La gran huella de una pequeña huella

La gran huella de una pequeña huella

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Escritores, José Martí, Fina García Marruz, Versos sencillos, poesía cubana
  • El análisis de la poética martiana revela un obvio proceso de aprendizaje.
    El análisis de la poética martiana revela un obvio proceso de aprendizaje.

En su fecundo ensayo Los Versos de Martí de 1964 Fina García Marruz sintetizaba con las siguientes palabras la fuente popular e hispánica de los Versos sencillos:

Si tuviéramos que resumir en tres palabras toda la vida y conocimiento de Martí escogeríamos éstas, perdidas entre unos apuntes suyos: “padecí con amor”.

Es el descubrir esta armonización del sufrimiento con el universo todo, el que entrega a su verso, antes revuelto y encendido, la plenitud superior de canto. Ella es la que le da el tono popular a los Versos sencillos, que son versos que pueden ser cantados —y nótese la fusión perfecta que alcanzan con el bajo  de son de la Guantanamera— versos de una “oralidad” enorme. Retoma con ellos Martí la inspiración vocálica del canto popular, que es también la del canto litúrgico gregoriano de que les viene la luminosidad mayor.

Pero no fue solo de este manantial que bebió. Su poderoso intelecto, aguda intuición y peculiar capacidad creadora lo llevaron a tamizar en su obra poética lo mejor y lo más peculiar de la lírica hispanoamericana del siglo XIX. Ya que la “peculiaridad estilística” o “el toque propio, original”, para utilizar las propias palabras de Fina en el ensayo comentado, es ya de grado tan evidente. Es muy ilustrativo estudiar y hacer referencias a aquellos motivos que Martí rescata, retoma, transforma, enmascara, alimentándose acaso de lo más nutrido de la lírica de su tiempo. Siempre a primera vista cuando contemplamos la grandeza de un poeta nos parece que no viene de ninguna parte, que viene de él. Y un tanto es así. Pero comprobar las íntimas circulaciones de autores coetáneos o anteriores nos devela una verdad contundente: el concienzudo estudio y profundo examen a que Martí sometió tales obras y autores, encaminados a extraer las esencias de sus vidas y obras, sacando muchas veces una lección ético y/o estética jugosa, que da lugar a la asimilación creadora. La gran huella de una pequeña huella.

El análisis de la obra poética martiana, en relación con la lírica de otros grandes vates del siglo XIX americano y cubano, han arrojado un numeroso grado de similitudes a considerar,  que revelan su conocimiento junto a un obvio proceso de aprendizaje de la poesía romántica hispanoamericana, marco donde surge su magnífica voz. Estimo que en este campo apenas comienzan los estudios, prueba de ello son los diversos acercamientos a su obra poética que, sin proponerse un estudio de literatura comparada, arrojan grados de parentescos, similitudes, anticipaciones, etc., dignas de considerar.

Es Guillermo de Zéndegui uno de los primeros en señalar el arrobamiento de Martí ante Mendive, cuando este era su maestro, y señala la proximidad expresiva entre los siguientes versos pertenecientes al poema la Oración de la tarde y el III de Versos sencillos:

De Mendive

Alcemos nuestro templo en la montaña
Teniendo por techumbre el mismo cielo.
Por luz la estrella, por alfombra el suelo,
Y un árbol por altar.1

Poema III de Versos sencillos:

Busca el Obispo  de España
Pilares para su altar,
En mi templo, en la montaña,
El álamo es el pilar!

Y la alfombra es puro helecho,
Y los muros abedul,
Y la luz viene del techo,
Del techo del cielo azul.

Afirma que no es simple coincidencia, es fiel reflejo de una profunda afinidad espiritual, la que descubre Martí, inconscientemente, en la sencillez de aquellos otros versos suyos, escritos como jugando, veinte años después. Algo tan curioso como la similitud a la hora de construir imágenes. Repasando cuidadosamente el poema La Oración de la Tarde encontré una estrofa donde se rima palma con alma en plural y se resalta la imagen del árbol nacional como metáfora de aislamiento y soledad.

VI

Ved cómo agitan sus gallardas pencas
De nuestros valles las agrestes palmas!
De cuántas tristes y olvidadas almas
Imágenes no son!

Martí en la primera estrofa del poema I, al colocar los sustantivos en cuestión en singular le da más rotundidad, más potencialidad a su verso y rescata la raigambre herediana que coloca a la palma como símbolo de Cuba:

Poema I, estrofa primera

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

La tamización de múltiples influencias de otros escritores y estilos vuelve a ser palpable en la huella de la poesía de José María Heredia que se verifica en la presencia de arranques heredianos en los textos de Martí. El arranque herediano es una denominación creada por Fina García Marruz, referida al ímpetu de la frase, al desbordamiento emotivo. Poema, caracterizado por enumeraciones enlazadas por la coordinación o la yuxtaposición, dispuestas con inevitabilidad hacia el clímax. Se le ha identificado también con fórmulas rítmicas que exhiben estructuras continuadas. Los ejemplos son muchos en la poesía martiana, pero en los Versos sencillos el grado de eficacia expresiva y originalidad es mayor. Veamos un caso en Heredia:

En una tempestad
Vedle rodar por el espacio inmenso,
Silencioso, tremendo, irresistible.

Poema X

Súbito, de un salto arranca:
Húrtase, se quiebra, gira:
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.

Poema XVIII

La serpiente del jardín
Silba, escupe, y se resbala
Por su agujero: el clarín
Me tiende trinando el ala.

En ese cruce de superficies textuales en que se constituye la palabra literaria, en ese diálogo de varias escrituras que conforman al escritor, el lector y el contexto cultural coetáneo y posterior del poeta, bien pudieran ubicarse las reminiscencias románticas del poema IV de los Versos Sencillos. Compárese sino dicho texto martiano con el titulado Misterio de Manuel Acuña, escrito en 18722.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la lectura se corrobora la evidencia. Lo que en el poema de Acuña es un añorado convite, en el de Martí es una melancólica evocación, pero el motivo es el mismo: la visita de una pareja de amantes a un bosque y el solaz que los mismos han de experimentar ante la naturaleza, descrita con elementos afines en ambos textos: flores, vegetación, pájaros, parajes (grutas). En este retomar del motivo para insuflarle esencias nuevas, en esa concepción del texto como absorción y réplica a otro texto, el gran poeta José Martí demuestra, aunque parezca contraproducente, su originalidad expresiva. La aguda evocación le da un aire desgarrador y rotundo a su poema3.

1 Rafael María de Mendive. Poesías. Madrid, 1860, p. 70.

Ver Julia Kristeva. ”Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela” en Intertextualité. Francia en el origen de un término y el desarrollo de un concepto. Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Casa de las Américas, Embajada de Francia en Cuba, La Habana, 1997, p.2

3 Ver Julia Kristeva. Ob. Cit. p. 6.