Fernando Alcorta: voz insignia de la radio cubana

Fernando Alcorta: voz insignia de la radio cubana

Etiquetas: 
Premio Nacional de Radio, Medios audiovisuales y radio, Radio Progreso
  • Por sus grandes aportes al medio radial, Fernando Alcorta recibió la Distinción Por la Cultura Nacional y la condición de Artista de Mérito del ICRT. Foto tomada de Radio Rebelde
    Por sus grandes aportes al medio radial, Fernando Alcorta recibió la Distinción Por la Cultura Nacional y la condición de Artista de Mérito del ICRT. Foto tomada de Radio Rebelde

“La locución es arte y técnica a la vez”

Fernando Alcorta

El maestro Fernando Ezequiel Alcorta Castellanos (1932-2018), Premio Nacional de la Radio por la obra de la vida, fue a encontrarse con el Espíritu Universal en ese mundo lleno de música, poesía, luz y color a donde, según José Martí, van los buenos que “aman y crean”.

Alcorta no solo era la voz emblemática de la radio insular, sino también la que aún identifica en el éter a Radio Progreso, la Onda de la Alegría, donde todavía se escucha para beneplácito de la audiencia nacional y foránea.

En 1950 participó en un espacio deportivo en la emisora CMJH de Ciego de Ávila. Fue así como intervino —por vez primera— en un programa radial. Al inaugurarse, en 1952, en su ciudad natal, la CMJP, Radio Cuba (hoy Radio Surco), fue su fundador. Comenzó a laborar en dicha emisora, donde incursionó en casi todas las especialidades de la locución (comerciales, musicales, animación, declamación y entrevistas).

A partir del golpe militar de 1952, perpetrado por el dictador Fulgencio Batista Zaldívar (1902-1973), la emisora se convirtió en un hervidero revolucionario y fue visitada muchas veces por dirigentes provinciales y nacionales del Directorio (DR).  Involucrado en actividades conspirativas, en abril de 1958, Fernando Ezequiel fue designado para atender el llamamiento a la huelga general que se transmitiría por la radio; razón por la que fue detenido por esbirros batistianos.

Al triunfar la Revolución, continúa trabajando en Radio Cuba hasta que, a inicios de la década de los 60 de la pasada centuria, se traslada a La Habana, donde se incorpora a Unión Radio, que acababa de ser intervenida por el Gobierno Revolucionario.

En esa misma época socio-histórica, se incorpora a la Emisora de la Familia Cubana y desde entonces se mantuvo como locutor oficial de esa radioemisora y de Radio Habana Cuba hasta su jubilación por vejez en los años noventa del siglo anterior.

En su fructífera trayectoria artístico-profesional, el también miembro fundador de la sección de Locución de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), fue testigo de momentos históricos muy importantes: fue el locutor que viajó a la Unión Soviética para narrar por Radio Progreso el viaje al cosmos de Arnaldo Tamayo; proyección internacional que continuaría, al trabajar para Radio Checoslovaquia Internacional, mediante convenio con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), organismo que lo envía a cooperar con la Radio Nacional de Angola.

También presenta a la Voz de Cuba en el Exterior el 16 de abril de 1961 en las esquinas de 23 y 12, durante los heroicos días de la invasión mercenaria a Playa Girón.

Por su indiscutible maestría era considerado un locutor “de referencia nacional” (e internacional, agregaría el autor de esta evocación literaria).

Fue, además, narrador del bloque de novelas de Radio Progreso, y tomó parte en infinidad de programas estelares de esa emisora y de Radio Habana Cuba.

Por sus grandes aportes al medio radial, recibió la Distinción Por la Cultura Nacional y la condición de Artista de Mérito del ICRT: galardones con que han sido laureados aquellos profesionales del sector que han dado lo mejor de su talento a los más diversos públicos locales y extranjeros.

En paz descanse, Fernando Ezequiel Acosta Castellanos, que su vibrante voz permanecerá por siempre en la memoria poética de quienes tuvimos el privilegio de escucharla por cualesquiera de las emisoras, donde se entregara, en cuerpo, mente y alma, al noble ejercicio de la locución. ¡Que así sea!