La Bella Cubana: mujeres y hombres de música

La Bella Cubana: mujeres y hombres de música

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La Bella Cubana, José Gerardo Aldana, trova, Músicos
  • José Gerardo Aldana.
    José Gerardo Aldana.

José Gerardo Aldana quien cumplirá 65 años el próximo 24 de septiembre es la figura merecedora del reconocimiento, tomado por sorpresa en manos de coordinadores y amigos, simplemente se creía un invitado más para amenizar el encuentro con su trova y su guitarra, y ni su crisis de ventiladores, como él denominó, pudo opacar su voz. Le cantó al amor, a las suegras, a la vida, al destino, confesó su amor por su esposa y en más de una ocasión pidió que su público lo acompañara. Su música es profunda, esa que cala en la mente, en los ojos y en la memoria, su voz retumba en todo el salón como si quisiera salir de allí y extenderse hasta donde pudieran escucharlo, su timbre fuerte y su seguridad al tocar lo convierten no solo en el dueño de su música, sino en el patrón de repertorios ajenos.

Las coincidencias son las sonrisas del destino, no fue casualidad que el espacio La Bella Cubana tuviera lugar en la Casa Memorial Salvador Allende el mismo día que se cumple un aniversario más de su muerte, donde las melodías rindieron más que tributo al presidente chileno. Si bien inicialmente este espacio fue creado para homenajear a las mujeres en la música, las féminas no son celosas al respecto, comprenden que el talento sonoro abarca tanto a hombres como a mujeres y deciden regalarle su espacio a un trovador santiaguero.

Luego de risas, anécdotas de su vida por Santiago, historias jocosas de su carrera artística, Aldana reflexiona sobre sus duros comienzos como cuando no lo dejaban tocar más que una canción y el escenario se quedaba vacío a la hora de la novela, o la vez que en medio de un ciclón fuera a tocar a la plaza porque ansiaban su ritmo. Entonces un buen vino, el reconocimiento por parte de la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), aplausos y palabras finas por su meritoria labor se convierten en testigo de la gratitud mostrada por este santiaguero incansable. Aldana no tuvo que aprenderse una sola de estas canciones, ellas han sido su compañía siempre, comentó en una ocasión la destacada trovadora Marta Valdés.

Continúan las sorpresas y los honores pues se recordó también a Juan Almeida, a su Lupe, a su labor en la sierra con un poema que se unió al homenaje de la tarde.

Sigue la música dando razones, a golpe de canciones gana la batalla1 y amigos de Aldana cogen la guitarra, decretan una canción y la voz de encarga de lo demás. Así lo hizo Augusto Blanco y Luis Manuel Molina quien interpretó una canción de Sindo Garay en presencia de su nieto Rodolfo Garay y antes de cerrar Gerardo Alfonso cantó su lustrado Caballero de París y En la hora de los ciegos.

La trova entonada allí cautiva al público, pues cuando se canta con ardor, el espectador su une al unísono con el músico, esta vez con Aldana, donde culminó el encuentro con la sonrisa en pie y dándole Gracias a la Vida.

1 Fragmento una canción del compositor Augusto Blanco.