Juan Enrique Rodríguez Valle y su incurable pasión por la música espirituana

Juan Enrique Rodríguez Valle y su incurable pasión por la música espirituana

Juan Enrique Rodríguez Valle es una enciclopedia abierta que no echa de menos el párrafo final. Mantiene una inquietud fecunda que lo hace desempolvar –de manera muy peculiar— historias de la música espirituana, y dar fe de tantos hallazgos que hacen imperecedera la memoria cultural de la Cuarta Villa de Cuba.

Quizás porque sabe cuánto poder tiene la melodía para poblar el espíritu humano, es que a sus 83 años este musicólogo oriundo de la Ciudad de Sancti Spíritus, sigue viviendo el eterno sueño de su insaciable alma de músico, pedagogo, periodista e investigador, facetas que armonizan su vida, aunque es la última su mayor pasión.

Desde que abrió los ojos al mundo en el regazo de su madre, la flautista Fortuna Valle, cree que le nació su inspiración por la música.

«Ese vínculo tiene que ver con el ambiente familiar que he tenido. Ahí radica la originalidad de mi vida. Al nacer estaba rodeado de músicos: mi abuelo Francisco Valle, quien tocaba el bombardino; mi tía que era flautista como mi madre, y siempre tuve el respaldo de mi padre a quien le fascinaba escuchar la música.

«Ese medio ambiente en casa me introdujo –poco a poco— en el mundo de la cultura. Mi casa era frecuentada por el historiador Manuel Martínez –Mole—, y se hacían tertulias donde se narraban leyendas e historias de las tradiciones espirituanas.

«Allí fue que supe del Coro de Clave. Me apasioné con esa tradición antigua de Sancti Spíritus. Conocí a Rafael Gómez Mayea, Teofilito, en 1962. Por aquel entonces Odilio Urfé tenía un proyecto, y en la Habana se hacía ese gran Festival de Música Popular, lo más grande en materia cultural de esos tiempos. Fue en ese contexto en el que Urfé realizó una serie de trámites legales y se reconoció la paternidad de esa linda criolla espirituana que es Pensamiento, y cuyo autor verdadero es Teofilito».

¿Cuánto cree que ha aportado con sus investigaciones en el empeño de mantener viva la memoria histórico-cultural espirituana?

Creo que si he aportado. He logrado mantener vivos recuerdos de la música espirituana. Soy fundador de la Escuela de Música de Sancti Spíritus. Transmitir conocimientos a otras generaciones me ha complacido mucho. También he publicado varios libros, y he hecho algunos artículos para el periódico Escambray, para la Revista Bohemia, pero sin dudas, mi Gabinete de Música ha sido un proyecto que me fascina.

Ahí ha quedado reflejada mi línea de pensamiento, inquietudes, aspiraciones y sueños. Se distingue por su heterogeneidad temática y su variedad tipológicas, pues en él atesoro materiales en disímiles soportes: audiovisuales, fotos, escritos, libros, partituras, entre otros. Por eso siempre digo que las puertas de mi casa están abiertas para quien sienta la necesidad de descubrir historias.

¿Considera que los músicos espirituanos mantienen el legado musical de esta parte de Cuba?

En Sancti Spíritus se ha perdido mucho la esencia de lo que es la música espirituana. No obstante, todavía existen apasionados como José Ezequiel Cardoso, Lalito, que la llevan en el alma. Él ha sido un incansable cronista de la música yayabera, y sus apuntes permiten conocerse y esclarecer muchas historias.

Hay otros que también desarrollan y demuestran su apego por las tradiciones trovadorescas de la ciudad, pero creo que debemos unirnos más, aunar esfuerzos para que no mueran la música espirituana, las tradiciones culinarias, la poesía tradicional, y tengamos presente la espirituanidad en la cultura cubana.

¿En qué medida cree que Sancti Spíritus tiene un sitio merecido en la historia musical de la Isla?

Existen compositores espirituanos conocidos internacionalmente: Rafael Gómez, Teofilito, Miguel Companioni, Varona, Rafael Rodríguez. Están vivas la Trova espirituana, la Parranda Espirituana; es decir que todavía tenemos elementos de lo que es la tradición musical de esta parte del país.

Nos toca a nosotros que vivimos esta generación salvarla, no rescatarla, sino salvarla, revitalizarla para que sea un patrón en la historia de la música cubana. Pero creo que sí, que Sancti Spíritus se reconoce como tierra fértil de tradiciones musicales, en el país, y en otras partes del mundo, como México, porque están los tríos, el bolero. ¿Sabías que los colonizadores de México primero estuvieron en Sancti Spíritus? La influencia de esta parte de Cuba también está presente en el país azteca.

¿Qué compromiso cree que deben asumir los creadores en el actual escenario para mantener viva la cultura cubana, y también para enriquecerla?

Insisto en que en la unión estaría el resultado. Debemos, a su vez, crearnos la conciencia de que hay que salvar la continuidad, porque lo que se ha perdido, desgraciadamente no se puede recobrar.

Podemos crear nuevos patrones basados en la originalidad, pero lo que está pendiente es que seamos capaces, de con una fuerza de amor y de respeto a la música, nazcan cuestiones que influyan de manera positiva en el proceso artístico de la cultura cubana.  

 

Cuando la pandemia causada por la COVID-19 pospuso sueños, desafíos, y detuvo la vida en las calles de la Ciudad de los Murales, Juan Enrique Rodríguez Valle, el Hijo Ilustre de Sancti Spíritus, distinguido por la Cultura Nacional, y quien guarda con recelo un arsenal de reconocimientos nacionales e internacionales, siguió, a través de las redes sociales, el compás de las historias atesoradas en su gabinete personal. Sus pinceladas virtuales devienen hontanar de sabiduría para enriquecer la cultura de la humanidad. Por ello sus investigaciones son, y seguirán siendo, esa pasión indómita que llevan las riendas de los días que le quedan por vivir.