Emilio Jorge: un intelectual al servicio de la Casa y del Caribe

Emilio Jorge: un intelectual al servicio de la Casa y del Caribe

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  • Emilio Jorge, a quien le fue otorgado en 2017 el Premio Casa de las Américas a su libro Una suave, tierna línea de Montañas Azules. Foto de la autora
    Emilio Jorge, a quien le fue otorgado en 2017 el Premio Casa de las Américas a su libro Una suave, tierna línea de Montañas Azules. Foto de la autora

Además de circularle por las venas, como a cualquier otro cubano, el Caribe ha recorrido el pensamiento de Emilio Jorge Rodríguez (La Habana, 1947) durante casi toda su vida.

También Casa de las Américas ha ocupado una parte importante en la existencia de este intelectual, quien laborara en su Centro de Investigaciones Literarias, fuera director del Centro de Estudios del Caribe de la institución y fundara y dirigiera su revista Anales del Caribe, durante veinte años.

Un acontecimiento que unió estas dos pasiones de Jorge Rodríguez, lo fue el otorgamiento en 2017 del Premio Casa de las Américas a su libro Una suave, tierna línea de Montañas Azules, en la categoría Estudios sobre la presencia negra en la América Contemporánea y el Caribe.

Por todo ello, no fue nada casual que este año estuviera entre los miembros del jurado que otorgará el prestigioso reconocimiento en la categoría Literatura Caribeña en inglés y creol.

En el cienfueguero Hotel Jagua, donde se realizan las lecturas de las obras concursantes en la presente edición del certamen, el ensayista, poeta y crítico literario accedió al diálogo con el Sitio de la UNEAC.

¿Cómo ha apreciado hasta el momento la calidad de las obras que aspiran este año al Premio?

“En todos los premios literarios siempre hay una variedad de calidad y, en este caso, como se trata de literatura caribeña en inglés o creol, hay además distintos géneros. Este año han concursado libros de poesía, de narrativa, tanto novela como cuento; libros de investigación histórica y de carácter testimonial.

En general, hay un buen nivel. Eso es muy halagador para uno: recibir libros que tienen buena calidad. Claro, en todo concurso ésta tiene distintos niveles; pero hay libros que despuntan y son muy interesantes. Evidentemente, vamos a tener un buen Premio”.

¿Cuántos libros están concursando en esta categoría?

“Tenemos diecisiete libros. En el caso de literatura en inglés, son libros ya publicados. Vienen en su idioma original y el Premio consiste, precisamente, en el propio reconocimiento que este significa y la traducción al español, lo cual es también estimulante porque significa que esa obra va a ser conocida en el ámbito del mundo hispánico.

Eso es muy interesante porque permite este intercambio de conocimientos mutuos en el Caribe, en una dimensión intracaribeña, que es lo que a veces tenemos como deficiencia: la falta de traducción de una lengua a la otra”.

Ciertamente, la diversidad lingüística del Caribe es uno de los obstáculos que enfrenta la difusión en esta área de la literatura que en ella se produce.

“Sí, ese es uno de los problemas que ha habido históricamente. Claro, es una herencia que tiene que ver con las distintas metrópolis que aquí intervinieron y, por lo tanto, las distintas lenguas de prestigio que establecieron y que son las lenguas, con sus variantes criollas, en las que se escribe esta literatura.

Históricamente esa ha sido una gran dificultad para el conocimiento mutuo en la región. Mi trabajo ha sido, durante toda la vida, dedicado precisamente a divulgar e interrelacionar unas literaturas nacionales con otras, dentro de la región del Caribe”.

En ese sentido, creo que esta categoría a la que convoca el Premio Casa ha hechoun buen aporte a través de los años.

“Sí, por supuesto. Es uno de los pocos premios que tiene esas características. Incluso, en la región hay otros premios literarios bastante prestigiosos, principalmente a partir de los años 90 del siglo pasado y ya del siglo XXI; pero esos concursos, pese a tener una importancia grande, no incluyen la traducción de los libros.

Y es una cosa que hemos discutido con los organizadores de estos premios, en algunos de los cuales he participado también como jurado. He conversado sobre la necesidad de traducir las obras que por su relevancia han sido premiadas para que sean conocidas en los otros idiomas; pero todavía no se ha logrado. Casa de las Américas es la única que da respuesta a esta necesidad”.

El Premio Casa cumplirá el próximo año seis décadas de existencia y no es uno de los concursos mejores remunerados. ¿A qué le adjudica Ud. el nivel de convocatoria que mantiene?

“Creo que a la capacidad que han tenido Casa de las Américas y elPremio Literario de ir ampliando su radio de acción.

Un premio que empezó siendo hispanoamericano, hoy en día es multilingüe. O sea, que tiene una capacidad de difusión, en cuanto a la participación de muchas lenguas. Primero, el portugués con Brasil y, luego, la lengua inglesa con el Caribe anglófono; el francés y el creol con otras islas de la región.

Como siempre hay que aspirar a cosas mejores, quizás un área muy importante en la producción literaria que haría falta incorporar es el Caribe neerlandés. Sí ha estado representada en otros proyectos de Casa de las Américas, pero no en su Premio Literario.

Precisamente, es la literatura de esa subregión caribeña la que menos se ha traducido. Es una gran desconocida en el mundo entero”.

En lo personal, ¿qué le significa haber sido invitado a participar en este jurado del Premio Casa?

“Ya había sido jurado en 1994, pero esta vez tiene un significado especial en el sentido de que el año pasado obtuve el Premio Casa. Ahora es como una renovación de los vínculos con Casa de las Américas, de otra manera.

Es también una forma de ponerse al día, pues los libros del Caribe anglófono que concursan han sido publicados en los últimos tres años. Entonces, uno refresca muchas lecturas o conoce nuevas obras. Lo nutre a uno también”.