Jacques Bonaldi nos habla de su vida como traductor

Jacques Bonaldi nos habla de su vida como traductor

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Escritores, traducción literaria, sala Caracol
  • Jacques Bonaldi profesa en su labor que las palabras no tiene límites.
    Jacques Bonaldi profesa en su labor que las palabras no tiene límites.

A veces son poco valorados, algunos quedan en la sombra ante una obra maestra, pero sin ellos el mundo de la literatura universal nos hubiera sido desconocido, lejano.

La Asociación de Escritores de la UNEAC dedica una vez al mes un espacio para la traducción, los traductores y todos los vericuetos de esta profesión en su difícil arte de propagar la cultura universal. La sala Caracol, con sus pocos asientos, exactos para lograr la intimidad entre el protagonista y su auditorio, acogió la visita del profesional francés Jacques Bonaldi quien en excelente oratoria nos supo cautivar sobre la importancia de amar con fuerza y responsabilidad lo que hacemos.

En su inicial discurso, Bonaldi recordó la primera vez que se enamoró de la literatura latinoamericana, de esa noche cuando leyendo en francés Señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias, quedó fascinado. En ese momento se prometió volver a leer la novela en su idioma original, y así comenzó a estudiar español de manera autodidacta.

Pasaron algunos años y llegó la revista Tricontinental a su vida, una gran escuela para Jacques.

Después llegó Daniel Chavarría descontento con la traducción al francés de su libro El ojo de Cibeles, y ahí empezó una relación de trabajo de mucho esfuerzo, investigación, horas interminables de estudio para lograr que textos como Allá ellos, La sexta isla y otros libros fueran un éxito en el país europeo. También recibió aplausos El vuelo del gato del ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez, aunque asegura fue bien complicado “pues el texto es cubano, muy criollo y adaptar eso no fue nada fácil”.

La poesía cubana también ha pasado por el intelecto de Bonaldi y uno de sus retos fue Abdala, que bajo el sello editorial José Martí, se tradujo en seis idiomas. Al llevarlo al francés, Jacques decidió utilizar versos y para ello se tomó algunas libertades, pero como afirmara orgulloso “esta manera llamó mucho la atención”.

Y el estudio del Apóstol es “mi otra pasión, aunque muy poco compensada pues lo único publicado en Francia son las cartas de su amigo Manuel Mercado. Algunas de estas misivas desgarradoras. En esa publicación se muestra al Martí hombre, íntimo, que sufre, con sus esperanzas y desesperanzas”.

Guiones de cine, ensayos… no han habido fronteras para este hombre, Premio Internacional de Traducción, del Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes (ESTI), pero sí grandes retos como el de traducir “Contrapunteo cubano” del tabaco y el azúcar (1940) del gran Don Fernando Ortiz. Según rememora, este libro fue bien complicado pues en él el maestro utiliza varias terminologías del tabaco y el azúcar en un lenguaje totalmente barroco que complejizó el trabajo.

Aun cuando el invitado de la tertulia confesara que insertarse en los grandes circuitos de la traducción es bien difícil, su trayectoria profesional solo habla de entrega, constancia, amor por las palabras, sus significados, sus significantes.