Homenaje a Olga Oria Alzada Ramírez en La Bella Cubana

Homenaje a Olga Oria Alzada Ramírez en La Bella Cubana

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Asociación de Músicos, La Bella Cubana, Alicia Valdés, UNEAC, magisterio
  • Olga Oria Alzada agradeció a su compañera en el magisterio y amiga del alma Alicia Valdés. Foto: Roberto Bello.
    Olga Oria Alzada agradeció a su compañera en el magisterio y amiga del alma Alicia Valdés. Foto: Roberto Bello.
  • Los intérpretes llenaron de música, luz y color la sala Martínez Villena de la UNEAC. Foto: Roberto Bello.
    Los intérpretes llenaron de música, luz y color la sala Martínez Villena de la UNEAC. Foto: Roberto Bello.
  • Los intérpretes llenaron de música, luz y color la sala Martínez Villena de la UNEAC. Foto: Roberto Bello.
    Los iLos intérpretes llenaron de música, luz y color la sala Martínez Villena de la UNEAC. Foto: Roberto Bello.

El espacio La Bella Cubana, que conduce y dirige la musicóloga Alicia Valdés Cantero que tiene como sede la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), homenajeó a la profesora Olga Oria Alzada Ramírez, quien ha dedicado más de medio siglo a la enseñanza del solfeo en escuelas elementales de música.

Desde hace 16 años, dicho espacio sabatino tiene como objetivo visibilizar a mujeres y hombres que han hecho aportes sustanciales al desarrollo del pentagrama sonoro insular y de un poco más allá de nuestras fronteras geográfico-culturales.

Olga Oria Alzada Ramírez cursó estudios de piano y alcanzó el título de profesora de ese instrumento. Desde 1961, ha ejercido la docencia artística en la escuela Guillermo Tomás de Guanabacoa, donde permaneció hasta 1990 y posteriormente, en el colegio Adolfo Guzmán, el cual funcionara en el Manuel Saumell. Fue directora fundadora de la Escuela Nocturna Gerardo Guanche, en la villa de Pepe Antonio.

Una vez jubilada, pero no retirada, comenzó a impartir clases particulares de solfeo, no solo a pequeños príncipes, sino también a adultos que muestran interés en incursionar en el fascinante mundo de las corcheas y las semicorcheas.

Desde hace más de cinco décadas, la profesora Alzada Ramírez se ha entregado en cuerpo, mente y alma a la labor docente-educativa y concretamente, a la enseñanza del solfeo, por su impecable trayectoria profesional en el campo de la pedagogía musical, ha recibido disímiles distinciones y reconocimientos, además de ser miembro distinguido de la Asociación de Músicos de la UNEAC.

La maestra Valdés Cantero reflexionó acerca de la noble función de enseñar; profesión dignificada en la mayor Isla de las Antillas por el venerable padre Félix Varela, José Martí y don José de la Luz y Caballero, entre otros insignes educadores de todas las épocas y todos los tiempos

Con posterioridad, leyó dos testimonios enviados por prestigiosos discípulos de la agasajada, y solicitó al auditorio que —desde una óptica eminentemente objetivo-subjetiva— expresaran sus criterios muy personales acerca de la función desempeñada por Olga Oria en el contexto de la enseñanza artística.

Tanto unos como otros destacaron la excelencia pedagógica que caracteriza a la profesora Alzada Ramírez como profesora de solfeo, y cómo descubrieron en esa excepcional maestra —a través del ejemplo vivo en el aula y fuera de ella— los valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales en que se estructura la personalidad de un músico integral.

Los regalos espirituales obsequiados a Olga Oria estuvieron a cargo —entre otros— del coro de la Escuela Guillermo Tomás, el dúo de piano y saxofón, uno de los violinistas de la popular agrupación Los Van Van y un chelista, quienes llenaron de música, luz y color la sala Martínez Villena de la UNEAC para honrar a su entrañable maestra.

Por último, Olga Oria Alzada Ramírez —visiblemente emocionada— agradeció a su compañera en el magisterio y amiga del alma, ese sincero homenaje por sus 54 años de infatigable labor pedagógica, y admitió estar en eterna deuda de gratitud con la principal artífice del espacio La Bella Cubana