Festeja el Ballet Nacional de Cuba aniversario 50 de Juventud Rebelde

Festeja el Ballet Nacional de Cuba aniversario 50 de Juventud Rebelde

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  • Obra Triade, con coreografía de Eduardo Blanco y música del maestro Rossini. Foto: Nancy Reyes.
    Obra Triade, con coreografía de Eduardo Blanco y música del maestro Rossini. Foto: Nancy Reyes.

Los más jóvenes integrantes del Ballet Nacional de Cuba (BNC) que no participaron en la gira artística que realiza la emblemática compañía por la península ibérica y Omán, se presentaron en la sala Avellaneda del Teatro Nacional para celebrar el cumpleaños 50 del diario Juventud Rebelde.

Con respecto al medio siglo de existencia mediática del periódico de la juventud cubana, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, envió —desde España— el siguiente mensaje a la dirección del órgano de prensa:

“El periódico Juventud Rebelde, con su nombre luminoso y significativo, cumple sus primeros 50 años. El Ballet Nacional de Cuba, que lo vio nacer y crecer en tantos años de servicio al pueblo cubano, a su Revolución y especialmente a los jóvenes, se siente honrado por dedicar una función en su homenaje. Deseamos a ese colectivo una eterna juventud, con su rebeldía combativa e inteligente, para enaltecer cada vez más nuestros valores y tradiciones patrióticas y revolucionarias”.

El programa artístico incluyó las obras Tiempo de danzón, con coreografía del artista Eduardo Blanco y música del maestro Arturo Márquez; Didenoi, con coreografía de la artista Maruxa Salas y música de la maestra Dulce Pontes; Triade, con coreografía de Blanco y música del maestro G. Rossini.

A la luz de tus canciones, con coreografía de la eximia ballerina, y música de los maestros Ernesto Lecuona, Orlando de la Rosa y Adolfo Guzmán, y para cerrar ese espectáculo de lujo, Rara Avis, con coreografía del laureado artista Alberto Méndez, Premio Nacional de Danza, y la música de los maestros George Frideric Haendel y Alessandro Marcello.

La actuación especial de la bailarina japonesa Rina Tanaka, ganadora del primer premio del Concurso Internacional de Ballet Valentina Koslova, de Nueva York, y la de los miembros del cuerpo de baile, se caracterizó —fundamentalmente— por el respeto a la técnica académica adquirida en las aulas donde se formaron como bailarines profesionales. Así como por la riqueza expresiva que les aporta la interpretación teatral, condición básica indispensable en un bailarín.

Por otra parte, la importancia que le conceden al movimiento en el campo de la danza en general, y de la danza clásica en particular, es la percepción de esa manifestación artística como genuina expresión de la unidad cuerpo-mente-alma y el amor inmenso hacia el arte de las puntas, que identifica a los bailarines cubanos en cualquier escenario nacional o foráneo.

No obstante, las virtudes reseñadas, y descubiertas por los bisoños danzarines en sus maestros, tanto en el aula, en la barra, en los ensayos, como fuera de esos contextos docente-educativos, es necesario que continúen espiritualizando la técnica académica y develando aún más los secretos de la interpretación teatral.

Eso solo se logra con el discurrir del tiempo, en la barra, en los ensayos, en el proscenio, y es —a mi juicio— el medio idóneo para alcanzar la excelencia artístico profesional que ha identificado, desde hace más de seis décadas, a las figuras insignias del BNC, dirigido por la genial bailarina y maestra, tan cubana como universal.