La Crónica: el género anfibio

La Crónica: el género anfibio

Etiquetas: 
Sin la Espuma del Olvido; Uneac Santa Clara
  • Una de las participantes fue la investigadora y escritora Laydi Fernández de Juan. Foto del autor
    Una de las participantes fue la investigadora y escritora Laydi Fernández de Juan. Foto del autor

Dice Norberto Codina, el dilecto poeta y editor cubano, que comparte plenamente ese criterio o concepto que ubica la crónica como un género anfibio porque en ella caben diferentes elementos como la recreación de la realidad pero también la ficción y está la sensibilidad del autor y su identificación con una época en la que se desarrolla el suceso cronicado o sea, contado.

“Puede moverse el elemento del humor y la simpatía o interés por un personaje, puede ser un homenaje o tributo y hasta un testimonio porque en la crónica cabe de todo siempre que esté bien escrita y se haga comprender” dice Codina.

Con esos presupuestos o no  pero con la intensión de demostrar la vitalidad de ese género periodístico literario se reunieron en Santa Clara, y con el auspicio del Comité Provincial de la UNEAC, unos cuarenta cronistas que trajeron sus más recientes creaciones las que leen y debaten con los colegas asistentes y el público.

Todo sucedió en un encuentro nacional de cronistas que se ha dado en llamar Cronistas Crónicos y que se desarrolla en la Casona de la UNEAC en Santa Clara.

“También queremos reactivar y dejar constancia de la vida literaria de Villa Clara mediante la recuperación del público que se nos ha perdido un poco” dice Ricardo Riverón Rojas, organizador principal del evento y del proyecto Sin la Espuma del Olvido, que acoge este evento.

Una de las participantes fue la investigadora y escritora Laydi Fernández de Juan, que ya estuvo hace dos años en la primera edición del evento, y que es una de las pocas mujeres que en Cuba escribe crónicas con sistematicidad.

“Escribo crónicas primero porque me gusta, me da placer, y además funciona como la memoria de un tiempo, de una época, de una circunstancia y de un contexto que vale la pena resaltar, contar y hasta darle un toque de subjetividad y humor para hacerlo más interesante”.

Precisamente su crónica titulada Me quedo conmigo  se alzó con el título de oro del encuentro tras alcanzar la mayor cantidad de votos entre los cronistas y el público participante.

La crónica de plata resultó la escrita por Ricardo Riverón Rojas, titulada La Crónica del Miau mientras que la de broce fue Hasta que la muerte nos separe  del escritor encrucijadense Amador Hernández.

Dice Laydi que “definir la crónica siempre ha sido y es un desafío porque tiene mucho de periodismo ya que casi siempre se refiere a hechos trascendentes y públicos pero también debe cumplir con las normas de la buena literatura y por ello puede valerse de sus recursos estilísticos”.

“No olvidemos aquello que Jorge Mañach dijera en su tiempo acerca de que un escritor costumbrista era aquel que estaba enamorado y a la vez  disgustado con su tiempo y entorno lo que es una definición profunda que se aviene bien a los que escribimos crónicas”.

Tal y como se había prometido, en este encuentro fue presenta la compilación titulada “Por mayoría simple”  en la que aparecen las mejores crónicas de la primera edición y se anunció la realización de la tercera edición de Cronistas Crónicos para el verano del 2021.