Fidel, Alicia y la magia de la Edad de Oro

Fidel, Alicia y la magia de la Edad de Oro

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  • El Ballet Nacional de Cuba se suma a los festejos por los 90 de Fidel. Foto: Ballet Nacional de Cuba
    El Ballet Nacional de Cuba se suma a los festejos por los 90 de Fidel. Foto: Ballet Nacional de Cuba

Con motivo del aniversario noventa del natalicio del Comandante Fidel Castro Ruz, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, directora general del Ballet Nacional de Cuba (BNC), y miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, formuló a la prensa nacional y extranjera, acreditada en la mayor isla de las Antillas, las siguientes declaraciones:

«Si la Revolución nos trajo por primera vez una política cultural que apoyó el desarrollo de las más diversas expresiones artísticas, no cabe duda de que el pensamiento y la acción del Comandante en Jefe Fidel Castro supusieron un impulso especial a nuestro trabajo. Recordamos su comprensión, su visión desprejuiciada y entusiasta hacia el arte del ballet. Desde el primer momento, en 1959, decidió ofrecernos todas las facilidades para reorganizar y desarrollar la compañía, así como la escuela, el centro para formar a los bailarines. Mucho de lo que hemos conseguido los cubanos en el ballet, durante la etapa revolucionaria, tiene que ver con la sensibilidad de Fidel hacia la cultura, a su apoyo decidido a nuestros proyectos. Ahora, en su cumpleaños 90, es justo que recordemos lo que nos entregó y que digamos una vez más, junto a todo el pueblo: ¡gracias Fidel!».

Para festejar con música y danza, junto al pueblo cubano, la importante efeméride, la Cátedra de Danza del BNC llevó a las tablas del capitalino teatro Mella el espectáculo La magia de la Edad de Oro, donde los principales protagonistas fueron los pequeños príncipes que participaron en los cursos de verano que imparte la emblemática compañía.

Los Ismaelillos que intervinieron en dicho espectáculo, dedicado —fundamentalmente— a agasajar a Fidel demostraron, en el proscenio, los conocimientos teórico-prácticos adquiridos en la barra, en las clases y en los ensayos programados al efecto, para materializar en la praxis que han aprendido a dominar los fundamentos básicos indispensables en que se estructura la técnica académica y la interpretación teatral (recursos técnico-expresivos que deben intelectualizar y espiritualizar, al decir del maestro Fernando Alonso), así como a amar —con todas las fuerzas de su ser— el arte de las puntas, para obsequiarle una función de lujo al invencible jefe guerrillero por su onomástico noventa.

A quienes asistieron a esas funciones no les quedó la más mínima duda de que los bisoños bailarines cumplieron —con creces— el noble objetivo que pretendía alcanzar la magia de la Edad de Oro.