Ernesto Guevara: vocación de fotógrafo

Ernesto Guevara: vocación de fotógrafo

La exposición itinerante Che fotógrafo, inaugurada el pasado 8 de octubre en la Biblioteca Provincial de Santa Clara, constituye una excelente oportunidad para adentrarse en la inmensidad histórica y humanística del excepcional hijo argentino-cubano (también se le otorgó la ciudadanía de la Mayor de las Antillas), Ernesto Guevara de la Serna (Rosario, Santa Fe, Argentina,14 de junio de 1928-La Higuera, Bolivia,  9 de octubre de 1967),  quien igualmente trascendió por su sensibilidad estética y su visión antropológica, al colocar al ser humano y su huella, como objeto central de sus fotografías.

La muestra, a cuya inauguración asistió el Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, entre otras personalidades, reúne 277 imágenes de pequeño y mediano formatos, tomadas por Guevara entre las décadas de los años 50 y 60, las cuales fueron reunidas por su familia. A través de estas, el espectador puede aproximarse —y en algunos casos conocer— memorables situaciones en la vida del extraordinario combatiente internacionalista, quien con su lente captó momentos que ahora evocan su infancia, adolescencia, los primeros años de su juventud, hasta su temprana muerte.

Auspiciada por el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el Centro de Estudios Che Guevara, la exhibición es un proyecto que esta última entidad ideó para que el público cubano —y de otras latitudes— pudiera apreciar las miradas y lecturas con que el Guerrillero Heroico configuró un universo creador muy particular y poco conocido y que refleja gran parte de su vida, desde los años mozos hasta sus últimos días.

Particularmente admiradas son las instantáneas sobre su histórico recorrido en motocicleta en compañía de su amigo Alberto Granado y de la Poderosa II ( moto marca Norton de 500 centímetros cúbicos), con la que ambos emprendieron viaje a través de Latinoamérica, y del que dejó constancia gráfica de sus periplos por Guatemala, Venezuela, Perú, Argentina y otros países, donde, con sus imágenes, hizo una suerte de denuncia de las desigualdades e injusticias a las que la opresión colonial durante siglos había sumido al continente; en tanto reflejó las huellas de las culturas precolombinas de gran valor patrimonial y cultural, disposición que puede calificarse como «adelantada» en su tiempo.

Es así que el Che se define también como excepcional admirador y cultivador del arte de la fotografía, aunque en México ejerció primero como fotógrafo ambulante y luego como fotorreportero profesional para cubrir los Juegos Panamericanos celebrados en esa nación en 1955, en representación de la Agencia Latina de Noticias.

El ícono universal de las luchas independentistas en Cuba, Bolivia y el Congo, que también se desempeñó como periodista, asimismo legó varias instantáneas realizadas durante su estancia en el país azteca, como médico y luego como expedicionario del yate Granma, donde entabló fecunda amistad con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y su hermano Raúl, así como con Ñico López y otros revolucionarios cubanos.

Aunque poco tiempo permaneció en Cuba, luego del triunfo del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959, el Che asumió disímiles responsabilidades, entre ellas jefe militar de La Cabaña y de Capacitación del Ejército Rebelde, posteriormente, jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, presidente del Banco Nacional de Cuba, jefe militar de la región de Occidente, Ministro de Industrias, miembro de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), así como desempeñó cargos de dirección en la Junta Central de Planificación (Juceplan).

Sobre muchas de esas tareas y de sus recorridos por diferentes países de todo el mundo en su condición de representante del gobierno revolucionario, dejó su impronta fotográfica que ahora puede disfrutarse a través de copias modernas, realizadas a partir de positivos y negativos originales, en blanco y negro y a color ―algunas de ellas inéditas—, conjunto que se exhibe junto con el audiovisual de igual título, especialmente realizado para acompañar la muestra, el cual ofrece detalles reveladores de sus vínculos con la fotografía, además de testimonios de algunos de sus compañeros de vida.

Significativos son sus recuerdos familiares igualmente perpetuados mediante el lente y que dejan testimonio de su amor hacia su compañera en la vida, Aleida March, y sus cuatro hijos, Aleida, Camilo, Celia y Ernesto.

Las fotos, algunas devenidas documentos históricos de trascendental valía; otras, interesantes ensayos sobre un oficio que desempeñó con distintos tipos de cámaras analógicas —algunas de ellas prestadas—,  mediante el cual se observan no pocos intentos —muchos de ellos perfectamente logrados— por la composición artística, serán expuestas, con carácter itinerante, en ocho provincias del país —incluida Villa Clara—, y su presentación estará asociada a hechos y momentos significativos de la vida del Che en esos territorios, en tanto su montaje se efectuará en espacios de carácter público, con valores históricos, patrimoniales o culturales apropiados para acoger una exposición fotográfica de tal envergadura.

Evidentemente, el Che llegó a familiarizarse con sus diferentes tomavistas, con los que consiguió atrapar instantes que previamente anticipó o imaginó; es decir poses o circunstancias que perpetuó gracias a su habilidad para disparar, justo a tiempo, el obturador.

En tal sentido, en buena parte de esos trabajos llaman la atención el encuadre, el preciso uso de los close-up, la expresividad de los paisajes y los fondos, así como la combinación del brillo y el contraste; amén de su probada destreza en la regulación del diafragma  —que permite el paso de mayor o menor cantidad de luz— y el obturador —que deja pasar la luz durante más o menos tiempo—. De la correcta conjunción de ambos, obtuvo admirables resultados.

Tanto en el ejercicio del periodismo como en el de la fotografía, Guevara sobresalió por su agudeza en la observación y el cuidadoso examen de cada uno de los asuntos que le motivaron; amén de su vocación como excelente comunicador despertada en él, con énfasis, en la juventud.

Por supuesto, dentro del amplio conjunto, también hay determinadas fotos con menos valía estética, pero con significativa distinción documental. En última instancia no puede obviarse que muchas de esas imágenes fueron hechas por un hombre entregado por entero a la causa revolucionaria, con muy poco tiempo libre para asumir un ejercicio que demanda concentración y dedicación.

Che Fotógrafo es un proyecto que forma parte del interés del Centro Che Guevara de dar a conocer su vida y obra, para lo cual esta institución se ha propuesto recuperar y promover materiales inéditos contentivos de un rico caudal informativo, conservados en su archivo personal.

Igualmente fue concebida con el fin de dar a conocer la creación artística del querido luchador antiimperialista en el terreno de la fotografía. Con anterioridad, en el año 1990, una parte de estas obras se exhibieron en la Galería Latinoamericana de Casa de las Américas bajo la curaduría de la pintora, dibujante, escultora, grabadora y pedagoga Lesbia Vent Dumois, Premio Nacional de Artes Plásticas 2019. A partir de ese momento, la muestra ha recorrido una veintena de ciudades latinoamericanas y europeas.