Favio: la estética de la ternura

Favio: la estética de la ternura

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Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Audiovisuales, cine, Leonardo Favio
  • Afiche del documental.
    Afiche del documental.

Favio: la estética de la ternura, del realizador venezolano Luis Alejandro Rodríguez Ruiz, es el título del documental que, filmado para honrar la memoria del cineasta Leonardo Favio, fuera estrenado en la trigésimo séptima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Dicho audiovisual en colores y con retrospectivas en blanco y negro, de 95 minutos de duración, y estructurado en imágenes de archivo y actuales, así como en los resultados de entrevistas a directores, actores y personal técnico, así como al ilustre intelectual suramericano. Profesionales del séptimo arte que, a lo largo de su fecunda existencia terrenal, establecieron con él sólidos lazos profesionales y afectivo-espirituales.

En las secuencias fílmicas correspondientes, se muestra lo mejor de su talento, porque Favio, tan versátil como indispensable en la cinematografía de nuestra América, tenía “duende”, al decir del poeta, escritor y dramaturgo granadino, Federico García Lorca, y que, en buen cubano, no es otra cosa que estar tocado por el “ángel de la jiribilla”, según el poeta, escritor, crítico y periodista, José Lezama Lima

Como ningún otro autor escudriñó en el alma popular a través de personajes inocentes, marginados o incomprendidos frente a un medio social, en ocasiones brutal y en extremo despiadado hacia esas personas, a quienes se les privara del tesoro más importante que —después de la vida y la salud— posee el homo sapiens: la dignidad y el decoro.

De acuerdo con los testimoniantes, en la producción intelectual y espiritual de Leonardo encontramos una aguda crítica social, pero enfocada con evidente ternura, y desde una óptica ético-humanista e ideo-estético-artística por excelencia.

En las obras que Fabio le aportara a la pantalla grande latinoamericana y universal siempre hay víctimas y victimarios y un marcado interés por llevar al celuloide los problemas sociales que afectan no solo a los pueblos de nuestro hemisferio, sino también a los de todas partes del orbe.

En la filmografía de Leonardo Favio hay —al parecer— un componente autobiográfico, porque procedía de una familia de escasos recursos socio-económicos, de extracción muy humilde, y por ende, tuvo una niñez y una adolescencia traumáticas por la influencia directa de uno de los flagelos sociales que le han hecho tanto daño a la humanidad, en la misma medida que las secuelas de los conflictos bélicos y el azote del VIH-SIDA: el morbo del tener, el cual ha desplazado al ser.

De ahí, que los audiovisuales salidos de su genio e ingenio sustenten tesis filosófico-antropogénicas, y en consecuencia, analicen —con afilado bisturí— las causas de los problemas que, desde épocas inmemoriales, afronta la existencia del hombre, como consecuencia de los efectos desintegradores de esa enfermedad social que socava las bases del amor, el perdón y la paz; pilares fundamentales en que, para Favio, descansa la gran familia humana.

Homenaje que estoy seguro dejará una honda huella en la mente y en el alma de quienes tuvimos la suerte de ver y disfrutar el documental Favio: la estética de la ternura, como homenaje póstumo a ese gigante de la cinematografía latinoamericana.