Fidel: vida en Revolución

Fidel: vida en Revolución

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Plásticos, artes plásticas, Fidel Castro Ruz, pintura cubana
  • Los cuadros reunidos en esta muestra recrean diferentes momentos en la vida del Héroe del Moncada. Fotos del autor
    Los cuadros reunidos en esta muestra recrean diferentes momentos en la vida del Héroe del Moncada. Fotos del autor
  • Los cuadros reunidos en esta muestra recrean diferentes momentos en la vida del Héroe del Moncada. Fotos del autor
    Los cuadros reunidos en esta muestra recrean diferentes momentos en la vida del Héroe del Moncada. Fotos del autor
  • Rogelio Fundora, conocido como El Guajiro que Pinta. Foto del autor
    Rogelio Fundora, conocido como El Guajiro que Pinta. Foto del autor

En la histórica concentración efectuada el 26 de julio de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro, entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, exaltó que el campesino de hoy “es el héroe del campo y es el héroe de las ciudades. El hombre aquel de ayer es hoy el héroe, el soldado de la Revolución que esgrime su arma, que es su arma de trabajo, y el símbolo de su arma revolucionaria y el símbolo del arma con que está dispuesto a defender las conquistas de la Revolución”.

Para Rogelio Fundora, creador de la plástica conocido como El Guajiro que Pinta, el amor a la tierra es más que un tema recurrente en toda su obra. Se trata de una entrega amorosa y sublime. Sus armas son la guataca, el machete, el pincel y la espátula, esgrimidas en la localidad rural de Madruga, donde vive. Allí es uno de los más afanosos agricultores cooperativistas; escenario donde también prolifera su arte múltiple.

En ocasión del aniversario 90 de nuestro líder histórico, quien sintetiza lo más valioso del pensamiento revolucionario cubano y universal, nutrido del ideario antiimperialista, humanístico y patriótico de José Martí, el Guajiro… concibió esta muestra de retratos que con el título de Fidel: vida en Revolución que se inaugura este 11 de marzo en el Palacio de los Torcedores, Museo de los Trabajadores Cubanos, como parte de los homenajes que este año el pueblo rendirá al Comandante en Jefe.

Buena parte de la vida de Rogelio transcurre en los predios de su finca La Esperanza, donde unas veces se le ve inmerso entre lienzos, cartulinas o cerámicas, para materializar ideas pictóricas que una y otra vez rememoran al hombre y sus vínculos con el campo. Otras, al amanecer o entrada la noche, con la guataca al hombro repasa los surcos, para corregir los cultivos o cosechar la tierra, consciente de que del fruto de ella no solo depende su sustento y el de su familia, sino además contribuye a la producción de alimentos destinados al pueblo.

Los cuadros reunidos en esta muestra recrean diferentes momentos en la vida del Héroe del Moncada, del Granma y de la Sierra, también de origen campesino, nacido en Birán el 13 de agosto de 1926. Se trata de originales expresiones pictóricas en las que despunta el estilo característico de este artífice autodidacta, quien sobresale por la realización de piezas que revelan escenas cuyos protagonistas — labriegos, el campo y la vida rural—, trascienden entre figuraciones, colores y hábiles soluciones técnicas. Trabajos que resaltan ineludibles signos naif con influjos de la academia aprehendida, amén de sus pesquisas sobre la obra de reconocidos maestros de la plástica insular.

Bajo tales preceptos, Fundora nos acerca a su imaginario estético sobre Fidel, travesía iconográfica desde la juventud hasta el presente de la bravía figura, paladín de los obreros y los campesinos. El pintor resalta al combatiente de la Sierra Maestra; al abogado del memorable alegato de La historia me absolverá; al Comandante en Jefe del Ejército Rebelde; al conductor de la batalla de Guisa; al héroe que entró victorioso en Santiago de Cuba al amanecer del 1ro. de enero de 1959, y después, el 8 de enero, lo hizo en La Habana junto con la Caravana de la Libertad, para sellar su compromiso con el pueblo en sus palabras en el Cuartel Columbia.

En los cuadros igualmente se rememoran al militante que en la Constitución del Comité Central del Partido, en 1965, fue elegido Primer Secretario y Miembro del Buró Político, al Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Las obras reverencian asimismo al imbatible mortal que venció 638 intentos de asesinatos.

Como muestra de retribución y respeto, en Fidel, vida en Revolución también se aprecian otras muchas facetas del Comandante Eterno que exaltó el alma del campesino, sus necesidades y su pureza.

Como bien se sabe, el retrato es un género desolador, a veces relegado a planos inferiores dentro de la plástica contemporánea, pero aún latiente gracias a la persistencia de artistas como Rogelio que asumen el desafió de hacer perdurar lo que algunos califican como la prueba de fuego de cualquier pintor. Él asume este reto mediante una amorosa y ferviente entrega desde los inicios de su atrevida incursión en el arte, ejercicio en el que, como en el caso de muchos otros creadores, está el impulso, el aliento y la comprensión de una emprendedora mujer. Me refiero a su joven compañera en la vida, Yuneitsy Oliva Díaz, su musa y la más rígida crítica de su arte.

Vale señalar la recurrente alusión de la guataca en los cuadros, cerámicas, grabados y esculturas del Guajiro, idea igualmente reiterada de forma minimal en las piezas que conforman esta exposición. Este instrumento especialmente destinado a limpiar de hierbas las tierras, constituye para él un ícono del campesinado cubano, devenido sello de la obra pictórica de este agricultor-pintor tenaz y persistente; amigable, humilde y sencillo.

En cada pieza integrada a esta muestra se hace perdurable una parte de la vida que el artista sustrajo de un hombre excepcional e irrepetible. Distinción agradecida de este Guajiro a quien de hecho constituye su valiente reivindicador.