Homenaje a Ildefonso Acosta Escobar en La Bella Cubana

Homenaje a Ildefonso Acosta Escobar en La Bella Cubana

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Músicos, La Bella Cubana, música cubana
  • El espacio tiene por objetivo homenajear a músicos que han hecho contribuciones al patrimonio sonoro. Foto: Héctor Navarro
    El espacio tiene por objetivo homenajear a músicos que han hecho contribuciones al patrimonio sonoro. Foto: Héctor Navarro
  • El espacio tiene por objetivo homenajear a músicos que han hecho contribuciones al patrimonio sonoro. Foto: Héctor Navarro
    El espacio tiene por objetivo homenajear a músicos que han hecho contribuciones al patrimonio sonoro. Foto: Héctor Navarro

“La personalidad de la música y la cultura insular que hoy nos honramos en homenajear  se caracteriza por la prolífica producción intelectual y espiritual aportada al fascinante mundo de las corcheas y las semicorcheas, así como por la indiscutible calidad de las composiciones musicales (...) la buena música tiene entrada libre en el corazón del hombre”.

Con esas emotivas palabras, la maestra Alicia Valdés Cantero, vicepresidenta de la Asociación de Música de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), presentó al guitarrista-concertista, profesor, orquestador y compositor yumurino, Ildefonso Acosta Escobar, a quien se le dedicara —en esta ocasión— el espacio La Bella Cubana, que tiene como sede habitual la sala Martínez Villena de nuestra cincuentenaria institución.

Como es habitual, la conductora estelar de esa cita sabatina, reseñó la trayectoria artístico-profesional de Acosta Escobar (Matanzas, 1939), quien desde que niño mostró interés por la guitarra. Años más tarde estudió violín con el maestro Cándido Failde y trompeta con los maestros Rafael Somavilla Pedroso y Dagoberto Hernández Piloto. Ya como profesional integró varias agrupaciones musicales y se licenció en Música (especialidad Guitarra), en la Universidad de las Artes (ISA). 

Comenzó su carrera artística en la primera década de los años 50 de la pasada centuria como miembro del Trío Tropical de voces y guitarras, donde fue director y arreglista. También se desempeñó como trompetista de conjuntos soneros y orquestas de jazz band. Después de la Revolución se incorporó como solista a las actividades programadas por el Consejo Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura).

Entre sus principales aportes al desarrollo del pentagrama musical cubano, se podrían citar: creador de un método didáctico para la guitarra popular, atención a la formación y desempeño de artistas aficionados, así como conferencista y jurado en eventos internacionales de guitarra y composición, donde ha compartido escenario con los maestros Leo Brouwer y Federico Smith. En sus conciertos ha estado acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica de Matanzas y la Orquesta Sinfónica de Oriente.

Los regalos espirituales, que nunca faltan en ese espacio lleno de música, fueron obsequiados por la Orquesta de Guitarras, dirigida por el maestro Esteban Campuzano; el Dúo de Galy y Eduardo Martín; el guitarrista Luis Manuel Molina; así como por los estudiantes que integran el Coro Solfa y el dúo de la especialidad de guitarra, perteneciente a la Escuela Alejandro García Caturla.

Por último, el maestro Ildefonso Acosta Escobar, agradeció a su colega y amiga Alicia Valdés Cantero los honores brindados en La Bella Cubana.

A este acontecimiento cultural, asistieron los maestros Guido López Gavilán, presidente de la Asociación de Música de la UNEAC, Rey Montesinos, notable músico y compositor, y José Ramón Artigas, director del espacio televisivo De la gran escena, además de profesores y estudiantes de enseñanza artística media y superior y representantes de la prensa local.