Jaime de la Jara expone en el Centro Wifredo Lam

Jaime de la Jara expone en el Centro Wifredo Lam

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Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, : Plásticos
  • Obras representativas del creador. Fotos tomadas de Arte informado
    Obras representativas del creador. Fotos tomadas de Arte informado
  • Obras representativas del creador. Fotos tomadas de Arte informado.
    Obras representativas del creador. Fotos tomadas de Arte informado.

Bajo un título extraño, La Anatomía del Cero, se presenta una muestra personal del artista español Jaime de la Jara en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Resulta sorprendente ver articulada la noción de anatomía con el número cero. Este número en realidad es una construcción, un artificio creado por el hombre desde hace mucho tiempo y se ha generalizado su uso en todas las esferas de la vida científica, cultural y social.

Por su parte, a de la Jara le interesa la nada del cero por sentirla despojada de la necesidad de ser una parte obligada de lo real y para situarla con propósitos instrumentales en los contextos del arte. Su deseo personal parece encaminarse en el campo de lo escultórico-instalativo actual a la búsqueda de lo inefable de la nada, a definirlo, a encontrarle cuerpo, espacio y sustancia, mediante el ejercicio de la creación y la reflexión artística. Va encaminado a servirse del cero como un espacio de intermediación, propicio a la anulación de la existencia de los entes corpóreos en las formas conocidas, de apertura hacia nuevas lógicas de presentación, en las cuales puede darse la libertad de existencia de otras formas artísticas, capaces de revelar aspectos cognoscitivos de interés general en el campo artístico.

La superficie de las cosas se le revela fantasmal, aunque no arquetípica y universal a la manera platónica. Un espíritu post-estructuralista lo mueve a desentrañar misterios, a trazar mapas conceptuales en torno a las posibilidades de construcción ofrecido por el llenado de la vaciedad de la nada, sintetizado en la expresividad del cero. En sus palabras al catálogo, separa de una manera dual pero interconectada el plano de la expresión y el del contenido. Ese revestimiento y el núcleo semántico de fondo es uno de los ejes de su visión artística. Tal vez por eso acostumbra con frecuencia a cubrir sus piezas, a revestirlas, a envolverlas en una segunda piel. Al hacerlo, encubre lo oculto detrás. Con eso se puede presuponer pretenda considerar y denotar cuán distinto es el ser del parecer de las cosas, de cómo las veladuras están presentes en los objetos y en los saberes más elementales o abarcadores. Por eso sus obras no deben verse circunscritas a tratar acerca del arte sino de los procedimientos cognoscitivos en general.

Atrapar el vacío representa para él un desafío epistemológico que le permite abrir operacionalmente una brecha, un intersticio a nivel del pensamiento. Con ese propósito introduce su mirada en esa zona de fronteras, esa zona intermedia. Coloca precisamente allí, en ese punto cero, el espacio conceptual de sus instalaciones escultóricas para crear la anulación de la polaridad, convertida en una zona híbrida de contacto entre uno y otro lado. La representación de esa nada la resalta atribuida al uso del número cero, dando margen a nuevas imágenes que no siguen estrictamente los modos de presentación habitual de lo real.

Situarse en el punto o franja de mediación entre un tipo de universo de las cosas u otro, ha sido un núcleo importante y fértil en la germinación de las ideas de este artista, según las cuales va trazando sucesivamente diversos asideros a los modos suyos de expresión creativa. De acuerdo a mi manera de enjuiciar su obra.

El cero, de acuerdo a su manera de referirse artísticamente a él, es un sutil espacio, una membrana ideal, una franja, la cual le permite experimentar en el arte, movido por un espíritu investigativo, con el fin de arrojar la develación de un nuevo orden de las cosas, un sistema diferente de relaciones encubiertas.

