Estación Habana en buena temporada otoñal

Estación Habana en buena temporada otoñal

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Escénicos, teatro cubano
  • Noviembre por Estación Habana. Fotos del autor
    Noviembre por Estación Habana. Fotos del autor
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La necesidad de integración de lo público y lo privado por medio de la actividad política y el teatro, permite crear una ética de lo colectivo. Esto constituye una de las premisas fundamentales de la obra Noviembre representada por el grupo Estación Habana. Escrita y dirigida por Edgar Estaco, la obra se presenta en el teatro El Sótano, Vedado, en los horarios habituales de la institución. El equipo de realización en notas al programa comunica: “Noviembre no es solo una tragedia de celos, es el lugar de acción de un manojo de pasiones a donde llegan arrojados sin retorno: dos hermanos, dos visiones, dos formas de participación en la aventura humana; mosquitos, una inhóspita cañada, la música, dos escopetas, una bala, es todo. ¿Están vivos?”.

La ética está relacionada con todas las áreas de la vida cotidiana. Por supuesto, el arte teatral y la actividad política se vinculan de manera muy particular a los valores éticos. Noviembre puede entenderse como una reflexión sobre los seres humanos, y como consecuencia sobre la sociedad contemporánea, sobre los conflictos interpersonales dentro de las dinámicas económicas, sociales-culturales y políticas. El necesario equilibrio entre los factores espirituales y materiales es otro elemento al que se le presta especial atención, debido a que en esa interacción surge lo que conocemos como calidad de vida, algo que se corresponde con los derechos humanos universales. Lo anterior nos convida a reconocer en esta obra, una visión integradora en el abordaje de las diversas temáticas socio-culturales. Debemos ser conscientes de que  la integración y el respeto de lo público y lo privado es una necesidad, la cual se expresa por medio del teatroy la actividad política con implicaciones estéticas, comunicológicas y éticas.

El texto dramático logra penetrar en la esencia de las temáticas y conflictos tratados. Las interpretaciones resultan orgánicas, sincronizadas e impulsan la velocidad de la acción dramática. El vestuario y maquillaje juegan un rol activo en la caracterización de los personajes, dándole credibilidad a la narración teatral. El diseño escenográfico y la iluminación están en función de apoyar la acción dramática, aportando múltiples matices a la construcción estética a través de imágenes artísticas inéditas. Los efectos sonoros unido al desplazamiento escénico de los intérpretes, generan escenas contrastadas imprimiéndole a las mismas efectividad en el decurso narrativo.

El arte y la política tienen varios aspectos comunes, uno de ellos está relacionado en que ambos influyen sobre el nivel de vida de los ciudadanos, y más aún, sobre su calidad de vida. Nadie está exento de la influencia ejercida por la creación artística y la actividad política en nuestra subjetividad, toma de decisiones y conducta social. De ahí que el teatro debe y tiene que responder a necesidades individuales del creador pero también a necesidades sociales-culturales. Indudablemente, estas son ideas que están presentes en la más reciente entrega de Estación Habana. En resumen la obra es una propuesta artística muy atractiva para todas aquellas personas que amamos el teatro, y continuará siendo en el futuro un acercamiento muy útil a la comprensión de la sociedad contemporánea.