Jonal y Maritza: el matrimonio que dio a luz a la próxima película cubana

Jonal y Maritza: el matrimonio que dio a luz a la próxima película cubana

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Medios audiovisuales y radio, Chucho Valdés, cine, cine cubano, Cuba, Cultura, Película, Amilcar Salatti
  • Yuliet Cruz es protagonista en la película. Foto: cortesía de Jonal Cosculluela.
    Yuliet Cruz es protagonista en la película. Foto: cortesía de Jonal Cosculluela.
  • Yuliet Cruz es protagonista en la película. Foto: cortesía de Jonal Cosculluela.
    Yuliet Cruz es protagonista en la película. Foto: cortesía de Jonal Cosculluela.

Hace cinco años Vilma Montesinos, una mujer apasionada por el audiovisual para niños y jóvenes, me mostró el guion de Amilcar Salatti para una película sobre un niño de 10 años que descubre de manera casual su talento para el piano. Los primeros pasos de Esteban comenzaban en esos momentos, y me dio la oportunidad de conocer a dos jóvenes creadores, que con su tesón y unión lograron al fin la soñada meta de cualquier cineasta: ver la obra terminada.

Largo ha sido el camino para Jonal Cosculluela y Maritza Ceballo, una pareja de esas que en los textos es llamada matrimonio feliz. Con sus hijas Alejandra y la recién nacida Camila, esa familia no ha detenido su proceso de crear para que nosotros podamos recibir la enorme dosis de talento que nuestro país acumula. Graduado él de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte y ella de la Universidad de la Habana en la especialidad de Comunicación, han logrado empujar este proyecto y hacerlo realidad.

Fui testigo de las gestiones por lograr el financiamiento mínimo requerido para el filme. Se unieron varias instituciones cubanas, fundamentalmente el Instituto Cubano de la Música, RTV Comercial y la Asociación Hermanos Saíz, a las que fueron sumándose otras. El puntillazo final fue haber logrado que el extraordinario pianista Chucho Valdés compusiera la música de Esteban. Después de esos largos cinco años, pronto podremos ver la película.

Jonal habla orgulloso de su opera prima cada vez que conversamos. Agradece el apoyo de las personas que en las instituciones culturales no dudaron en escuchar la apasionada defensa que tanto él como Maritza hacían del proyecto, y paso a paso, fueron organizando el complejo proceso que conforma una producción audiovisual de tamaña envergadura.

Si algo emociona al joven director es que su película, que de seguro atraerá la atención de nuestro público siempre ávido por producciones cinematográficas nacionales, no necesitó del sexo y la violencia en el afán de atrapar al espectador. Su apuesta por el mensaje humanista, por la solidaridad entre las personas, y por el logro de un sueño, hacen de Esteban una obra necesaria para los convulsos tiempos actuales en el mundo.

El niño Esteban, que no cesa en su empeño por lograr que un veterano profesor de piano le muestre los primeros secretos de ese mágico instrumento musical, es un ejemplo de que la tenacidad es vital para alcanzar lo que cualquier humano se propone. Es como lo que han hecho Jonal y Maritza: no descansar hasta que su sueño se haga realidad.

A la espera que su película sea programada para exhibirse al público cubano (supongo que en enero), Jonal y Maritza están trabajando ya en un segundo guion. Comienza entonces el largo proceso que ya conocen al dedillo, y entre visitas a instituciones culturales, reuniones, correos electrónicos y llamadas, ese matrimonio encuentra el tiempo necesario para que Camila y Alejandra sigan creciendo en un ambiente de cariño, como el que necesitaba el niño Esteban para seguir adelante.

Mientras, seguiré disfrutando al conversar con esa pareja de jóvenes creadores, que confían en que su obra recibirá apoyo en nuestro país. La alegría de ambos es contagiosa, y nos empuja a pensar que nada hará desaparecer la bondad en este mundo. Preparémonos pues a ver Esteban, porque es solo el arranque para ellos dos.

 

 

Tomado de Cubadebate