Jorge Luis Sánchez: Cuba Libre es una película para que la gente disfrute y piense

Jorge Luis Sánchez: Cuba Libre es una película para que la gente disfrute y piense

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  • Jorge Luis Sánchez, director del filme.
    Jorge Luis Sánchez, director del filme.

El pasado 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, fue exhibido la premier del filme Cuba Libre, en el cine Chaplin, tercer largometraje de ficción de Jorge Luis Sanchez (1960), de quien el público ya conocía entregas como El Benny (2006) e Irremediablemente juntos (2012).

La presentación especial de la película en fecha tan significativa ocurrió a petición del propio cineasta, quien quiso compartir con sus compatriotas un filme que había dedicado a su bisabuelo, oficial de las tropas mambisas.

La cinta, una producción del ICAIC en la que colaboró el Fondo Cubano de Bienes Culturales, centra su argumento en las vivencias de dos niños durante la intervención con la que el ejército de los Estados Unidos escamoteara, en 1898, la victoria a los insurrectos cubanos que luchaban contra España.

En entrevista que concediera a esta publicación, Jorge Luis Sánchez accedió a abordar determinados aspectos de la concepción y el rodaje de una de las producciones del patio que concursará en el venidero Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Jorge Luis, usted ha manifestado que su idea inicial de comenzar a escribir el guion de Cuba Libre era poner a dos niños en un contexto difícil, en una situación límite. Sin embargo, en esta, como en las dos anteriores veo un gusto por hurgar en nuestra historia.

—Evidentemente, mientras más películas uno hace, mejor se va conociendo. Yo no se si a otros colegas les pasa eso.

Parto de que me gusta la historia. Me encanta ver el pasado, recrearlo. No como un investigador, pero, obviamente, también me gustan los personajes puestos en tensión, en momentos complicados, pertenecientes al pasado, en este caso.

Me preguntó por qué escogí a dos niños, los puse en semejante contexto con otros personajes y escribí ese guion. Todavía no tengo respuesta para eso. Ojalá que nunca la tenga. No me hace falta.

—Cuba Libre es una gran producción. ¿Eso lo lograron con más ingenio que recursos o fue una película costosa?

—Fue una película en la que hubo que aprovechar cada clavo y también una película costosa. De entrada, hubo que construir ese pueblo, todo el vestuario del ejército norteamericano, el armamento, las insignias. No me canso de repetir que en eso el trabajo del Fondo Cubano de Bienes Culturales fue importantísimo.

Tuvimos que preparar esos niños, vestirlos. Levantar el campamento americano, con las casas de campaña. El parque de Jaruco hubo que desmontarlo...

También la cantidad de efectos digitales. Desde la explosión del Maine, hasta otros que son más inadvertidos como borrar cables eléctricos, antenas de televisión. Es una película complicada.

A mí no me resultó aburrida en ningún momento, pero ¿No crees que sus dos horas de duración la hacen muy extensa?

Traté de bajarla un poco y no pude. Le hice unos cortes hace un mes y no pude quitarle más. Pero si no te aburriste, te lo agradezco mucho.

Noto que varios de los integrantes del staff ya han trabajado contigo anteriormente, como es el caso de Rafael Solís, en la dirección de fotografía.

—Creo que es una tendencia mía porque llevo casado desde hace como 150 años y parece que me acostumbro a la gente. En el caso de Rafael Solís es la primera vez que hacemos ficción. En un tiempo hicimos muchos documentales.

Osmany Olivares viene trabajando el sonido conmigo desde El Benny, igual que Juan Manuel Ceruto, en la música y Nanette García, en la dirección de arte. Es que me entienden. Conocen mis defectos, mis virtudes, mis majaderías, mis exigencias. Mientras no caigamos en la rutina, que es el peligro que tienen los matrimonios eternos, todo va bien.

¿Algún proyecto inmediato?

—Tengo muchos proyectos pero no se qué va a pasar. No lo se. Tengo muchos guiones escritos porque en una etapa importante de mi vida yo escribí mucho. De hecho este guión es de 1998. El Benny es de 1993. Creo que donde mejor me siento es en las películas de época, para las que hay que tener mucha salud.

¿Hay algún musical entre esos proyectos?

—Hay un musical, pero no puede ser ahora porque ya los amigos, un poquito para fastidiarme, decían que Cuba Libre era un musical. Hay un musical por ahí que me interesa mucho, pero tiene que esperar un poquito.

Como has dicho, este guión es de 1998 y los trabajos para la película comenzaron en el 2012. Sin embargo su argumento resulta muy oportuno en el actual contexto de las relaciones de nuestro país con los Estados Unidos.

—Yo tenía muy claro lo que esta película podía lograr, hasta cierto punto, porque uno hace una película y después ellas caminan por otros caminos que tú ni imaginaste. Quería que los cubanos pensaran, reflexionaran, porque en la película los mambises se equivocan, como creo que se equivocaron y se equivocan los españoles, como creo que se equivocaron cuando no quisieron negociar con los cubanos.

Por supuesto, los grandes aprovechadores fueron los americanos. Ellos vinieron con un guión de hierro y los errores de los cubanos posibilitaron muchas de las cosas que hicieron los norteamericanos después.

Antes del 17 de diciembre quería que los espectadores cubanos reflexionaran sobre esto. Después de esa fecha todo adquiere otra dimensión que también me sorprendió, que me sorprende y, ahora, cuando la siga viendo con el público me va a seguir sorprendiendo. Entonces, si te parece que es una película oportuna, bienvenida esa opinión.

Es una película para que la gente disfrute y piense. Para que la gente reflexione sobre el país que queremos, sobre el país que tenemos.