Historia y colores en nuestros medios de difusión

Historia y colores en nuestros medios de difusión

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  • En la sociedad cubana prevalece la unión racial. Foto: Internet
    En la sociedad cubana prevalece la unión racial. Foto: Internet
  • Rolando Julio Rensoli Medina, miembro de la Comisión José Antonio Aponte de la UNEAC, invitado al Moviendo los caracoles de abril. Foto: Internet
    Rolando Julio Rensoli Medina, miembro de la Comisión José Antonio Aponte de la UNEAC, invitado al Moviendo los caracoles de abril. Foto: Internet

El espacio Moviendo los caracoles, que auspicia la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y tiene como sede habitual la sala Martínez Villena de la cincuentenaria institución, tuvo como invitado especial al doctor Rolando Julio Rensoli Medina, miembro de la Comisión José Antonio Aponte de la UNEAC.

Las palabras de presentación estuvieron a cargo del doctor Avelino Couceiro Rodríguez, presidente de la sección de Crítica e Investigación de la asociación anfitriona, quien —después de darle la más cordial bienvenida y reseñar la trayectoria profesional del también escritor e historiador habanero— le cedió la palabra para que impartiera la conferencia magistral Historia y colores en nuestros medios de difusión.

El doctor Rensoli Medina explicó, a vuelo rasante, cómo llegó al controversial tema de la racialidad a través del estudio de la multiplicidad de identidades del cubano, que es, esencialmente, un mestizo, como lo demostraran científicamente los hallazgos de una investigación realizada por el Centro Nacional de Genética Médica. Otra motivación que inclinó sus intereses cognoscitivos hacia ese tema fue que un intelectual italiano le dijo, medio en serio y medio en broma, que había que visitar a Cuba para conocerla, porque había asistido a funciones en el exterior del Ballet Nacional de Cuba, y no había visto ningún negro, y del Conjunto Folclórico Nacional no había casi personas de tez blanca. La lectura que de ese hecho hiciera el colega europeo fue que, en nuestra plataforma insular, hay personas que, por su etnia, se dedican a diferentes actividades culturales, muy bien delimitadas entre sí. Eso, en realidad, no es así, porque somos una etnia inclusiva; por ende, tenemos —por ejemplo— una música y una literatura genuinamente cubanas.

Esa observación lo llevó a la conclusión de que hay que pintar, que colorear a la sociedad cubana actual, donde los medios masivos de comunicación desempeñan una función “clave”, al igual que el Sistema Nacional de Educación, para descolonizar la mente de los decisores que laboran, tanto en los medios como en el Ministerio de Educación, donde los especialistas elaboran el diseño curricular de la asignatura Historia de Cuba para los diferentes niveles de enseñanza.

Para documentar su punto de vista al respecto, hizo un esbozo histórico de cómo han sido invisibilizados los indios, primitivos habitantes de “la tierra más hermosa que ojos humanos vieron”, los negros esclavos o libertos y las mujeres, quienes tuvieron una participación activa, y en ocasiones heroica, en las sublevaciones contra el poder colonial español, y muchos ofrendaron hasta sus vidas para alcanzar la libertad que, por el color de la piel o el género al que pertenecían, les era completamente negada.

Por otra parte, precisó que ni siquiera los conquistadores españoles eran “blancos puros”, porque la península ibérica estuvo sojuzgada por los árabes (moros) durante varios siglos.

No obstante, desde la época colonial hasta el presente, persisten los prejuicios raciales. Los medios audiovisuales imponen patrones estéticos que mediatizan la selección étnica de los actores que trabajan en el cine o en la pequeña pantalla.

Para muchos historiadores la historia comienza en 1492 con el descubrimiento y posterior colonización de la mayor isla de las Antillas, y antes de que el gran almirante Cristóbal Colón arribara a nuestras costas, ¿qué sucedía en estos lares? ¿Es que, acaso, no había una cultura y una mitología indígenas, que han sido olímpicamente olvidadas por los medios y por la enseñanza escolar, a todos los niveles?

Anacaona, india rebelde que combatió el vasallaje hispano, solo se identifica con una emblemática agrupación musical, integrada solo por mujeres. El indio Hatuey, uno de los primeros mártires en la lucha por la emancipación, solo se conoce por la cerveza que lleva su nombre. Carlota, la esclava negra que sublevó tres ingenios contra los amos, adquirió relieve histórico, porque el Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016) calificó una operación bélica llevada a cabo en Angola con el nombre de Carlota.

La mal llamada Matanza de Caonao fue un feroz combate que hizo desplazarse a los conquistadores hispanos dos leguas más allá del lugar donde tuvo lugar el enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre indios y españoles. En la polémica “toma de La Habana por los ingleses” el batallón de pardos y morenos desempeñó una función decisiva en la resistencia que los criollos le ofrecieron al ejército británico durante dos meses. Tanta fue la bravura y valentía demostrada en el campo de batalla por aquellos pardos y morenos, que el monarca español solo los condecoró a ellos .Y varios ejemplos más, que harían interminable esta reseña periodística, y que, insiste, han sido ignorados por los medios y por los programas académicos.

Según el doctor Rensoli Medina la única explicación que tienen esos olvidos ¿involuntarios? obedece a que en nosotros todavía prevalece —quizás por un mecanismo inconsciente o no— una mentalidad colonialista, que lamentablemente no ha podido ser eliminada después de casi seis décadas de revolución. La población indígena está en nuestros genes, al igual que la hispana y la africana. Tanto es así, que se han ido “blanqueando” hasta los tres pescadores que encontraron a la Virgen de la Caridad del Cobre en alta mar: originalmente eran un indígena, un mestizo y un negro, y ahora —como por arte de magia— resulta que los dos primeros son blancos. ¡Sin comentario!

Sin embargo, se han obtenido algunos logros: en Guanabacoa se le cambió el nombre a la calle Someruelos y se le puso el de José Antonio Aponte, o sea, sustituyeron el nombre del victimario por el de la víctima.

Por último, insistió en que se debe hacer mucho más énfasis, tanto en los medios como en nuestros centros educacionales, en la excelsa figura de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, quien fue el primero en liberar a los esclavos e incorporarlos al incipiente Ejército Libertador; hecho al que no se le da —según su apreciación— el peso específico que tiene esa acción heroica, al igual que ocurre con la histórica Asamblea de Guáimaro, integrada por terratenientes blancos, y donde se discutió la abolición de la esclavitud.

En nuestra sociedad, debe prevalecer la justicia social, pero, para alcanzarla con dignidad, debemos conocer muy bien la verdadera historia de Cuba, para erradicar —de una vez y por todas— las malsonantes expresiones: “blanquito sucio, negro de m…”, u otras por el estilo.

Una vez finalizada su documentada disertación, los participantes le formularon disímiles preguntas al doctor, quien las contestó con la profesionalidad, sencillez y humildad que lo caracteriza en el ámbito académico y fuera de él; fructífero intercambio que enriqueció —con creces— la vigente línea temática desarrollada en esa cita mensual.

A dicha actividad, asistieron la locutora y periodista Rosalía Arnáez, presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la institución, escritores, historiadores, así como representantes de la prensa local.