Juan Almeida Bosque en el corazón de la UNEAC

Juan Almeida Bosque en el corazón de la UNEAC

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  • En una sala Villena repleta de amigos y familiares se homenajeó al Comandante, al artista. Foto: Héctor Navarro.
    En una sala Villena repleta de amigos y familiares se homenajeó al Comandante, al artista. Foto: Héctor Navarro.

Para los hombres grandes, aquellos que marcan la historia de sus pueblos, solo existe la eternidad y el Comandante Juan Almeida Bosque es uno de ellos. Este 17 de febrero, cuando su país amado celebra el aniversario 90 de su natalicio, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba también agasajó a su Miembro de Honor, al creador de tantas piezas musicales entrañables como La Lupe.

Después de un emotivo audiovisual, el vicepresidente y periodista Pedro de la Hoz inauguró el panel con unas palabras publicadas en el periódico Granma, donde resalta el trabajo de dedicación y constancia del Comandante en los primeros años de la Revolución, faena que lo llevó a reconocimientos importantes como una mención en el Premio Casa de las Américas.

El exdiplomático Oscar Oramas también presentó su propio homenaje al hombre de la lucha armada y las artes en alusión a uno de los miembros más prestigiosos de la UNEAC. El escritor cubano habló sobre la firmeza de Almeida y su creencia en los valores que nos inculcaron los patriotas de nuestra Revolución, en la guía que representaban José Martí y Fidel Castro en la vida de Juan, el pensamiento profundo que lo acompañó siempre y en su tenaz rescate de la memoria histórica para nunca dejar a un lado las raíces, nuestro pasado.

Otros elogios llegaron desde las memorias de su amigo Redento Morejón, quien aseguró sentirse honrado por compartir una sincera amistad con Almeida, “él tenía gran sentido de la lealtad”.

Pero algo de lo que nunca apartó de su vida fue la creación artística y lo demuestra las más de 30 piezas musicales, los poemas publicados en la revista Bohemia, el impulso a la creación de los estudios de grabación Siboney en Santiago de Cuba, el consejo oportuno en la organización de eventos como el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes o su iniciativa para fundar la fábrica de violín en Nuevitas. Según Morejón, “era muy modesto y llegó al extremo de sacrificar su labor como artista en función del bienestar de su gente”.

En sus palabras finales exhortó a todos a cuidar el tesoro creativo de Almeida para “que no quede en el olvido, y el pueblo cubano de todas las generaciones conozca de su calidad”.

La música, ese estímulo inseparable en la vida de Juan Almeida Bosque, acompañó la jornada gracias a las interpretaciones de los guitarristas Rey Montesinos, Silvio Tarín y las cantantes Emilia Morales y Ana Iris. Temas como Quisiera enamorarme, Cualquier lugar es mi tierra y por supuesto, La Lupe llenaron cada espacio de la sala Villena y las emociones de los asistentes a este intenso homenaje al Comandante.