Homenaje a Federico García Lorca

Homenaje a Federico García Lorca

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  • Lorca  es recordado como un genial bardo a escala global.
    Lorca es recordado como un genial bardo a escala global.

«Un nefasto día del verano de 1936, las letras ibéricas y universales perdieron a uno de sus más genuinos representantes: el poeta, escritor y dramaturgo Federico García Lorca (1898-1936), ultimado por las balas fascistas, ya que el ilustre intelectual granadino era un cálido defensor de la vida y la cultura, pisoteadas durante la Guerra Civil Española (1936-1939) por las hordas franquistas, sedientas de sangre inocente […]».

Con esas puntuales palabras, la crítica y periodista Aitana Alberti, comenzó su intervención en el espacio mensual Jueves literario, que auspicia la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y tiene como sede habitual la sala Caracol de nuestra cincuentenaria institución.  En esta ocasión especial, dicha cita con las letras y los medios audiovisuales estuvo dedicada a evocar la memoria del autor de La casa de Bernarda Alba, con motivo del aniversario 80 de su vil asesinato, el cual —según la intelectual cubano-argentina— devino un verdadero hecho fortuito: Federico se encontraba en Granada cuando estalló la confrontación bélica entre republicanos y franquistas, apoyados los primeros por los gobiernos progresistas del orbe, y los segundos por los fascistas italianos y los nazis alemanes.

Aitana leyó una crónica dedicada por el poeta y escritor Pablo Neruda (1904-1973), Premio Nobel de Literatura, a la vida y la obra de un hombre que amara y creara, con un pensamiento progresista, que se acercaba mucho más a la izquierda, y luego, declamó unos versos de la autoría del poeta Rafael Alberti (1902-1999), en los que deplora la alevosa muerte del genial bardo y destaca las virtudes éticas, ideo-estético-artistas y humanas que identifican, a escala global, la producción intelectual y espiritual de García Lorca durante su corta, pero fecunda existencia terrenal.

Con posterioridad, se proyectó el documental Federico García Lorca. Retrato de familia, con guión y dirección del realizador Enrique Nicanor. En dicho audiovisual, varios informantes (familiares allegados y amistades cercanas a Federico, así como estudiosos e investigadores de la obra poético-literaria del talentoso vate hispano, relataron anécdotas, experiencias y vivencias que configuran la trayectoria biográfica y artístico-profesional de un ser humano único e irrepetible, que le temía a Tanatos (la muerte, en el vocabulario psicoanalítico ortodoxo), por las grandes pérdidas que implica, y que admitía ser gay  sin que su orientación sexual, de la que se sentía en extremo orgulloso, le generara angustia o sentimientos de culpa, en medio de la sociedad española de la década de los años 20 y 30 de la pasada centuria, o sea, una formación socio-económica caracterizada —en lo fundamental— por el machismo y la homofobia más radicales.

Por otra parte, el narrador utiliza la primera persona para relatar la azarosa leyenda personal que escribiera García Lorca durante sus 37 años de vida, la cual se vio abruptamente truncada por la brutalidad de un sistema totalitario que trataba de imponerse —y, finalmente, lo logró por espacio de cuatro décadas— en la península ibérica.

Granada, la ciudad natal de Federico, fue para él un «paraíso perdido», que lo hechizara desde su más temprana niñez y adolescencia, y lo convirtiera en el poeta sensible que fue, es y será per se culom saeculorum. De ahí ese amor incondicional a su querida Granada.

Entre otros temas de interés, los entrevistados señalaron la amistad que estableciera con el maestro Manuel de Falla (1876-1946). Tanto fue así, que don Manuel y el joven poeta organizaron un concurso de cante jondo, para otorgarle al flamenco el espacio que —por derecho propio— merecía en el contexto de las danzas españolas.

García Lorca también incursionó en las artes plásticas, y concretamente, en la pintura; manifestación artística en la que fue severamente criticado por los maestros Salvador Dalí (1904-1989) y Luis Buñuel (1900-1983), por no respetar los cánones estético-artísticos trazados por el expresionismo; escuela de la cual Dalí y Buñuel eran los más distinguidos exponentes  en aquella época socio-histórica. Federico no podía seguir los indicadores técnico-expresivos surrealistas, porque la pintura del bisoño artista tenía un marcado componente afectivo-sentimental, ausente entre quienes militaban en las filas de esa tendencia pictórica contemporánea

Según los encuestados, Federico es la imagen de España, pero no la de la España feudal ni franquista, sino la de una España moderna, renovada, que marcha a la cabeza —y no a la zaga— del viejo continente.

Viajó a Nueva York, invitado por un íntimo amigo de la familia García Lorca: el profesor Fernando de los Ríos (1879-1949), quien fuera a impartir un ciclo de conferencias en universidades de esa ciudad estadounidense. En Nueva York, Federico percibe la soledad espiritual que azota a la denominada Babel de Hierro, aunque estudia el idioma shakesperiano en uno de sus emblemáticos centros de educación superior y cosecha muy buenas amistades entre la intelectualidad neoyorquina.

De acuerdo con los estudiosos e investigadores de la obra de García Lorca, el prolífico autor escribió Un poeta en Nueva York, inspirado en el fango y en la mugre de la imponente urbe norteamericana. Federico fue un crítico mordaz de la sociedad capitalista estadounidense, y al igual que José Martí, hizo causa común con los pobres, los negros, los judíos y los marginados socialmente.

Para continuar su periplo, llegó a La Habana, donde quedó fascinado con la belleza de la Ciudad de las Columnas y la gracia tropical de ese mestizo único e irrepetible, que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas. Una vez en nuestro archipiélago, visitó la ciudad de Santiago de Cuba, la cual lo embrujó, al extremo de que le brotó del alma el poema «Iré a Santiago de Cuba». Tanto lo impresionó la capital cubana que, en cierta ocasión, escribió: « […] si me pierdo, búsquenme en Granada o en La Habana […]».

De regreso a España, creó el proyecto teatral La Barraca, para visitar las ciudades y lugares más intrincados de la península. Desde el campo de la cultura, colaboró activamente con el gobierno republicano, aunque siempre aclaró que en La Barraca no se hacía política, sino teatro y nada más que teatro.

Un leitmotiv en su obra poético-literaria era la muerte, la cual presentía que iría a su encuentro de un momento a otro. No obstante, declaró que estamos en la obligación de ser alegres, y de fomentar la alegría en el prójimo. En síntesis, la carismática personalidad de Federico García Lorca no era seductora, ya que él era —en sí mismo— la seducción.

Una vez finalizada la presentación del documental Federico García Lorca. Retrato de familia, dedicado a homenajear a esa figura insigne de la literatura mundial por el aniversario 80 de su lamentable desaparición física, los asistentes le formularon varias preguntas a Aitana Alberti, quien —con los sólidos conocimientos y la dulzura caracterogénica que la distinguen en cualquier medio— supo satisfacer con creces las necesidades cognoscitivas y espirituales de los amantes de la vida y la obra del creador de Bodas de sangre.

A dicha actividad, asistieron la poetisa, escritora, editora y periodista Marilyn Bobes, poetas, escritores, así como representantes de la prensa local.