La cultura cubana de Gala

A los 55 de la UNEAC

La cultura cubana de Gala

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UNEAC, Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, Homenaje
  • Una sugestiva velada. Foto: Héctor Navarro
    Una sugestiva velada. Foto: Héctor Navarro
  • La compañía ECOS, en uno de los momentos de la gala. Foto: Yander Zamora
    La compañía ECOS, en uno de los momentos de la gala. Foto: Yander Zamora

El presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro Ruz, envió felicitaciones a propósito del aniversario 55 de la Unión Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC), celebrado este 22 de agosto en el Gran Teatro Alicia Alonso.

“Reciban mis felicitaciones en este 55 aniversario de la UNEAC, que nació en una etapa decisiva de la Revolución Cubana y ha estado a lo largo de más de cinco décadas al servicio de la cultura, considerada por Fidel escudo y espada de la nación”, aludía el mensaje leído por el escritor Miguel Barnet, actual presidente de la institución que agrupa lo mejor de la avanzada artística del país.

En la misiva el también Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba se refirió a los antecedentes históricos sobre el surgimiento de la organización, presidida en sus inicios por el poeta Nicolás Guillén que “convocó con espíritu unitario a la vanguardia artística y se sumo a la construcción de las martianas trincheras de ideas”.

Raúl hizo un llamado de resistencia y lucha contra los proyectos subversivos y la oleada colonizadora global que amenazan a la cultura, sobre lo cual dijo: “La UNEAC del presente continuará encarando con valentía, compromiso revolucionario e inteligencia, estos complejos desafíos”.

Por su parte, Barnet agradeció las palabras de Raúl y alabó la coincidencia de este 55 aniversario con el cumpleaños 90 de Fidel Castro, “ninguna coincidencia podría ser más idónea para esta celebración”. Bajo la acción del líder histórico surgía la UNEAC, “Fue él quien con su pensamiento lúcido y promisorio condujo a los fundadores de la UNEAC a consolidar la unión de todos los intelectuales y artistas en una organización que como primer objetivo se propuso encauzar una política cultural democrática e inclusiva”, dijo.

Valoró el crecimiento de la organización que dirige nacida “bajo el signo de la permanencia y como un hito de la Revolución cubana…contamos hoy con más de 9000 miembros a lo largo y ancho de todo le país, agrupados en cinco asociaciones”, subrayó así como también destacó la interacción de esta con otras instituciones como la Asociación Hermanos Saíz (AHS), e Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Asimismo, se refirió a la proyección de la organización, la cual “no puede dar margen a la vulgaridad y e populismo”, han acordado la necesidad de desarrollar nuevos hitos en la educación artística, la industria cultural y el mercado del arte, así como el trabajo comunitario.

Por último, y no menos importante, mencionó otro frente al cual la institución no renuncia: la lucha contra el bloqueo norteamericano, “la UNEAC debe estar en la vanguardia de este batallón” y citó a Raúl: “No hay espacio para las improvisaciones y mucho menos para el derrotismo”, concluyó.

De lo culto a lo popular, un paseo por la cultura cubana

La gala desarrollada en el Gran Teatro Alicia Alonso constituyó un periplo de lujo sobre las esencias de la cultura cubana. De lo culto a lo popular, los asistentes transitaron por el vasto y potencial registro cultural de la nación.

El Coro Nacional de Cuba, dirigido por la Maestra Digna Guerra, abrió el programa con una versión musicada del poema A veces, de Nicolás Guillén y arreglo de Electo Silva. Luego seguiría el Cántico de celebración, autoría del Leo Brouwer.

Artistas como Verónica Lynn y Alden Knight, interpretaron magistralmente, poemas de Guillén, siendo parte del hilo conductor de la gala.

Hubo espacio para el ballet, fragmentos de la obra Muñecos, coreografía de

Alberto Méndez, música de Rembert Egües y la interpretación de los bailarines Chanel Cabrera y Françoise Llorente, así como el pax de deux de Don Qujote, coreografía de Alicia Alonso, música de Ludwig Minkus e interpretado por Ginnet Moncho y Adrián Masvidal, fue aclamada con intensidad por el público.

La Compañía Ecos, nos recordaba ese gran ajiaco del que habló el Maestro Fernando Ortiz, al traernos de vuelta el flamenco, género de significativa influencia en nuestra cultura.

A todo tren cerró Yoruba Andabo y el Septeto Nacional Ignacio Piñero, quienes subrayaron ese caudal y referente mundial que es la música popular cubana en dos géneros que hacen gala de lo más autóctono de nuestro país: el complejo la rumba y el son.