El rayo poético que no cesa en Miguel Hernández

El rayo poético que no cesa en Miguel Hernández

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Las Tunas, exposición
  • La muestra 75 años después. Exposición colectiva a Miguel Hernández reúne la obra de 30 autores en homenaje al importante escritor español. Fotos: Carlos Rafael
    La muestra 75 años después. Exposición colectiva a Miguel Hernández reúne la obra de 30 autores en homenaje al importante escritor español. Fotos: Carlos Rafael
  • Encontramos variedad de técnicas, influencias y poéticas en los diversos autores que recuerdan a Miguel Hernández. Fotos: Carlos Rafael
    Encontramos variedad de técnicas, influencias y poéticas en los diversos autores que recuerdan a Miguel Hernández. Fotos: Carlos Rafael

Corría la madrugada del 28 de marzo de 1941 y en la enfermería de una prisión franquista en Alicante fallecía Miguel Hernández luego de que la bronquitis, el tifus y finalmente la tuberculosis menguaran la salud pero no el espíritu rebelde y libre del poeta de Orihuela. Tenía solo 31 años y una obra que despuntaba entre las más sólidas y líricas de una generación que escribía sus textos a la par de los combates de la Guerra Civil Española.

Varios homenajes en diversas partes del mundo recuerdan al autor de poemarios como Perito en lunas, El rayo que no cesa y El labrador de más aire. Uno de ellos constituye la muestra plástica 75 años después. Exposición colectiva a Miguel Hernández, recién inaugurada en el Centro Provincial de Arte de Holguín, en coauspicio con el Área Cultural Diego Casimiro (ACDC) y la holguinera Casa de Iberoamérica.

Alrededor de 30 reproducciones se organizan bajo la selección inicial que a manera de homenaje, realizó el curador español Diego Casimiro, quien convocó para la muestra a artistas “que han tenido que leer y meditar, investigar e indagar. Experimentar en un método de trabajo artístico con técnicas y estilos diferentes. Han tenido que habitar en el poema desde la abstracción hasta el realismo, desde el cubismo hasta el impresionismo para convertirlo en un cuadro”, según leemos en las palabras del catálogo de la muestra, con coordinación general de Mercedes Lores Casamayor y Bertha Beltrán Ordóñez.

El tema central que articuló la exposición–homenaje curada por Diego Casimiro, idéntico para todos los creadores, fue la obra y el legado de Miguel Hernández en recordación a los 75 años de su muerte. Cada artista se aproximó al poeta desde diversas perspectivas y estilos, recreando en sus piezas los libros, versos y momentos importantes de la vida del autor de las conocidas “Nanas de la cebolla”. Lo que vemos en el Centro de Arte holguinero son las reproducciones impresas de las piezas originales y aunque esto nos impide ofrecer un acercamiento fidedigno y crítico a las obras originales, más allá de lo alegórico y conmemorativo en relación con los textos y la figura del también dramaturgo Miguel Hernández, resulta un acertado homenaje, desde diferentes perspectivas y experiencias creadoras, al quehacer del escritor español que participó, además, en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Madrid y Valencia en 1937, cuyo aniversario 80 celebramos precisamente este año.

Aun así, dentro de la variedad técnicas, influencias y poéticas de los diversos autores involucrados, destacan piezas como “Miguel Hernández en la memoria”, de José Sosa Serván; “Claro de sombra (Poemario) N. 7590”, de Jorge Bulbosa; “Campos de Miguel Hernández”, de Guacimara Melian; “Nana de la cebolla”, de Soledad Fernández, y “Orfandad”, de Lilian Campo.

Los temas que enuncian sus obras derivan de los poemas, libros y momentos más conocidos en la vida del poeta (su trabajo como pastor de cabras, la participación en los frentes republicanos durante la Guerra Civil, la prisión de sus últimos días) y se hacen recurrentes la aparición, como símbolos constantes de su lírica, de los paisajes españoles, entre ellos los campos y la naturaleza de la natal Orihuela, las cabras y el pastoreo, el hijo al que escribió las “Nanas de la cebolla”, incluso también las cebollas, el toro español como metáfora de fuerza y resistencia del propio pueblo, el cuerpo femenino al que dedicó hermosos sonetos eróticos, la prisión, el hambre, la vida, la esperanza…

“El amor y la soledad, la orfandad y la muerte del hijo. Retratos, dolor y su trayectoria vital. La memoria que se detiene para llenarse de pintura y pinceles en un trabajo creativo que transmite sensibilidad y emoción. Una exposición colectiva que nos ofrece la entonación y la sensualidad del poeta en cada línea, cada mancha, cada lienzo, en la que podemos descubrir o adivinar la mirada o el pensamiento humano, social reivindicativo, intelectual o epistolar que a lo largo de su corta vida nos dejó el autor”, leemos, además, en el catálogo de la muestra, donde se incluyen otros artistas, entre ellos, Laura Padrón, Charo del Río, Isabel Echevarría, Martín Robaina, Catalina Moldovanu–Gieb, Zoraida Rodríguez, Pilar Arranz, Amaro Javier Abreu, Juan A. Hernández, Edison Muñoz Matasea, Natasha Schmoller, André Dirickx, Ángel del Barrio Puente, Juan Antonio R. Reyes, Zulia García Parra, Osvaldo Cipriani, Emilio Almoguera Macías, Juan Antonio Cisneros y Cayetano Martínez.

75 años después. Exposición colectiva a Miguel Hernández resulta un hermoso y necesario homenaje desde las artes visuales –al que podrían sumarse otros creadores de varias partes del mundo, incluidos los artistas cubanos interesados en su obra– al quehacer artístico y existencial de uno de los escritores imprescindibles en la literatura hispana de todos los tiempos.