El uruguayo José Enrique Rodó camina por la Feria con su libro Ariel

Feria Internacional del Libro, La Habana, 2016

El uruguayo José Enrique Rodó camina por la Feria con su libro Ariel

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Escritores, literatura universal, Feria del Libro 2016, Ediciones UNIÓN, Uruguay
  • Presentación de Ariel en XXV Feria del Libro de La Habana. Fotos: Carlos Becerra.
    Presentación de Ariel en XXV Feria del Libro de La Habana. Fotos: Carlos Becerra.
  • Presentación de Ariel en XXV Feria del Libro de La Habana. Fotos: Carlos Becerra.
    Presentación de Ariel en XXV Feria del Libro de La Habana. Fotos: Carlos Becerra.

Uno pudiera preguntarse qué sentido tiene publicar en Cuba un libro como Ariel que tiene 116 años de edad, se preguntaba el escritor Jesús David Curbelo mientras lo presentaba en la sala Eduardo Galeano, un volumen que aunque Benedetti admitió su importancia en la época que le tocó vivir le señalaba su escasa capacidad visionaria.

Curbelo lamentó contradecir a Benedetti sobre todo porque es un autor que respeta y admira mucho y en ese sentido instó a los lectores a acercarse a Ariel, publicado por la editorial Ciencias Sociales, “un libro de una belleza extraordinaria que a pesar de sus limitaciones aún responde preguntas que nos realizamos en la actualidad”.

“Estamos ante un ensayo que se mueve dentro de la narración, la apología o el sermón laico, con una intención descolonizadora que centra la mirada en la importancia de la educación para encauzar a la juventud. Podemos tomar la historia donde él mismo la dejó: en la ciega obediencia al utilitarismo de la sociedad norteamericana y en el peligro del liderazgo espiritual y económico de una cultura como la de Estados Unidos”, enfatizó.

Sin embargo, el director del Programa Literario de la Feria insistió en que Ariel no es precisamente un manifiesto antinorteamericano, sino más bien un muro de contención a la voracidad expansiva de los Estados Unidos entre otros peligros que afectan a los países actualmente.

En ese sentido, aclaró, la lectura del libro revivirá el drama intenso que es la relación de América con los Estados Unidos, la profunda dicotomía de odio-amor, de admiración y rechazo latente en la lucha por la autonomía de los pueblos a elegir su destino.

No obstante, marcó Curbelo, el libro adolece de algo capital al pretender que la solución del problema americano está en manos de una élite blanca, ignorando así la sociedad pluricultural y multiracial que lo rodea y por ello se nota la ausencia fundamental del pueblo indígena, los afrodescendientes o la figura del gaucho.

A pesar de su cultura autodidacta, José Enrique Rodó (1871-1917) no tenía ni el cosmopolitismo intenso de Rubén Darío que le permitía mirar los asuntos desde múltiples perspectivas ni tampoco poseía la lucidez política de José Martí quien pudo resolver con sagacidad en un ensayo como Nuestra América la dicotomía civilización-barbarie, subrayó.

Aún así, Ariel es un libro necesario, aseveró Curbelo, permite reflexionar sobre un asunto que nos atañe a todos en una época marcada por la globalización y la constante amenaza de perder la identidad latinoamericana, es un ensayo que da la medida de la envergadura de un gigante del modernismo junto a Darío y Martí.