Esa delgada capa de frontera establece un nexo, un puente, una interconexión. Es umbral, zona de riesgo y también de libertad creativa, topos donde se hace posible imaginar la existencia de otras lógicas a las acostumbradas. Como se trata de una línea fronteriza, las cualidades de la imagen responden a las dos partes y no a una sola. Es resultante de una hibridez. Le permite a su visión artística proyectarse en una deconstrucción analítica de ese espacio de mediación entre la lógica acostumbrada (uno de los lados) y permitirle construir otras lógicas posibles (el otro lado de la relación).  Al asumir de la Jara la condición de ser un sujeto agente activo, se aprovecha de esa circunstancia e insufla de energía activadora el campo de su indagación reflexiva pero también a la del público, a quien arroja interrogantes.

Acostumbra a evidenciar al cero como ese espacio situacional del no-lugar, creando una visualidad pretensiosa de mostrar una lógica de nuevo tipo, al disponer los objetos utilizados de tal modo que entre otras, la forma de manifestación de la fuerza gravitacional sea alterada, echada a un lado, abiertamente violentada. Para eso hace uso preciso de la fotografía, girando la imagen al presentarla expuesta en galería. Lo interesante del acto perceptivo inmediato de esa manera de proceder es la aceptación por el público de la credibilidad de la imagen ofrecida, aupada por el resalte de su atractivo visual.

Solo bastante después puede sospecharse el escamoteo de lo desatinado de estas, acorde a la lógica convencional. Es entonces cuando empieza a actuar la carga semántica detonante puesta en ellas mediante ese procedimiento por el cual el público debe reflexionar, no obstante lo haga después de haber contemplado sus obras. Ese retardo interpretativo en la detección de esa trampa visual, denota el hacer uso de los juegos ilusionistas de los trampantojos barrocos, dada la ventaja de ser sumamente engañosos al sentido de la vista. Eso le da oportunidad de mover las coordenadas de lo real a otras maneras hipotéticas de expresión.

O bien, sitúa a los objetos (mesas) pegados a la pared. Con esto socava su disposición convencional. Al efecto crea una estructura visual en la cual la distribución espacial de los objetos, las texturas de la madera y sus formas variables, inciden visualmente, atrayendo poderosamente la atención. Al disponer los objetos en otra dimensión ajena a la acostumbrada por la fuerza gravitacional, supongo se propone como objetivo mayor llamar la atención sobre el valor de no aceptar lo convencionalmente aceptado.

Su misión artística es provocar el cuestionamiento y rasgado de lo ilusorio mediante la presentación de disposiciones supuestamente absurdas según la lógica tradicional. La simplicidad de las formas y de los elementos constituyentes de sus obras enmascara la sutil complejidad de la organización interna. El propósito de sus piezas se torna huidizo a dejarse atrapar fácilmente en sus peculiares construcciones.

Sus piezas, al disponerse en un contexto perceptivo bajo el comportamiento supuesto de  otras leyes físicas, crean relaciones de nuevo tipo. Violentan la lógica acostumbrada, al colocarse en una posición absurda a los objetos tomados directamente del entorno común de la experiencia de todos (sillas, sofás u otros), en contraste alterado de la acción de esa fuerza física universal.

Debe destacarse el situar los elementos de sus piezas en un orden muy estudiado con un gusto sobresaliente pese a hacerlos aparecer en algunas obras de modo aparentemente desordenado, resultado del buen aprendizaje de sus estudios universitarios en arte.

Obsérvese la naturalidad acostumbrada de sus presentaciones: las piezas se presentan con una vida propia, independiente de los observadores, quienes reciben la sensación de una notoria tranquilidad en lo expuesto sin que los significados arriben a formularse en un discurso clarificado.

No se trata de un mundo cotidiano el universo de objetos escultóricos de su arte. Para deconstruir analíticamente la aceptabilidad de los juicios de rutina y desinstalarlos de su acomodo, crea instalaciones paradójicas, dando por hecho el servirle para socavar la habitual confianza en lo observado. La implosión de visiones heredadas, aceptadas con beneplácito, ha sido desde hace tiempo un motivo principal de su voluntad creativa. Esa tarea se la ha encomendado a sí mismo. Su pretensión es asir el espacio cero de la Nada, algo tan quimérico como pretender asir el Todo. No obstante, por lo que parece y juzgo, ese es el exigente destino del camino trazado por su exploración.