obras Completas, T 22, Fragmento 81, p. 52. El énfasis es mío.

[11] José Martí.  Ídem, Fragmento 259, p. 158.

[12] Este texto como el poema “[Entre las flores del sueño]” parecen ser formas borrosas o de tránsito hacia Versos sencillos, por sus características métricas y estróficas, y el tratamiento del plano ideotemático, donde se exponen aspectos muy vinculados al acto creativo, al sufrimiento y al destierro, estrechamente vinculados a fenómenos de la naturaleza física. Véase este último poema en la obra anteriormente citada, p. 203.

[13] José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, T. 14, Centro de Estudios Martianos, 2007, p. 356.

[14] José Martí. Ver [Versos sencillos en hojas sueltas] en Obras Completas. Edición Crítica, T. 14, Centro de Estudios Martianos, 2007, p. 356.

[15] Véase Luís Álvarez. Prólogo a Polvo de alas de mariposa, La Habana, Centro de Estudios Martianos y Artex, 1994, p. 16.

[16] “Martí siente muerto en él lo que constituía la existencia común de los hombres, hablaba siempre de sí como un muerto”. Cintio Vitier. “Los hombres en Martí” en Temas Martianos, 1ra serie, Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 1969, p. 119.

[17] Caridad Atencio. “El tratamiento de la muerte en dos poemas martianos” en Revista República de las Letras, Madrid, n. 45, 2do trimestre de 1995, p. 89 – 93.

[18] José Martí. Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, T. 22, Fragmento 246, p. 148. El énfasis es mío (C.A.). Se reproduce el poema VIII in extenso para que puedan ser verificadas las similitudes:

 

Yo tengo un amigo muerto / Que suele venir a ver: / Mi amigo se sienta, y canta, / Canta en voz que ha de doler.

En un ave de dos alas / Bogo por el cielo azul: / Un ala del ave es negra, / Otra de oro Caribú.

El corazón es un loco / Que no sabe de un color: / O es su amor de dos colores, / O dice que no es amor.

Hay una loca más fiera / Que el corazón infeliz: / La que le chupó la sangre / Y luego se echó a reír.

Corazón que lleva rota / El ancla fiel del hogar, / Va como barca perdida, / Que no sabe a dónde va.

En cuanto llega a esta angustia / Rompe el muerto a maldecir / Le amanso el cráneo: lo acuesto / Acuesto el muerto a dormir.

José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, T. 14, CEM, 2007, P. 311.

[19] José Martí. Ídem, T. 16, p. 193.

[20] Poema XXX de Versos sencillos

El rayo surca, sangriento, / El lóbrego nubarrón: / Echa el barco, ciento a ciento, / Los negros por el portón.

El viento, fiero, quebraba / Los almácigos copudos: / Andaba la hilera, andaba, / De los esclavos desnudos.

El temporal sacudía / Los barracones henchidos: / Una madre con su cría / Pasaba, dando alaridos.

Rojo, como en el desierto, / Salió el sol al horizonte: / Y alumbró a un esclavo muerto, / Colgado a un seibo del monte.

Un niño lo vio: tembló / De pasión por los que gimen: / Y, al pie del muerto, juró / Lavar con su vida el crimen!

José Martí. Ídem, T. 14, p. 335.    

[21] José Martí. Ídem, p. 189 y 250, respectivamente.

[22] Maurice Blanchot. “La ausencia del libro. Lo neutro y lo fragmentario” en El diálogo inconcluso. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 1993, p. 27.

[23] Julio Miranda citado por Carlos Espinosa Domínguez en “Julio Miranda, el cubano invisible” en La Gaceta de Cuba, marzo – abril de 2009, La Habana, p. 39.