Julián Orbón Soto: 95 años de su natalicio

Julián Orbón Soto: 95 años de su natalicio

El compositor musical, pianista, director de orquesta, crítico y escritor hispanocubano, Julián Orbón Soto (1925-1991), nació en Avilés, España, y procedía de una familia de arraigada tradición musical. Su progenitor, el pianista Benjamín Orbón, lo inició en el estudio de ese instrumento; posteriormente, continuó con el maestro Óscar Lorié.

En 1932, visitó La Habana, Cuba. Poco tiempo después, la familia Orbón Soto se trasladó a la capital insular para escapar de los acontecimientos políticos que tuvieron lugar en la península ibérica, en la década de 1930 (La Guerra Civil Española). No obstante, se decidió que Julián permaneciera en Asturias, donde vivió la sangrienta confrontación bélica.

En 1942, vino a residir a La Habana, donde trabajó al lado del padre como profesor del Conservatorio Orbón; y al morir este, ocupó entonces la dirección de dicha institución.

En la década de los 40 del siglo pasado, Orbón recibió clases del compositor hispanocubano José Ardévol. Se integró al grupo que formara, denominado Grupo de Renovación Musical, junto con los maestros Harold Gramatges, Edgardo Martín, Hilario González, Gisela Hernández y Virginia Fleites.

Esa etapa musical neoclásica finalizó en 1945, cuando compone la «Sinfonía en Do mayor». Un año antes había comenzado a trabajar como crítico musical en el diario Alerta; y a los 20 años de edad, ganó un concurso para estudiar en Tanglewood, Estados Unidos, con la tutela del ilustre músico y compositor neoyorquino Aaron Copland.

Con el maestro estadounidense perfeccionó su conocimiento orquestal y entró en contacto con otros jóvenes compositores, que poco tiempo después devinieron figuras importantes en la música latinoamericana. La relación profesional con Copland se puede catalogar de fructífera, al punto que el artista lo denominó como: «[…] el mejor dotado compositor de la nueva generación de Cuba».

En Caracas, Venezuela, logró un espaldarazo definitivo al obtener el segundo lugar en el concurso de composición del Festival Latinoamericano de Música (1954) con Tres Versiones Sinfónicas; hecho que le abrió las puertas al reconocimiento en Estados Unidos y América Latina.

Fue alrededor de 1958 cuando Julián Orbón adaptó los versos sencillos del poeta José Martí a la melodía de «La Guantanamera», canción compuesta en los años treinta de la anterior centuria por el músico Joseíto Fernández.

Según relata el poeta y ensayista Cintio Vitier en su libro Lo cubano en la poesía: «[Era una] experiencia inolvidable oír a Orbón cantar los versos de Martí con la música de “La Guantanamera”».

En 1961, el guitarrista Leo Brouwer –nieto de la compositora y pianista Ernestina Lecuona— interpretó «La Guantanamera», con versos de Martí, y la canción, con versos del poeta, comenzó a ganar popularidad en la mayor isla de las Antillas, y luego, en todo el orbe.  

En 1960 –gracias a una invitación del gobierno mexicano, y en particular, del compositor Carlos Chávez—, Orbón se trasladó desde Nueva York, donde residía, hasta México, país en el que vivió durante un buen tiempo. En la patria del benemérito, don Benito Juárez, recibió el encargo de formar a un grupo de jóvenes compositores en el Taller de Composición del Conservatorio Nacional de Música.

En 1963, abandonó México para dirigir una maestría en Composición, en Estados Unidos, donde contó con el apoyo de eminentes músicos: el guitarrista Andrés Segovia y el propio Copland.  

En 1967, regresó por primera vez a España para asistir a la presentación en concierto de una de sus obras más notables, Monte Gelboé.

En Nueva York, recibió frecuentes encargos de composición, se le otorgó la beca Guggenheim e impartió cursos y conferencias en distintas universidades estadounidenses.

El 30 de octubre de 1986 visitó Avilés, su ciudad natal. Fue recibido en el Ayuntamiento, donde se le concedió el título de Hijo Predilecto de Avilés. Como complemento a su estancia realizó una visita a la entonces incipiente Escuela Municipal de Música.

La dirección de la Escuela aprovechó la visita para poner su nombre al pequeño auditorio del centro, porque todas las restantes aulas tenían cada una un nombre de un músico asturiano ya fallecido. En el primer piso del centro, y tras ver el aula con el nombre del padre, se emocionó visiblemente.

En 1990 fue invitado por la Universidad de Miami a impartir un curso de composición. En esa ciudad, enfermó gravemente e ingresó en un hospital miamense hasta que se produjo su lamentable deceso.

El 30 de enero de 1992, pocos meses después de su fallecimiento, la Escuela Municipal de Música de Avilés, solicitó al Ayuntamiento de la ciudad que la Escuela llevase el nombre de Julián Orbón, como homenaje póstumo a ese gran músico. Esa petición fue aceptada nemine discrepante, y a partir de ese momento, comenzó a llamarse Escuela Municipal de Música «Julián Orbón» y actualmente Conservatorio Municipal Profesional «Julián Orbón».