La ciencia en función del trabajo comunitario

La ciencia en función del trabajo comunitario

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  • Portada del más reciente libro del presidente de la sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC.
    Portada del más reciente libro del presidente de la sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC.

La ciencia en función del trabajo comunitario es el título de la obra del doctor Avelino Couceiro Rodríguez, profesor titular de la Universidad de La Habana, prologado por el doctor Luis Álvarez Álvarez, y presentado por el doctor Rafael Acosta de Arriba, en la sala Martínez Villena de la UNEAC.

Ante todo habría que destacar el hecho de que, en dicho volumen, publicado por la Editorial Milenio (sello Ciencias Sociales), el lector podrá encontrar un conjunto de valores éticos, ideo-estéticos, literarios, socio-antropogénicos, humanos y espirituales en los cuales se estructura la disciplina científica dedicada al estudio del trabajo comunitario en nuestra geografía insular.

Ese libro está dirigido —fundamentalmente— a quienes están motivados con el trabajo comunitario, y por otra parte, advierte que todos, de una u otra manera (aun sin tener plena conciencia de ello), vivimos y requerimos la presencia del trabajo comunitario, devenido necesidad cognoscitiva y espiritual para el homo sapiens..

El también presidente de la sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC se perfila por nuevos derroteros en la escalada de textos dados a la estampa, con el marcado propósito de reunir su experiencia de más de tres décadas de intensa labor profesional, tanto teórica como práctica, en los acuciosos y disímiles problemas que les plantean a los estudiosos e investigadores las culturas comunitarias, tan poco visibilizadas en los medios de comunicación hasta hace muy poco tiempo, pero que, de una u otra forma, son las que definen, tanto las culturas nacionales, como la cultura universal.

En el libro Hacia una antropología urbana en Cuba, reseñado por este escribidor (con la anuencia del escritor y periodista literario Ciro Bianchi Ross), para el Portal CubaLiteraria, se pone a disposición de los interesados una herramienta científica imprescindible que le ofrece al lector los instrumentos básicos para facilitarle el encauce eficaz —o por lo menos la más elemental comprensión— de los resortes de mejor convivencia y desarrollo de las comunidades urbanas, cuya utilidad se extendería a otros tipos de comunidades (no solo signadas por la residencia), además de sus esenciales vínculos raigales en diacronía y sincronía con la vasta y compleja tipogénesis de comunidades, que dicha línea de investigación analiza in extenso..

En este texto, el doctor Couceiro Rodríguez revierte y amplía el diapasón temático al diseñar una minuciosa metodología para la conceptuación e identificación de comunidades, de culturas comunitarias y trabajos comunitarios, que clasifica sin absolutizar, según su más amplia diversidad, disímiles complejidades y necesidades, que deben resolver desde ellas mismas, a través del uso racional del método comparativo de estudios de caso, que tiene como objetivo priorizado lograr un mayor alcance de carácter socio-antropogénico.

Las denominadas comunidades negras, o las comunidades gay… ¿qué son, quiénes las integran, por qué existen en Cuba? Las identidades y problemas en torno a las llamadas tribus urbanas, los deambulantes (o vagabundos), las tantas manifestaciones y contextos de violencia, las fronteras entre lo doméstico y lo familiar y sus lazos con el resto de cada comunidad, los espacios y los patrimonios comunitarios (fuente nutricia del patrimonio nacional y de la Humanidad), son solo algunos de los indicadores puntuales que en este texto incitan a polemizar, lejos de imponer nuevos dogmas, que jamás han estado ni estarán en la mente y en el alma del ilustre intelectual habanero.

El doctor Avelino desmitifica y elimina las distancias entre el elitismo endilgado a las ciencias, y el populismo con que se han maltratado y vulgarizado las culturas comunitarias, en su interacción con cada cultura popular, social, nacional y foránea, con los diversos tipos de instituciones, familias, individuos, etnias (más complejas y no menos necesarias de estudiar que los colores de la piel), así como los más variados grupos sociales.

Ese complicado entramado conceptual y teórico-metodológico se mueve en la cuerda floja entre la marginación y la marginalidad, establece los nexos entre cultura, educación y comunicación comunitaria, analiza la dinámica con los extracomunitarios; profundiza en la impronta que aporta la categoría filosófica espacio-tiempo, el sentimiento y el sentido de pertenencia, indaga acerca de las poblaciones flotantes con una proposición para su comprensión y trascendencia, trata de explicar la génesis de las migraciones externas e internas, así como del turismo y sus símbolos.

Por otra parte, Couceiro devela y ofrece al público parte de la riquísima experiencia cubana en el trabajo comunitario y algunos de sus hitos fundamentales, califica al habanero actual en su amplia tipogénesis, pormenoriza en la función desempeñada por las artes, la religiosidad y el resto del sistema que define la cultura (incluida la seudo-cultura o kitsch con sus anti-valores), los medios de difusión masiva, la promoción y la animación, la imagen, la identidad, el sistema de ecosistemas comunitarios en cada contexto y la premura de aplicar la ciencia y la abusada metodología de investigación de interés universal, renovada y fortalecida con esos novedosos estudios sobre las comunidades, al dejar atrás años luz los pragmatismos seudo-científicos de estrecho academicismo.

La ciencia en función del trabajo comunitario es —ante todo— vocación de amor que apuesta por la más armoniosa y feliz convivencia entre los seres humanos sin exclusión posible, y de cada sujeto a crecerse en, desde y hacia cada comunidad, con todos y cada uno de los restantes individuos que comparten el entorno ambiental donde vivimos, amamos, creamos y soñamos, y con los que nos relacionamos e interactuamos, de una u otra forma, en mayor o menor medida, por todos y para todos, única opción para la sobrevivencia del planeta y de quienes en él habitamos.