Incertidumbres y elogios de Jorge Fornet

Incertidumbres y elogios de Jorge Fornet

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Escritores, Feria del Libro 2016, Ediciones UNIÓN
  • Jorge Fornet con Elogio de la incertidumbre pudiera llevarnos a la conclusión de que el autor pone en letras lo que dejó pendiente.
    Jorge Fornet con Elogio de la incertidumbre pudiera llevarnos a la conclusión de que el autor pone en letras lo que dejó pendiente.

Luego de que el ensayo El año 71. Anatomía de una crisis, de Jornet Fornet, frecuentara por unas horas estantes de seleccionadas librerías y desapareciera, como se dice, sin dejar rastro, otro libro suyo lo sucedió sin la pretensión de convertirse en la segunda parte. Digo esto porque un título como Elogio de la incertidumbre pudiera llevarnos a la conclusión de que el autor echaría mano a lo que dejó pendiente.

Pues no, esta compilación de elogios con la que director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas accedería al catálogo de Ediciones UNIÓN, no roza los satánicos años que sucedieron a ese año 71 que parece distante sin estarlo, más bien Fornet regresa a otras obsesiones que lo han desvelado durante décadas: la gran tradición de la literatura latinoamericana y los autores cubanos o latinoamericanos que la heredan.

En este sentido, Elogio de la incertidumbre, que abarca casi doscientas páginas, reúne once trabajos que alternan la reseña con el ensayo, el prólogo con intervenciones y ponencias en eventos literarios, para ofrecernos una mirada llena de inquietudes y provocaciones, una sumatoria que incita a leer desde el placer y la indagación o desde el desconcierto y la búsqueda, si se prefiere.

El abanico es variado. Desde incitar el encuentro con la escritura de Machado de Assis, ese mulato en una sociedad esclavista, autodidacta con escasa instrucción escolar, quien llegó a convertirse en el más distinguido de los escritores brasileños, hasta la lectura de Los días terrenales, de José Revuelta, un autor cercano a nosotros en muchos sentidos pero al que llegamos tarde, un tanto desfasados, en el 2009, si nos atenemos a las polémicas que suscitó la novela cuando se publicó en 1949 y a los ataques que recibió de la izquierda mexicana cincuenta años antes.

También conviven en el volumen Alejo Carpentier por un lado, ese lector privilegiado de una novela como La muerte de Virgilio, del escritor austriaco Hermann Broch y las similitudes con su narrativa, la revisitación de la obra de Ricardo Piglia a través de indicios que va dejando el argentino en sus prólogos y epílogos fechados o la lectura de autores que lo influyeron, y por otro lado la propuesta de leer a Sergio Pitol dentro de otra tradición como si fuera un escritor cubano, ya que “la casi nula publicación de sus textos entre nosotros y sus visitas de incógnito a la Isla nos hacen perder de vista que la presencia cubana en su obra es más notable de lo que parece”, alerta Fornet.

En la aventura crítica dialogan viñetas y otras piezas de Guillermo Cabrera Infante con Los pichiciegos, de Rodolfo Fogwill, huella perdurable de la Guerra de las Malvinas en la literatura argentina y El entenado, de Juan José Saer, considerada por muchos la mejor novela histórica latinoamericana, un privilegio que Fornet comparte a menos que se coloque a su lado Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos.

El autor de Los nuevos paradigmas. Prólogo al siglo XXI, Premio Alejo Carpentier en ensayo 2006, regresa al escenario de la literatura latinoamericana analizando textos de Jorge Volpi, Mario Bellatín, Pedro Lemebel, David Toscana y Edmundo Paz Soldán. En el escenario cubano se concentra en cuatro novelas. Djuna y Daniel, de Ena Lucía Portela, La soledad del tiempo, de Alberto Guerra Naranjo, Desde los blancos manicomios, de Margarita Mateo Palmer, y El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura Fuentes.

¿Cómo entender, a través de cuatro novelas, una literatura? Es una pregunta que se hace Fornet, también representa un desafío: el de encontrar los posibles vasos comunicantes. Arriesga algunos. La preferencia de narrar la historia desde la visión de los perdedores, la afirmación de la individualidad, la obsesiva presencia de personajes que son escritores y la pasión trasgresora por encontrar significados ocultos que ponen en funcionamiento el mecanismo de la culpa. Indagaciones desde la ficción que hurgan en las fisuras de un modelo social para cuestionar la solidez del edificio que habitamos, para decirlo con las palabras de crítico.