El tanguero Carlos Varela en la UNEAC

El tanguero Carlos Varela en la UNEAC

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Músicos, tango
  • Carlos Varela, un auténtico tanguero fue homenajeado en la UNEAC.
    Carlos Varela, un auténtico tanguero fue homenajeado en la UNEAC.

Carlos Varela —no me refiero al trovador habanero— es un tanguero argentino que visitó por segunda vez Cuba para continuar los lazos sureños con la Isla caribeña. Tuvo una íntima presentación en la tarde de este lunes 20, en la Sala Villena de la UNEAC, en una coordinación con la Asociación de Música y la Asociación de Cine, Radio y TV.

El cantante argentino es un auténtico tanguero, género que tanto aman en Cuba muchos aficionados a la música. Carlos trajo en su voz aquellos antológicos tangos que cantaba Carlos Gardel y toda la cohorte de voces del Buenos Aires querido. Varela interpretó El día que me quieras, de Gardel y Lepera; dedicó canciones de los hermanos Expósitos y de muchos clásicos del género, así como un homenaje a los 30 mil desaparecidos de la dictadura argentina y a las madres de la Plaza de Mayo. Es un artista comprometido y amigo de la vida social cubana.

Varela cuenta con una larga trayectoria, comenzó en 1982, ahora celebra sus 35 años de vida artística; ha cantado en cuanto escenario y evento hayan existido en todos estos tiempos. Tiene más de veinte discos grabados, ha participado en películas, cuenta con infinidad de giras internacionales. Además de cantante, es actor, compositor y escritor, incluso ha actuado en películas. Le han ofrecido infinidad de homenajes y posee todos los honores que se merece. Su trayectoria es intensa y rica.

La UNEAC le dio un agasajo a Carlos Varela, Rosalía Arnáez y el pianista Roberto González entonaron un tango de la vieja guardia. Aprovecho esta visita de Carlos Varela para hacer un recuento de las influencias del tango en Cuba y vale la pena hacerlo porque, a pesar de la distancia, entre ambos países ha existido una hermandad musical asombrosa. En Cuba llegaron a existir muchísimas peñas de tango.

El tango hunde sus raíces en La Habana, de mediados del siglo XIX, llevada al puerto de Río de la Plata por los barcos llegados de Cuba. Si echamos el almanaque atrás, debemos recordar que el tango comienza a causar furor internacional hace cien años.

A La Habana llega a través de los discos de 78 rpm, en el auge del cine mudo y, después, en 1931, con un trío compuesto por Agustín Irusta, Roberto Fugazot y Lucio Demare. Recordemos que aquí en la Isla estaba de moda el danzonete; pero el tango traía un aura de nostalgia, de emigrantes europeos.

Después llegan los discos de Carlos Gardel, el ídolo y el mito con lo que se crea en Cuba una “tangomanía” con visos de epidemia. Algunos músicos argentinos vinieron a residir a La Habana, como Rey Díaz Calvet. Emisoras radiales como la RHC Cadena Azul y la Mil Diez emitían programas y competencias de tangos. Muchos de los compositores cubanos cono Miguel Matamoros tuvieron influencias arrabaleras en sus canciones. Una larga lista de tangos fueron encuadrados boleros a través de Rolando Laserie (Las cuarenta), Blanca Rosa Gil (El choclo), Celeste Mendoza (Besos brujos). Benny Moré y Celia Cruz se iniciaron cantando tangos y hasta Lecuona compuso un tango.

Muchos de los más grandes tangueros vinieron a Cuba: Astor Piazzola, Susana Rinaldi, en marzo de 1984 se realizó en la Casa de las Américas el evento Ayer y hoy el tango, uno de los encuentros más sonados de la historia del tango con la visita de Héctor Negro, Osvaldo Avena, el Trío Mosalini, Eladia Bláquez, Osvaldo Pugliese y su orquesta. Quizás algún día haya que volver a organizar otro encuentro de esa magnitud. Gracias a Carlos Varela por esta visita, en tiempos de música electrónica, de modas musicales apabullantes. Este encuentro de tangos nos transporta hacia el sonido perdido de la música sureña que se renueva y persevera por mantenerse como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.