Eraclio, un chiapaneco que nunca olvidó a Cuba

Eraclio, un chiapaneco que nunca olvidó a Cuba

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Escritores, Eraclio Zepeda, Tuxtla Gutiérrez, México, Playa Girón
  • Eraclio Zepeda.
    Eraclio Zepeda.

Este último jueves murió Eraclio Zepeda, a los 78 años de edad, en Tuxtla Gutiérrez, la misma ciudad mexicana donde nació. Es decir, en el mismo corazón de Chiapas. Narrador, periodista y actor, dejó un notable legado en la literatura y la vida política y social de su país. Pero también marcó su huella —y a la vez estuvo marcado— por el tiempo revolucionario cubano.

Presente en el Congreso Latinoamericano de Juventudes de La Habana en 1960, prolongó su estancia entre nosotros por varios meses: se sumó al claustro de la primera escuela formadora de instructores de arte e impartió clases en la Universidad de Oriente. Sostuvo intercambios con Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez, Roberto Fernández Retamar, Onelio Jorge Cardoso, José Soler Puig y Fayad Jamís —reconoció el magisterio de sus colegas cubanos— y asistió al Congreso fundacional de de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. En 2012, en La Habana, esa participación le fue reconocida por la organización cuando su presidente Miguel Barnet le entregó la distinción conmemorativa por Cincuentenario de la UNEAC. Entonces declaró: “En la UNEAC depositamos desde su fundación un proyecto de fraternidad, de solidaridad, de absoluta presencia en todas las tareas de la Revolución Cubana como escritores”.

Pero su mayor orgullo fue haberse alistado en las milicias en abril de 1961, junto al poeta salvadoreño Roque Dalton, para marchar a Playa Girón a defender la Revolución agredida.

Entre sus libros más destacados figuran los volúmenes de cuentos Bnzuful (1960), Asalto nocturno (1975) y Horas de vuelo (2005); el poemario La espiga amotinada (1960) y las novelas Las grandes lluvias (2005) y Tocar el fuego (2007).

En el cine resultó inolvidable su personificación de Pancho Villa en Reed, México insurgente, de Paul Leduc, y Campanas rojas, del soviético Serguei Bondarchuk.