Género cuento centra interés en el Coloquio Nacional de Narrativa

Género cuento centra interés en el Coloquio Nacional de Narrativa

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Escritores, crítica literaria, Coloquio Nacional de Narrativa, sala Villena
  • Durante los tres días de debate, la sala Villena ha acogido a todos los interesados en la narrativa cubana de hoy.
    Durante los tres días de debate, la sala Villena ha acogido a todos los interesados en la narrativa cubana de hoy.

 

El género cuento fue el centro del debate y la polémica ayer en el Coloquio Nacional de Narrativa, que sesionará hasta este jueves 31 de marzo en la sala Martínez Villena de la UNEAC, y donde se discutirá el tema “La novela que se escribe y publica hoy” con ponencias de Julio Travieso, Emmanuel Tornés, Emilio Comas y Rodolfo Duarte.

¿Qué ha sucedido y qué sucede con la cuentística cubana contemporánea?, ¿hacia dónde nos dirigimos los narradores y con cuáles herramientas al futuro literario de Cuba?, ¿se publica y se lee más cuento en la actualidad o el acceso a las nuevas tecnologías ha implicado un retroceso en el terreno de la literatura?, ¿creamos solamente una literatura del desencanto?, fueron algunas de las interrogantes que impulsaron la discusión del panel “El cuento que se escribe y publica hoy”.

Si algo queda claro en este coloquio es que debemos aprovecharlo al máximo y multiplicar espacios como este para reunirnos más seguido para hablar y debatir, señaló Rafael de Águila y agregó: las ideas se prueban en el debate, dijo Sarte, así que abordémoslas todas ya que ninguna resultará errada, cuando más serán ideas otras.

Durante su intervención se detuvo en lo que llamó “tres senderos de la cuentística cubana”: la profusión, la levedad y el hibridaje. Llamo profusión a esa potencialidad de narradores salidos del boom de los talleres literarios, especialmente del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, que ha hecho posible que tantos escriban mucho, y a decir con justicia bastante bien, estimó Águila.

Al abordar el sendero levedad recordó como “muchos escritores retenemos nuestras obras en espera de ganar un premio, estamos imantados por la premiofilia aunque decimos de boca para afuera que somos premiofóbicos”. También subrayó que la ganancia de la cuentística cubana está más en la cantidad que en la calidad de las obras, aunque muchas son notables.

En cuanto a las relaciones de hidridaje resaltó cómo las fronteras entre los géneros son cada más difusas y los escritores echan mano a otras expresiones artísticas. Al referirse a la lectura fue más lejos: “los escritores solo nos leemos entre nosotros, incluso antes de publicar”, algo que levantó ronchas hasta del mismo Alberto Guerra que defendió la pasión pero hizo un llamado a la cordura. “Nos leen y muchos que no son escritores, no sólo en Cuba, fuera de ella. Incluso realizan tesis de grado sobre nuestras obras”, aclaró el presidente de la sesión de narrativa de la UNEAC.

Por su parte Elaine Vilar, quizás la narradora joven más visible del boom literario cubano de unos años para acá, focalizó su atención en lo que llamó “la pandemia de las antologías”, y aunque reconoció haberse dado a conocer a través de ellas criticó el desequilibrio de calidad que abruma a estas colecciones. “Tal parece que los antologadores persiguen ganar un poco de dinero con sus iniciativas”, dijo.

Otra de sus arremetidas fue contra la preocupación de los narradores por desarrollar escenarios y “trucos del lenguaje” y que se desentienden de los personajes a los cuales diseñan planos y faltos de vida. “Uno lee cuentos y novelas y los personajes hablan igual, tienen las mismas ideologías y los impulsan los mismos fracasos”, indicó.

Miguel Terry Valdespino realizó un recorrido por la narrativa de los 80 y 90, cuando para publicar y sobretodo ganar uno de los pocos concursos que existían había que ser bueno de verdad, y soltó la idea que si los escritores crean sus historias para el lector debería elegirse un jurado conformado por ellos. “Nos llevaríamos más de una sorpresa”, vaticinó.

Por otro lado, Jamila Medina resaltó la proliferación de viñetas y minicuentos que dialogan con la poesía, el teatro y otras manifestaciones del arte, y precisó que si bien existe una literatura del desencanto y apolítica que no promueve el compromiso político y social, hay otros derroteros preocupados por resaltar la historia, actualizarla, y ofrecer una imagen interesada de la nación.

El Coloquio Nacional de Narrativa coordinado por el escritor Alberto Guerra, está dedicado al incansable promotor de la literatura cubana Salvador Redonet Cook (1946-1998) y al narrador y poeta Alberto Rodríguez Tosca (1962-2015). Asimismo escritores invitados de varias regiones de la isla leyeron textos inéditos y se asistió a presentaciones de libros de diferentes casas editoriales del país.